
Por A.O
En los últimos días, se dio a conocer que el fundador de Palantir, Peter Thiel, un alemán con nacionalidad estadounidense, vivió y creció en Swakopmund (Namibia) que durante décadas se mantuvo como una ciudad refugio para nazis, como si el «Tercer Reich» nunca hubiese sido derrotado por el glorioso Ejército Rojo Soviético, ¡hasta hace apenas 30 años, todavía se hacía el saludo nazi con el habitual «Heil Hitler» e izaban orgullosos las banderas con la esvástica en colegios y plazas, además de celebrar el cumpleaños del enemigo de los pueblos del mundo, Hitler! Esto no es solo un dato curioso, nos demuestra y nos enseña hoy —más que nunca— que, no basta luchar contra el fascismo si no se lucha contra el sistema capitalista que lo engendra.
Un breve contexto
Swakopmund y Luderizt fueron dos de los asentamientos y ciudades coloniales alemanas durante la última década del siglo XIX y los primeros años del siglo XX, tierras ocupadas por el Imperio Alemán como parte de lo que se consideró África del Sudoeste alemana. Estas ciudades, igual que todas las demás colonias de las potencias europeas, solo existían para formalizar y controlar la explotación de los recursos naturales y materias primas como el oro, el cobre, el platino y los diamantes. También sacaron provecho de la agricultura, a través de la segregación racial, la mano de obra esclava o semiesclava de los nativos africanos como los herero y los nama, y el trabajo asalariado de los colonos, que permitía sostener la producción industrial de las potencias capitalistas imperialistas. Este periodo histórico coincide con lo estudiado, señalado y denunciado por Lenin en Imperialismo: fase superior del capitalismo, escrito partir de la ciencia revolucionaria del proletariado y publicado en 1917.


En medio de estas ocupaciones coloniales alemanas se dio, ni más ni menos, que el primer gran genocidio del siglo XX —reconocido públicamente recién en 2015 por el gobierno alemán— contra las naciones de los pueblos herero y nama como represalia ante la sublevación de los nativos contra los colonos. Para 1911 solo quedaban 20 000 de 80 000 herero y habían sido asesinados más de 10 000 nativos nama, algunos murieron primero de sed en el desierto ante el rodeo y asedio por parte del ejército imperial alemán, y luego la mayoría recluidos en campos de concentración —que sirvieron de ejemplo para el genocidio contra los judíos en la Alemania Nazi— donde eran despojados de toda dignidad obligados a trabajar mientras se les negaba agua, comida y con las mujeres y niños sufriendo abuso sexual por parte de los colonos.
El carácter ideológico y de clase
Con el contexto previamente abordado, vemos que no es menor que los grandes burgueses sionistas y sus socios como Thiel tengan sus raíces y simpatías en el nazi-fascismo, es decir, no es una simple casualidad ni un gesto o situación de mal gusto, como nos lo hicieron creer los medios masivos de comunicación y los influencers de la burguesía cuando Elon Musk hiciera alegremente el saludo nazi durante la posesión de Donald Trump para su segundo mandato presidencial, el 20 de enero de 2025.
Peter Thiel confundó Paypal con Elon Musk en 2001 —aquí ya empezamos a reconocer en las pocas manos que está el gran capital—, hito fundacional que nos han vendido toda la vida como ejemplo de superación, pues, según la ideología burguesa, ¡Paypal empezó en un garaje en los años 90 y tú puedes hacer lo mismo si te lo propones! Pero nada más lejos de la realidad, pues ambos son herederos de grandes fortunas amasadas con la superexplotación del hombre por el hombre, producto de más de un siglo de procesos capitalistas europeos apoyados por el gran capital financiero en Namibia y Zambia respectivamente.

Al igual que su socio y amigo, Elon Musk creció como miembro de una familia burguesa en medio de los privilegios facilitados por el apartheid sudafricano y la explotación de una mina de esmeraldas en Zambia propiedad de su padre. Pether Thiel también vivió y creció bajo el privilegio de clase y del apartheid, primero en Sudáfrica y luego en Namibia, donde su padre explotaba un mina de uranio. Thiel aprendió a través de la propagada y la educación del fascismo nazi sobre el supremacismo que fundamenta el proyecto de Palantir, su tenebrosa obra cumbre, que abordamos en el artículo: Palantir Technologies: el ojo que todo lo ve y el peligro de su manifiesto.
Pese a que su familia o el propio Thiel está lejos de ser el hombre que acumula más capital —aunque es absurda y asquerosamente rico—, esto no es necesario para que la obra de su vida esté al servicio de su clase, y principalmente —pero no únicamente— del imperialismo estadounidense y el colonialismo israelí, además no le resta para nada influencia, pues Thiel también fue el mentor y primer inversor capitalista de Mark Zuckerberg para levantar Facebook, empresa matriz del conglomerado Meta, que en la actualidad contiene las redes sociales más usadas en todo el planeta junto a Instagram y WhatsApp, monopolizando este mercado, siendo otra muestra de la tendencia del capital a concentrarse en cada vez menos manos.
Un llamado combativo al proletariado mundial
Personajes nefastos como Thiel, Musk o Zuckerberg, que algunos confundidos llaman «señores tecnofeudales» y se desvían observando su religión u origen religioso —judía, cristiana, atea—, en realidad son grandes burgueses capitalistas que dependen del trabajo de miles de obreros especializados y compran su fuerza de trabajo —en este caso intelectual— de informáticos, ingenieros, programadores y desarrolladores, que mantienen fríos y seguros sus servidores, sus algoritmos funcionando y entrenando sus inteligencias artificiales. Trabajo ajeno que les genera enormes ganancias que ellos como burgueses capitalistas, claramente se apropian en su gran mayoría, dejando solo un pequeño porcentaje para darle en forma de utilidades o salario a quienes realmente mueven sus empresas.
Tal vez te interese: ¿El «Tecnofeudalismo» de Varoufakis o el capitalismo siendo capitalismo?
Lo anterior es necesario señalarlo y recordarlo para dejar claro que más allá de su religión, y de lo importante que es su ideología política para su práctica, lo determinante y lo que les permite desarrollar sus planes de dominación es su posición de clase, como parte de la burguesía propietaria de los grandes medios de producción tecnológicos.
Por eso mismo, y con esa claridad, se hace urgente que como proletariado mundial nos organicemos para levantarnos contra sus planes de dominación y preparativos de guerra mundial interimperialista —que no es la guerra del pueblo—, a través de la Asociación Mundial del Proletariado que agrupe al proletariado revolucionario de todo el mundo, y también avanzando en la restauración o fundación de los Partidos Comunistas Revolucionarios en cada país para la toma del poder político que derroque de una vez por todas a esta cruel y decadente burguesía en todo el planeta, construyendo el Socialismo que liberará a todos los pueblos del mundo de este putrefacto sistema capitalista.





