
Actualmente hay mucho temor sobre la llegada a la presidencia de Colombia del «tigre» de Abelardo De la Espriella un fantoche reaccionario que amenaza con desmejorar las condiciones de vida de la clase obrera apoyado por el otro fantoche que dirige la casa blanca.
Los obreros conscientes deben actuar con plena confianza en los objetivos y planes históricos que se han trazado para poner fin a la esclavitud asalariada, así como en su capacidad para superar los obstáculos que han dificultado su avance. El miedo no puede ser una opción para los trabajadores: del mismo modo que un depredador ataca cuando percibe debilidad en su presa, las clases dominantes aprovechan la inseguridad y la desunión para imponer sus intereses. En cambio, cuando encuentran organización, determinación y fortaleza colectiva, dudan antes de lanzar sus ataques.
Los obreros conscientes requieren educación, acción política y vinculación real con las masas para crecer y construir una estructura sólida que permita conquistar nuevas metas, para tener éxito en el propósito de construir una organización de la clase obrera en Colombia como parte de una Internacional Comunista hay que trabajar y esa es la garantía para el éxito.
Por ello es momento de actuar a consciencia, de separarse de las excusas y dar lo mejor. No se puede perder de vista que incluso el criminal Trump de Estados Unidos fue derrotado por Irán y le ha tocado agachar la cabeza y gestionar un acuerdo para maquillar la debacle de su marina y su aviación, que no pudo responder a la lucha rápida, masiva y precisa de un ejército de menor fortaleza, pero con mayor convicción.
Ese es el ejemplo que debemos seguir los obreros y pueblos del mundo, no dejarnos intimidar por los que hablan de forma altisonante y con amenazas de destripar, aplastar y enterrar, en número los superamos y arrasaremos con ellos en la medida en que avancemos en nuestra organización y lucha común; así que cada acción, asamblea, reunión y lucha, debe acelerar la restauración del partido Comunista del Proletariado en Colombia y en la Asociación Mundial del Proletariado como parte de la Internacional Comunista.






