Mantener los comités de solidaridad y construir los comités de damnificados

Después de más de 15 días de la tragedia que golpeó sobre todo el centro occidente y sur occidente del país, los hechos han demostrado dos cosas:

La primera, que el gobierno de ADLE y el Estado no respondieron con efectividad para atender la tragedia; el presidente negó la ayuda de rescatistas con experiencia, como los Topos de México; envió sí criminales sionistas como rescatistas; regaló balones con el eslogan «Defensores de la patria»; viajó a todos los puntos de la tragedia, pero para “darse champú”; se evidenció que en los lugares afectados no existía un puesto de mando unificado que ejecutara las labores de rescate de sobrevivientes; a lo que se sumó la excesiva burocracia para entregar las ayudas en los puntos de acopio oficiales.

La segunda, fue el gran despliegue de solidaridad por parte del pueblo, que organizó y ejecutó la ayuda con los recursos y conocimientos que tenía a su alcance para rescatar y socorrer a los heridos, rescatar a los muertos y brindar alimentos y cobijo a los sobrevivientes, demostrando en los hechos la idea que vuelve a ser agitada en todas partes: ¡Solo el pueblo salva al pueblo!

Pasadas estas dos semanas, afortunadamente algunos lograron recuperar a sus seres queridos y mascotas; otros han tenido que enterrar a quienes no sobrevivieron. Ahora queda la tragedia de quienes perdieron sus bienes, de los que perdieron sus empleos y muchos otros más afectados. El saldo oficial, hasta el momento muestra la magnitud del desastre: 329 fallecidos, 4.600 heridos, 234 desaparecidos y 364 rescatados; 173 501 viviendas averiadas y 31 307 destruidas; 5 884 edificios averiados y 568 colapsados; 408 centros de salud, 3 441 centros educativos, 4 131 centros comunitarios, 428 vías, 15 aeropuertos, 111 acueductos, 73 puentes vehiculares y 15 puentes peatonales afectados; además de 2 728 animales afectados y 1 205 rescatados.

El gobierno de ADLE sale a prometer varias ayudas como un subsidio económico de $875 452, que será entregado inicialmente durante tres meses, y el «Fondo Milagro», un mecanismo encargado de administrar la reconstrucción de las zonas perjudicadas por el sismo, con una inversión estimada de 30 billones de pesos.

Los damnificados no pueden confiar en estas promesas. Por mencionar una sola cosa, el tal «Fondo Milagro» huele a chanchullo. Este fondo fue creado el 7 de julio por la esposa del aboganster, supuestamente recuperando la figura de beneficencia de la primera dama, pero en realidad, se trata de una figura para captar dinero y no tener que rendir cuentas de manera oficial.

¿Qué se puede esperar de esta ayuda? Si se entrega algún auxilio de vivienda, ¿se reconstruirá de verdad y en qué condiciones?, ¿con qué materiales?, ¿en dónde? En fin, no se puede creer que este gobierno de bandidos garantice la reparación efectiva de los damnificados.

Por eso nuevamente hay que desplegar la iniciativa del pueblo para organizar de inmediato comités de damnificados, en los que se establezca lo que realmente requieren las familias afectadas y se le exija al gobierno la reparación efectiva.

Algunos de los puntos de exigencia que se deben tener en cuenta son:
  1. Congelamiento de los arrendamientos.
  2. El auxilio de arrendamiento debe ser, como mínimo, de seis meses.
  3. La reconstrucción de las viviendas debe realizarse consultando a las comunidades.
  4. Las viviendas deben ser de calidad y cumplir con los estándares de sismo resistencia.
  5. Subsidio para las personas desempleadas.
  6. Reparación o reconstrucción inmediata de los centros educativos y hospitales públicos.

Los demás puntos que hagan falta deben ser definidos por los propios damnificados en los comités. Estos, además, deben establecer las formas para exigir y controlar que los auxilios lleguen efectivamente a manos de los damnificados.

En los comités se deben establecer comisiones que atiendan además de los asuntos materiales, los temas jurídicos, elegir una comisión de voceros elegidos por todos los miembros del comité y una comisión de veeduría, que puede constituirse legalmente para vigilar el destino de los fondos y la ejecución de las obras, comisiones que deberán estar bajo el control y la dirección de los comités.

Así como el pueblo se organizó para brindar la solidaridad, ahora se requiere la organización de las víctimas del terremoto haciendo valer la idea de que ¡Solo el pueblo salva al pueblo! No se puede esperar nada del Estado burgués, que está al servicio de los poderosos, y mucho menos de este gobierno, lleno de avivatos amigos de un presidente abogado de narcotraficantes y paramilitares.

El pueblo trabajador debe tener presente que lo sucedido no fue simplemente una tragedia natural, fue una tragedia agravada por el sistema capitalista, que evidentemente no está preparado ni le interesa garantizarle a la sociedad la prevención ante los fenómenos naturales.

Así que no se debe dudar ni por un momento en exigirle al Estado la reparación completa de los damnificados.

Finalmente, no se puede pasar por alto que el gobierno de ADLE viene recortando derechos y libertades adquiridos, tales como la suspensión de 11 Circulares emitidas por el Ministerio de Trabajo del gobierno anterior y el anuncio de la ministra de Educación de entregar la educación pública en concesión a los capitalistas privados, por solo mencionar dos de los grandes problemas que afectan al pueblo trabajador, productor de la riqueza social.

Por consiguiente, se hace necesario que todo el trabajo de solidaridad y de organización de los comités de damnificados contribuya a fortalecer las Asambleas Populares, que deben tomar como propias todas las exigencias populares, para ser conquistadas con la lucha directa, la movilización y el Paro General Indefinido, con la Huelga Política de Masas.

Comité Ejecutivo – UOC (mlm)

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