
La estigmatización contra la universidad pública y contra los jóvenes de sectores populares, no es nueva. El lunes 4 de mayo se «coló» en Transmilenio un joven estudiante de la Universidad Jorge Tadeo Lozano quien fue agredido por la vigilancia privada de este sistema de transporte, ante el hecho los estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional -UPN- (que habían pagado su pasaje) salieron en defensa del joven agredido, siendo culpados de haberse colado también, razón por la que el rector de la UPN, Helberth Choachí, no solo solicitó la custodia de los videos de seguridad de Transmilenio que comprueban el suceso, sino que también salió en defensa de los estudiantes, quienes por supuesto -y así debe ser- protestaron contra las agresiones y estigmatización, porque por el simple hecho de ser hijos del pueblo son tratados como vándalos.
Las movilizaciones, incluso pacíficas, han recibido el rigor del ESMAD (UNDMO), gases, bolillo, golpes, que ocasionaron el martes 5 de mayo y el jueves 7, bloqueos en el servicio de transporte y enfrentamientos contra estos asesinos de nuestros hijos.
Y es que rechazar no solo la estigmatización sino, además, el terrorismo de Estado contra los estudiantes de las universidades públicas es nuestro deber como clase obrera, no puede ser que en medio de una sociedad tan podrida, el que quiere estudiar, formarse y salir adelante sea un vándalo, mientras que los que legislan en contra del pueblo y se embolsillan billones de pesos con actos de corrupción sean los héroes. A estos jóvenes debemos honrarlos, respetarlos, apoyarlos y defenderlos tanto de las fuerzas estatales, como de los grupos neofascistas que pretenden intimidarlos y perseguirlos.
Y decimos que es un ataque contra los estudiantes de universidades públicas y contra la juventud como tal, porque seguramente si los vigilantes de Transmilenio hubiesen sabido que el estudiante colado era de universidad privada no lo habrían maltratado, pero este estudiante tiene otro «pecado»: ser joven.
Ahora bien, los muchachos el jueves 7 a las 5 de la tarde desarrollaron actividades culturales para exigir tarifa diferencial como estudiantes pues, aunque la UPN brinda subsidios de transporte, no hay plata que alcance para ese servicio tan caro y tan malo. Pero ni a la reacción ni a la alcaldía de Galán le importan la cultura, ni le gustan las protestas y por eso actuaron con violencia brutal contra los estudiantes, con claras intenciones de lesionarlos, actuación que es sistemática como ya se demostró con los estudiantes del Colegio Mayor de Cundinamarca y del Colegio Almirante Padilla.
A esto se suma el papel de los medios burgueses de comunicación, que incentivan el odio hacia los estudiantes provocando que sean atacados de manera individualizada, como sucedió el mismo jueves en la mañana en diferentes estaciones de Transmilenio.
Todo esto deja una cifra de 47 personas lesionadas, sin contar con la afectación en salud mental que esto pueda acarrear, pues los muchachos lo único que están pidiendo es que no los señalen, no los perfilen, que respeten la universidad pública y tener una tarifa diferencial para poder asistir a sus clases sin problemas.
No podemos olvidar que en Bogotá nos impusieron este pésimo sistema de transporte, en el que roban, matan y violan, mientras sus dueños se llenan los bolsillos de plata con un servicio, por demás, carísimo. Tampoco podemos olvidar que los hijos de las universidades públicas, son jóvenes de familias obreras, a quienes los 2 millones de pesos de salario no les alcanza para los transportes de toda los miembros de la familia que sobrepasa los 7 mil pesos diarios por persona; si en una familia sencilla de padre, madre e hijo o hija que estudia en la universidad, se transportan todos en Transmilenio, a diario son alrededor de 22 mil pesos solo en pasajes, es por eso que a los estudiantes universitarios, igual que a los de colegios públicos, lo que se les debería garantizar no es el garrote, los malos tratos y la estigmatización, sino el transporte para que se formen y estudien lo que hayan decidido estudiar.
Así que la consigna debe ser la de defender a nuestros jóvenes, porque en medio de la decadencia del capitalismo en su etapa imperialista, a los burgueses les pesa una juventud rebelde, crítica e inteligente, que no les coma cuento y los enfrente.
¡Exigimos respeto a los jóvenes estudiantes!
¡Fuera el neofascismo de las universidades!
¡Abajo Galán y su represión!
¡Abajo el monopolio de Transmilenio!





