
Las protestas en el país adriático completan ya cerca de dos semanas desde que iniciaran el pasado 31 de mayo. Iniciaron primero en Zvërnec (pequeño pueblo costero) y la laguna de Vjosa-Narta, que junto a la isla de Sazan son los dos lugares incluidos en los planes de inversión asociados a Jared Kushner e Ivanka Trump (yerno e hija del imperialista Donald Trump respectivamente). Los mencionados planes de inversiones consisten en un megaproyecto inmobiliario, que además viene acompañado de asentamientos coloniales israelíes en los dos lugares, lo que desató la furia de los albaneses y llevó a que las manifestaciones se extendieran rápidamente por diferentes partes del país, especialmente en la capital, Tirana, donde durante días enteros de movilización constante y total de miles y miles en las calles enfrentaron a las fuerzas represivas del Estado exigiendo la cancelación del proyecto.
El problema ambiental también fue un motivo importante para la movilización de las masas, pues los terrenos donde se desarrollaría el proyecto inmobiliario, se encuentran a muy pocos metros de zonas de reserva natural, que incluyen playas vírgenes y en los que habita fauna muy delicada como las focas monje, tortugas marinas y flamencos rosados, que han sido el símbolo presente en todas las protestas contra este proyecto cuya inversión asciende a más de 4 000 millones de dólares. Es importante señalar que el país solo tiene alrededor de 450km² de costa, por lo que cualquier proyecto de alto impacto afectaría para siempre el equilibrio ecológico del territorio.

Al mismo tiempo, los funcionarios albaneses dijeron públicamente a Jared Kushner e Ivanka Trump para tratar de lavar su imagen que: «Nuestra gente es muy orgullosa y tiene tendencias “anarquistas”. Podrían incendiarles cualquier cosa que construyan». Como es común, estas protestas tienen antecedentes de hace aproximadamente un año, cuando los ciudadanos exigían el cambio del actual gobierno -alineado con los intereses del imperialista Estados Unidos y el genocida Israel- en cabeza del presidente Bajram Begaj nominado por el Partido Socialista y del primer ministro Edi Rama miembro del mismo partido, cuyos efectos ya se están viendo. Mientras tanto, las jornadas masivas de manifestaciones parecen no acabar, pues Rama insiste en que el proyecto seguirá en pie mientras dure su gobierno, lo que va en total contravía con los deseos y exigencias del pueblo trabajador albanés, además otro aspecto importante de las protestas es el insostenible costo de vida.
Respecto a esto, la posición del pueblo es de firme rechazo no solo a la medida del gobierno central, con declaraciones como la de un joven para el canal Syri TV: «En sus complejos turísticos de lujo, a los albaneses corrientes solo les queda trabajar como limpiadores y jardineros», sino también declaraciones contra el sistema mismo, como la de otros jóvenes para el mismo medio diciendo que Rama y Sali Berisha (del opositor Partido Democrático) «son dos caras del mismo sistema agotado», haciendo referencia a que son solo enfrentamientos entre figuras políticas del espectro político burgués, que responden directamente a los intereses de los capitalistas albaneses y extranjeros.
La lucha del pueblo albanés hace parte de la lucha de los pueblos del mundo, no solo contra la agresión imperialista en medio de sus preparativos de guerra, sino contra la tiranía de los imperialistas que quieren adueñarse de cada rincón del mundo para favorecer sus intereses económicos, por eso hoy más que nunca los comunistas y revolucionarios debemos acelerar la organización mundial del proletariado, para enfrentar a los imperialistas como una sola clase organizada.
Por A.O






