Se necesita con urgencia la Asociación Mundial del Proletariado

El modo de producción capitalista llegó a su fase superior imperialista a principios del siglo pasado; agu­dizando todas las contradicciones: entre el proletariado y la burguesía, entre los países imperialistas y los países y naciones oprimidos, entre el campo y la ciudad, entre la sociedad y la naturaleza, al punto que ahora, en su avanzado estado de descomposición y decadencia, pone en peligro la vida misma del planeta y de la humanidad amenazadas por una nueva guerra imperialista.

Durante toda la existencia del capitalismo, la clase obrera y los pueblos del mundo se han levantado con­tra el yugo del capital, sufriendo derrotas, pero a la vez alcanzando sus mayores logros con la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia y la Revolución en China en 1949.

En su epopeya emancipadora, cumplieron un gran­dioso papel las tres organizaciones proletarias interna­cionales. La Primera Internacional (Asociación Inter­nacional de Trabajadores, AIT), 1864-1876; la Segunda Internacional (Internacional Socialista), 1889-1914; y la Tercera Internacional (Internacional Comunista o Komintern), 1919-1943 que se encargaron de organizar las fuerzas para enfrentar a los enemigos, a sabiendas de que el carácter internacional del capitalismo exige el internacionalismo proletario para llevar a la victoria de la revolución proletaria y la instauración del socialismo y el comunismo en toda la Tierra.

Y aunque después de la Internacional Comunista sur­gió la llamada IV Internacional, de corte trotskista, tal organización pareciera inexistente, por cuanto no ha jugado ningún papel relevante en la lucha del proleta­riado internacional; recientemente apareció la llamada Liga Comunista Internacional (LCI), que dice ser Mar­xista-Leninista-Maoísta, pero que realmente agrupa a varias organizaciones afines al denominado pensamien­to Gonzalo, y expresión de una posición pequeñobur­guesa y no proletaria revolucionaria.

Por consiguiente, sigue vigente la tarea histórica de crear una nueva Internacional. Esta es una urgente nece­sidad ante el hecho de que el mundo está maduro para la revolución socialista, dada la decadencia y putrefacción del capitalismo imperialista agonizante.

Los preparativos de guerra de rapiña imperialista, la agresión a los pueblos, la agresión y el saqueo de los paí­ses oprimidos por parte de un puñado de países impe­rialistas, la degradación de las condiciones materiales de vida de los desposeídos, la destrucción acelerada de la naturaleza, el avance las fuerzas reaccionarias más retardatarias en todos los Estados, la decadencia espiri­tual de la sociedad burguesa… Todo ello hace inevitable que el proletariado y los pueblos del mundo se levan­ten mediante las huelgas políticas de masas, los levanta­mientos populares, la resistencia armada de los pueblos agredidos como en el del Medio Oriente y las guerras populares dirigidas por los comunistas que mantienen en alto la bandera de la revolución proletaria en la India, Filipinas y Turquía.

Sin embargo, se requiere de un centro revolucionario que dirija los esfuerzos del proletariado y los pueblos para conquistar la victoria sobre la burguesía mundial y avanzar en la construcción de la Internacional, lo que exige superar la crisis del Movimiento Comunista Inter­nacional, derrotar la confusión en lo ideológico, la impo­tencia en lo político y la dispersión en lo organizativo.

Pero es precisamente por la crisis que atraviesa el Movimiento Comunista Internacional, que no ha sido superada, pues son variadas las discusiones que están pendientes, especialmente el balance de porqué nos derrotaron en los dos hitos más importantes de la revo­lución proletaria y que no ha sido posible la unidad de los comunistas a nivel internacional, por lo que la UOC (mlm) tomó la determinación en su reciente XVI Asam­blea de trabajar por la unidad del movimiento obrero internacional, promoviendo la organización de la Aso­ciación Mundial del Proletariado, a la manera como fue constituida la Primera Internacional, donde los obreros de todas las corrientes revolucionarias, que tienen claro que al capitalismo se le derrota con la revolución, estre­chen lazos de unidad, solidaridad y, sobre todo, organi­cen acciones conjuntas que respondan al embate de los explotadores; para que en el curso mismo de la unidad consiente para la lucha y al fragor de la misma, se decan­ten los aciertos y errores del movimiento comunista, lo cual dará como resultado una unidad más férrea hacia el partido mundial capaz de tomar por asalto la fortaleza enemiga dando paso por fin a que este mundo llamado Tierra sea todo socialista.

La Asociación Mundial del Proletariado no resuelve de por sí todos los problemas, ni exime a los Marxistas- Leninistas-Maoístas de su responsabilidad de trabajar y luchar a la vez por su unidad en un nuevo centro interna­cional para incidir en la Asociación Mundial, ni de luchar por la construcción de su Partido en cada país. Pero solo conquistando la unidad del proletariado mundial sobre una base revolucionaria general se puede avanzar en concretar las alianzas necesarias para enfrentar a los enemigos comunes de los pueblos del mundo.

Con estos propósitos la Unión Obrera Comunista (mlm) pone a su disposición sus, recursos e instituciones para avanzar en su concreción. Para ello, están disponi­bles su portal y periódico Revolución Obrera, la revista Negación de la Negación y la revista internacional Lucha de Dos Líneas de que hace parte.

Llamamos a los proletarios revolucionarios a unir fuerzas para avanzar en estos propósitos ante la impe­riosa necesidad de desatar las fuerzas de la Revolución Proletaria Mundial y salvar el hogar que habitamos.

¡Proletarios del mundo, uníos!

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