La segunda vuelta de las elecciones dejó un resultado bastante apretado entre Abelardo De la Espriella e Iván Cepeda. Fueron numerosas las denuncias hechas por los votantes sobre cómo se estaba tramando el fraude, algo que ya se había visto en la primera vuelta y en anteriores jornadas electorales.
Ante lo sucedido, la campaña de Iván Cepeda y el propio presidente Petro llamaron a la calma y a esperar los escrutinios para verificar los verdaderos resultados, lo que en la práctica significó desconocer al «aboganster» como presidente.
Por su parte, en el acostumbrado espectáculo mediático que caracteriza a De la Espriella, este se dirigió desde Barranquilla al país como si ya fuera presidente. En su discurso prometió una supuesta «patria milagro», que seguramente será milagrosa únicamente para las clases explotadoras que históricamente se benefician del poder político y económico. Habló de respetar la democracia, la institucionalidad y la división de poderes; es decir, defender el Estado de los ricos, que siempre termina garantizando los intereses de los poderosos.
Y aunque aseguró que respetará la libertad, que gobernará para todos y que no habrá retaliaciones contra la oposición, terminó amenazando con defender la patria de la forma que toque y advirtió que el “«tigre» puede morder más duro a Gustavo Petro y a Iván Cepeda, responsabilizándolos por las movilizaciones realizadas la noche del 21 de junio.
Sin embargo, una parte del pueblo luchador no se resignó al llamado a la calma y salió a las calles a expresar su indignación. En Cali, las masas ya sabían dónde concentrarse: en el emblemático Puerto Resistencia. Allí permanecieron hasta la madrugada y, según se informó, hubo un muerto en medio de las confrontaciones con la UNDMO (ESMAD).
En Bogotá, un grupo se concentró frente a Corferias, lugar donde Petro había llamado a los abogados a revisar la votación. Otro grupo se reunió frente a la Universidad Nacional y posteriormente marchó hacia la Plaza de Bolívar. También hubo manifestaciones en Portal Américas y en la localidad de Usme, puntos históricos del levantamiento popular de2021. Igualmente, en ciudades como Manizales y Pasto se registraron concentraciones.
Fue una respuesta correcta de un sector de las masas frente al fraude y una muestra del camino para enfrentar a un ultraderechista como Abelardo De la Espriella, quien en un mismo discurso dice que no «destripará» a nadie, mientras amenaza al pueblo que salió a las calles pues ni Petro ni Cepeda —como este último lo afirmó en su alocución del 22 de junio— llamaron a la movilización.
La historia de la lucha de clases, y particularmente la experiencia del movimiento obrero, ha demostrado una y otra vez que no es posible derrotar a las fuerzas más reaccionarias —como el fascismo— ni al sistema capitalista por vías pacíficas. No será mediante el diálogo ni la conciliación con los enemigos del pueblo como se les vencerá, ni en las urnas como fue demostrado el 21 de junio. Ellos se preparan para utilizar toda la fuerza estatal y paraestatal con tal de garantizar los intereses económicos de los capitalistas y el imperialismo.
Por eso insistimos, y no nos cansaremos de hacerlo, en el llamado a organizarse en Asambleas Populares para enfrentar, ya no de manera espontánea como ocurrió la noche del 21 de junio, las futuras «mordidas del tigre». Incluso si los escrutinios terminan dando como ganador a Iván Cepeda, es evidente que las fuerzas más retardatarias están creciendo, se fortalecen y actuarán, tal como lo dejó claro De la Espriella en su discurso «presidencial».
Las Asambleas Populares son la forma organizativa necesaria para preparar las luchas que inevitablemente habrá que librar para frenar la arremetida económica y política de un posible gobierno ultraderechista.
Estas Asambleas serán un importante empuje hacia la necesaria restauración del partido independiente de la clase obrera para que conscientemente ese gran ejército revolucionario de las masas pueda cumplir bien su papel: destruir el Estado burgués y sobre sus ruinas construir el Estado de obreros y campesinos.
Finalmente, se puede enfrentar, se puede luchar y se puede vencer al «aboganster» si el pueblo se organiza y lucha.
¡Recuerden, compañeros: solo el pueblo salva al pueblo!
Comité Ejecutivo – UOC (mlm)
Junio 23 2026





