Carta al proletariado revolucionario colombiano

Carta al proletariado revolucionario colombiano 1

Estimados lectores, a continuación publicamos esta carta que llega a nuestro correo revolucionario. En esta se hace una advertencia válida respecto a los llamados que hace la oposición representada principalmente en el Pacto Histórico y lo que debe realmente hacer el pueblo colombiano para enfrentar al gobierno de Abelardo de La Espriella. Vale la pena aclarar que aunque desde estas páginas no hemos caraterizado al nuevo gobierno como neofascista, si reconocemos que se valdrá de métodos fascistas para gobernar, sin embargo, la burguesía está dividida y debemos tener en cuenta estos, y todos los aspectos de la realidad para la táctica revolucionaria.

Revolución Obrera

Carta al proletariado revolucionario colombiano

Camaradas, ojo con el petrismo.

Camaradas, estamos a pocos días de la posesión de Abelardo de la Espriella y del inicio de un nuevo período de confrontación e intensa represión, marcado por el carácter reaccionario y neofascista del nuevo gobierno. Más allá de las preparaciones que ya conocemos y que debemos asumir para la coyuntura que se avecina, es imprescindible estar listos para contrarrestar el oportunismo del Pacto Histórico y del petrismo en general.

Nos guste o no, el Pacto Histórico es actualmente la fuerza con mayor capacidad de movilización de masas. Con la consolidación de Petro como líder orgánico de esta colectividad, tomarán aún más fuerza. El petrismo convocará a movilizaciones y acciones en las calles, pero no nos engañemos: su único interés es acumular fuerza política para ganar las elecciones regionales de 2027 y retomar la presidencia de la República en 2030.

El petrismo mueve sus fichas a diario: está interviniendo y convocando asambleas populares con la clara intención de cooptarlas y convertirlas en asambleas del Pacto Histórico. Bajo la premisa de «debemos organizarnos para ganar en el 27», utilizarán todo su aparato para instrumentalizar la protesta. A esto se suma su bancada parlamentaria, el estrecho margen con el que perdió Iván Cepeda y el caudillismo en torno a la figura de Petro, elementos que les otorgan una tribuna desde la cual intentarán hegemonizar y controlar la movilización social.

No podemos permitirlo. Debemos asumir nuestro papel de vanguardia y aprovechar la progresiva radicalización del pueblo para enrumbar la lucha por un camino verdaderamente revolucionario.

Con esto no pretendo asumir una postura sectaria o de abstención —al estilo del MOIR— proponiendo no salir a marchar porque el petrismo esté presente. Al contrario: en este momento de mayor confrontación debemos volcarnos a las calles y estar junto a las masas, pero combinando la presencia física con una abierta disputa ideológica. Debemos evitar que se adueñen del movimiento popular y hacerles entender que la lucha obrera nació mucho antes que Petro y continuará sin él.

Es necesario disputar las movilizaciones y los espacios de organización del pueblo colombiano, desenmascarar el carácter del reformismo y evitar que, en un eventual retorno al poder, las masas vuelvan a caer en el aletargamiento que produce la ilusión institucional.

Por Enver Omar

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