
Han pasado aproximadamente 100 días desde que Estados Unidos, en compañía del ilegítimo y genocida Estado de Israel, decidió iniciar una serie de ataques bélicos contra varias ciudades de Irán. Ataques que se ejecutaron por sorpresa mientras el país se encontraba en negociaciones diplomáticas con Estados Unidos. En el curso de estos 100 días, en el pueblo trabajador de Irán aumenta la preocupación ante la ejecución y amenaza constante de ataques de mayor magnitud por parte de Estados Unidos e Israel. Paralelamente, a través de medios al servicio del imperialismo, Israel reproduce la misma propaganda sionista que emplea cuando ataca al pueblo palestino: «Solo asesinamos terroristas»
En este tiempo se han alcanzado y se han roto distintos ceses al fuego entre Estados Unidos e Irán, por iniciativa de Irán tras los acuerdos desiguales y los ataques sionistas en zonas que dicen son bastión de Hezbolá[1]. Quienes más sufren estos ataques son los desposeídos, los que solo cuentan con su fuerza de trabajo para sobrevivir, pues estos ataques destruyen viviendas, hospitales, escuelas y fábricas en barrios obreros de Teherán, Isfahán o Ahvaz, ahí yacen los cuerpos de trabajadores iraníes muertos por las bombas yanqui-sionistas.
La actitud de Irán es de desconfianza ante el comportamiento violento del estado sionista de Israel, pues cada vez que se avanza en salidas diplomáticas se bombardea a Irán o a Siria (su aliado en la región). Esta actitud que toma el sionismo distrae al mundo de sus acciones genocidas en la Palestina ocupada, y le permite a su vez debilitar militarmente a otros países de la región, pues el colonialismo sionista en Oriente próximo no piensa detenerse.
Por otro lado, la ofensiva iraní logró alcanzar bases militares e instalaciones energéticas de Estados Unidos en países aliados del imperialismo yanqui-sionista como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin, Jordania y Omán. Lo que podemos decir de esto, es que, aunque el poder militar de los imperialistas sigue siendo ensordecedor, los golpes que han recibido -incluso llevados a cabo por un Estado burgués, como el de la República Islámica- deben ser aprovechados por las fuerzas de izquierda y sobre todo por los comunistas, pues causan daños estratégicos al imperialismo yanqui-sionista, principal enemigo de los pueblos del mundo.
Por su parte Trump reporta resultados positivos frente a la guerra injusta que ha iniciado afirmando que, ante el desgaste militar en el que ha caído Irán ya no tienen mucho qué hacer, y cederán ante los negocios e intereses de Washington. El imperialismo como política del capital monopolista, tiene dos objetivos que motivan toda esta agresión, primero, el desarme nuclear de Irán -con el propósito no solo de someter a Irán, sino de preservar el monopolio atómico y militar de los sionistas en la región, y segundo, la navegación irrestricta de los imperialistas por el estrecho de Ormuz, que es una de las arterias petroleras del mundo, garantizando así que sus ganancias se vean ininterrumpidas.
El pueblo trabajador de Oriente próximo no puede convertirse en carne de cañón, y debe a su vez sospechar del oportunismo de China y Rusia, países que, ante el conflicto aprovechan para fortalecer sus alianzas energéticas y militares con Irán, pero que no moverán un solo dedo ante la agresión de los imperialistas, porque al igual que los otros, sus acciones son el simple resultado de intereses económicos y políticos en países que quieren sean un satélite de dichos intereses.
[1] Hezbolá es un partido político islamista de tendencia chií, el cual cuenta con una milicia armada, Hezbolá fue fundado con el apoyo de Irán y opera como un «Estado dentro de otro Estado» en el Líbano.






