
Este es el lema que han llevado a cabo varias luchadoras del grupo de madres buscadoras en México, durante este mundial de fútbol. Han aprovechado la vitrina que genera este evento global para poder mostrar su lucha que han desarrollado durante décadas por recuperar a sus hijos — o lo que queda de ellos—
México es un país cuyas cifras y métodos de desaparición y asesinatos han crecido con el paso del tiempo, y con el narcotráfico que es parte del sistema ha empeorado esta situación, esto sin contar la represión de los gobiernos los cuales también son responsables de muchas de las desapariciones y asesinatos extrajudiciales, que en los últimos veinte años alcanza un acumulado de más de 130 000 desaparecidos y más de 100 000 cadáveres no reconocidos hallados en fosas comunes y según reporte de morgues en todo el país.
Por eso, varias madres en diferentes lugares de la república crearon los colectivos de madres buscadoras. Este no es un colectivo único o centralizado, sino que se trata de varios grupos de madres buscadoras, y algunos de estos son los que están en la Ciudad de México aprovechando la vitrina mediática, sabiendo que hasta el último espacio debe ser aprovechado y comprendiendo que las autoridades han querido utilizar este mundial para adormecer a las masas que salieron a la lucha por sus reivindicaciones, como se señaló nuestro artículo sobre el Mundial.
Estas no son las únicas protestas presentadas durante el evento mundialista, pero sí de las más famosas — pues también están las de los trabajadores del SoFi Stadium en Estados Unidos y los maestros mexicanos—, porque las autoridades tanto de México como de Estados Unidos han utilizado distintas cortinas de humo para adormecer a las masas, queriendo utilizar el fútbol como opio, pero estos colectivos y masas organizadas luchan contra la estética de prosperidad de los Estados, una prosperidad que solo le toca a los poderosos, mientras las masas populares siguen buscando, sobreviviendo, luchando.
Esta lucha es un ejemplo para la clase obrera internacional; cuando vemos a estas madres, maestros y estudiantes que siguen luchando, vemos que la lucha de clases no para por el mundial ni por nada, y eso lo debemos recordar siempre. Estas luchas, principalmente las de las madres buscadoras mexicanas son una voz de aliento, son dignas de emular y sobre todo a nosotros los comunistas nos recuerda nuestra búsqueda por organizar la revolución que combata y derrumbe finalmente este sistema de explotación, opresión e incertidumbre.






