A propósito del voto crítico

A propósito del voto crítico 1

A nuestro correo llega la siguiente lectura respecto a lo que algunas organizaciones han planteado como el voto crítico en medio de esta contienda electoral. Agradecemos a nuestro colaborador por sus análisis e invitamos a nuestros lectores y seguidores a manifestar sus opiniones y debatir acerca del qué hacer en la realidad actual colombiana.

Revolución Obrera

A propósito del voto crítico

Queridos camaradas de Revolución Obrera, soy uno de los colaboradores de su portal, porque considero es de los mejores medios alternativos revolucionarios, especialmente porque representa la posición del marxismo y del proletariado revolucionario.

Ya en la recta final de la segunda vuelta para las elecciones presidenciales, quisiera hacerles llegar una opinión sobre el llamado voto crítico, el cual he visto que algunos grupos y organizaciones políticas han adoptado como táctica en este momento y no he visto una posición clara al respecto. Me parece importante porque cada uno de los candidatos y sus campañas se esfuerzan por conseguir votos a como dé lugar para venderse como la mejor opción, tanto para el pueblo como para las clases dominantes, siendo evidente la división alrededor de uno u otro candidato. Algo que oscurece la conciencia de los trabajadores porque se les plantea una falsa disyuntiva.

Ante la situación creada en la primera vuelta, donde gracias al fraude sectores de la burguesía dieron como ganador a De la Espriella, varios revolucionarios que pueden considerarse no reformistas o que tratan de diferenciarse del reformista Pacto Histórico han optado por el «voto crítico por Iván Cepeda y Aida Quilcué, unidad en las urnas y confrontación en las calles», dicen.

Y a pesar de que los compañeros denuncian correctamente tanto la falsa democracia o dictadura de los explotadores, cuando afirman que:

«El pueblo no elige libremente, sino que está sujeto a restricciones y deliberaciones entre las diferentes facciones de la burguesía (quienes poseen efectivamente el poder político y económico) y segundo porque votando en este sistema no se cambia efectivamente la base material de la realidad que sostiene el modo de producción capitalista y las relaciones sociales de producción y de propiedad ajena del trabajo».[1]

Aclaran además que no comparten el programa de Cepeda porque defiende la explotación asalariada, ni su estrategia de «acuerdo nacional» o conciliación de clases; sin embargo deciden apoyar a Cepeda argumentando que ello «no implica una adhesión a su campaña, ni a su programa ni a su gobierno, pues la lucha es de clases y no meramente electoral», y por tanto proponen, «apostarle a la organización popular y revolucionaria en las calles más allá de las elecciones pues las concesiones de la burguesía son limitadas».

Afirman que: «El programa de Cepeda, como continuidad del de Petro, busca mejorar o paliar las penurias de las masas con su política de conciliación con sectores de la burguesía (Acuerdo Nacional), pero frenando las luchas obreras y populares, al servicio de desarrollar un supuesto capitalismo ‘con rostro humano’ y dando algunas concesiones a las masas para evitar el estallido social».

Sin embargo, a pesar de todo lo dicho, consideran necesario votar por Cepeda en «defensa de la naturaleza, por los derechos laborales y democráticos; derrotar la amenaza autoritaria y la injerencia imperialista» o «detener (temporalmente) el avance del neofascismo y la reacción en Colombia encarnada por Abelardo De la Espriella».

De verdad creen que, votando por Cepeda, ¿se podrá defender la naturaleza y los derechos laborales y democráticos? ¿será que votando se derrotará la amenaza autoritaria cuando el autoritarismo de las cortes y todos los llamados contrapesos en 4 años de gobierno Petro han impedido cualquier avance sustancial en materia social y permanentemente han amenazado su mandato? ¿acaso no le creen al propio presidente que él tiene el Gobierno, pero no el Poder? ¿será que ha mermado la injerencia imperialista yanqui y sus imposiciones? ¿de verdad creen que votando por Cepeda se va a detener, así sea temporalmente el avance del neofascismo y la reacción? ¿será que los reaccionarios se van a quedar de brazos cruzados? ¡NO! Los compañeros piensan con los deseos y se niegan a mirar la realidad y los hechos.

De ahí que su posición es incoherente, por cuanto si los compañeros comprenden que la democracia liberal burguesa y más específicamente las elecciones, son una farsa, la conclusión no puede ser que el neofascismo y la reacción se van a detener en las urnas, como no puede serlo tampoco la conquista de las reformas que exige el pueblo desde el 2019 o el rompimiento con la dominación imperialista principalmente yanqui sobre el país; incoherencia que contrasta con el justo llamado que hacen a la lucha, a la movilización en las calles y a prepararse para enfrentar los retos independiente de quien quede en la presidencia.

Además de esto, si los compañeros son conscientes de que Cepeda es un defensor del capitalismo y de la conciliación de clases (como cualquier burgués liberal), y si entienden que la presidencia y los ministerios son los ejecutores de la dictadura de los capitalistas, también resulta incoherente el tal voto crítico, por no hablar de lo confusa que resulta de por sí la expresión: ¿criticarán en el voto mismo a Cepeda, es decir, lo anularán? La cuestión es que críticos o no, le están dando el respaldo a alguien que a nombre del pueblo se está postulando para administrar los sus negocios comunes de sus enemigos.

Lo más perjudicial de la posición de los compañeros es que con tal compromiso, por más “crítico” que sea, termina sacrificando la independencia que debe conservar el movimiento obrero frente a los representantes del capital, a la vez que, independiente de la buena voluntad y los deseos de sus defensores, termina sembrando ilusiones en la institucionalidad burguesa y en las elecciones como si estas fueran la expresión de la verdadera voluntad popular; un mal ejemplo que están dando a los trabajadores quienes tienen la obligación de ser luz y llevar la conciencia al movimiento, no solo en las palabras sino también y, especialmente, en los hechos.

Son concesiones hechas a los enemigos innecesariamente, por cuanto escamotean la conciencia de los trabajadores al no diferenciar entre las elecciones al parlamento y las presidenciales. Las primeras (Senado y Cámara) que brindan la posibilidad a los revolucionarios de intervenir abiertamente, no solo con candidatos propios para contribuir a destruir desde adentro el establo parlamentario y el Estado burgués, si salen elegidos, o incluso apoyar a un candidato reformista para obligarlo a “pelar el cobre” o desnudarlo cuando empiece el trapicheo en ese estercolero. Pero las segundas, las presidenciales, son las que deciden quién ejecutará la dictadura de los capitalistas, siendo siempre necesario para los revolucionarios tomar distancia; en este caso concreto, no haciéndose partícipes ni cómplices de los defensores de la explotación y mucho menos sembrando ilusiones entre el pueblo de que el Estado burgués es una máquina neutral, por encima de las clases y que puede servirle a todos.

Concesiones innecesarias también, porque desde el punto de vista electoral Cepeda ya cuenta con la mayoría de votantes lo cual se hubiera evidenciado sin el fraude en la primera vuelta, y la verdad sea dicha, si fuera cierto que con los votos se va a garantizar la presidencia de Cepeda son muy pocos los que los revolucionarios le pueden aportar a ese caudal.

Concesiones innecesarias además, porque desde el punto de vista de no separarse de las masas que han sido atraídas a la campaña de Cepeda y que se han atrevido por encima de sus dirigentes a denunciar el fraude con su movilización beligerante y permanente, lo que ellas necesitan saber es lo que nadie más, excepto los revolucionarios, les pueden decir acerca del Estado, del gobierno y del papel que juegan las elecciones en la falsa democracia de los explotadores; donde son ellos quienes deciden, en última instancia, cual de los candidatos es el que más les conviene en un determinado período. Una labor que puede hacerse, y de hecho se está haciendo, con plena libertad, aprovechando el excelente estado de ánimo de las masas sin comprometerse con el posible futuro gobernante.

En el fondo e independiente de cuanto digan, los compañeros terminan practicando, sin decirlo o sin caer en cuenta siquiera, la nefasta teoría del mal menor, sustentada y defendida abiertamente por los reformistas y espontánea por parte de las masas, según la cual se debe apoyar una opción democrática o reformista para evitar el triunfo de la candidatura de extrema derecha o abiertamente neofascista; posición que desconoce la experiencia histórica la cual demuestra que la única forma de evitar el ascenso de la reacción y del fascismo es con la movilización y la lucha en las calles, siendo en estos momentos las formas necesarias, no solo para frenar la reacción, sino incluso para impedir el fraude que ya está anunciado para la segunda vuelta.

Por consiguiente, es correcto y me identifico plenamente con el editorial de Revolución Obrera del 4 de junio pasado, «Al ultraderechista Abelardo de la Espriella se le vence en las calles» donde se llama “a todos los luchadores que han salido a las calles y que por estos días han recordado en las redes el levantamiento popular de 2021 es a persistir en la movilización permanente, a utilizar la fuerza y el poderío de quienes realmente mueven la sociedad, para impedir que de la Espriella sea presidente».

Como también es correcta su orientación para los revolucionarios al llamarlos a «desarrollar una intensa labor de agitación, propaganda y educación acerca de quién es Abelardo de la Espriella y de cómo las reivindicaciones y los derechos democráticos se conquistan y se defienden con la lucha. Esta tarea seguirá siendo necesaria incluso si Iván Cepeda llega a la presidencia, pues el poder real lo siguen manteniendo los ricos explotadores. Como lo señalamos, la ultraderecha y el fascismo avanzan y se fortalecen, y solo pueden ser detenidos y derrotados con la fuerza del pueblo unido, organizado y movilizado».

Sebastián B.

Junio 17 2026


[1] Los textos que aparecen en el escrito con comillas son tomados de las declaraciones de los compañeros del PST, Uníos, Colectivo Socialista Revolucionario y A.C.E.R.O. que comparten la posición del voto crítico.

Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *