La Lucha de Clases no acaba por un mes y medio de fútbol

La Lucha de Clases no acaba por un mes y medio de fútbol 1

Llevamos ya casi un mes desde que el 11 de junio se dio el pitazo inicial del encuentro entre México y Sudáfrica. El fútbol es, indudablemente, el deporte rey; es una actividad que, se sepa mucho o poco de ella, logra captar la atención de millones de personas, que permanecen pendientes de los partidos del Mundial, del desempeño de su selección nacional y de los equipos a los que pueden llegar a apoyar durante el torneo.

Es conocida la frase de Karl Marx según la cual «la religión es el opio del pueblo», pero hoy el fútbol puede llegar a cumplir ese papel incluso más que la propia religión. Las masas e incluso algunos luchadores terminan más inmersos en seguir los partidos, la fase de grupos y las rondas eliminatorias que en la propia lucha. Este fenómeno se explica porque el fútbol, y especialmente un evento de la magnitud del Mundial, genera múltiples elementos de atracción, como el escape de la realidad, el fortalecimiento de la identidad colectiva y el enorme despliegue de marketing que lo rodea.

Nosotros no somos ajenos a esta realidad y también estamos inmersos entre las masas, lo que hace que compartamos ese interés, que sigamos los partidos y que nos importe el resultado de los encuentros. Esto no es negativo en sí mismo, pero no puede llevarnos a descuidar la lucha de clases, que permanece latente y continúa plenamente vigente.

Hay una cuestión que no podemos olvidar: así como nosotros sabemos que existe la lucha de clases, la burguesía también lo sabe. Precisamente por eso suele aprovechar estos momentos de distracción para impulsar medidas contrarias a los intereses de la clase trabajadora. En muchas ocasiones se ha denunciado cómo ciertas decisiones gubernamentales se anuncian o se implementan mientras el pueblo disfruta del «pan y el circo» por eso, debemos tomar ejemplo de lo que hacen diversos grupos en el medio del Mundial, como el de distintos colectivos que han aprovechado este Mundial para convertirlo en una tribuna de lucha. Un caso es el de las madres buscadoras, que aprovecharon la atención mediática del torneo para visibilizar sus reivindicaciones y exigir verdad y justicia. No estoy diciendo que no debamos disfrutar del Mundial. Como ya mencioné, hacemos parte de las masas y compartimos la pasión que genera el fútbol. Sin embargo, nuestra obligación también es aprovechar este evento como una tribuna para difundir nuestras ideas y dar a conocer las luchas populares. Lo más importante es no olvidar que la lucha de clases no se detiene durante el mes y medio que dura el Mundial.

La lucha debe continuar y, en lugar de convertirse únicamente en un opio que nos distraiga, este Mundial debe servir también como una tribuna para la organización, la conciencia y la movilización.

¡Por eso llamamos a nuestros lectores a intensificar la lucha, porque en Colombia y en el mundo entero las contradicciones se agudizan y la rebeldía no da espera, debe organizarse conscientemente en sus destacamentos de vanguardia, en el terreno nacional centrar sus fuerzas en la restauración del Partido Comunista de Proletariado y, en el internacional en conformar la Asociación del Proletariado Mundial, como parte de avanzar hacia la nueva Internacional Comunista!

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