¡Solo el pueblo, salva al pueblo!

¡Solo el pueblo, salva al pueblo! 1

Saludamos al pueblo y la masiva respuesta en las calles y con lucha de todos los sectores que quieren impedir que las clases dominantes impongan como presidente al abogado de la mafia y del paramilitarismo.

El malestar que dejó el resultado de la primera vuelta presidencial entre el movimiento progresista es consecuencia del exceso de confianza en el Estado, como si fuera una institución imparcial, y de una campaña que aspiraba vencer en primera vuelta.

Sin embargo, a los compañeros que hoy se encuentran en las calles, dispuestos a vencer en segunda vuelta, los comunistas queremos compartirles nuestra posición. Ante los resultados del pasado 31 de mayo y, en general, frente a las elecciones del Estado capitalista durante todos estos años hemos adoptado una posición clara: denunciar los comicios como una farsa. Y decimos que las elecciones son una farsa porque quienes ejercen el dominio económico y político, incluido el aparato electoral —la burguesía, los terratenientes y los imperialistas— son los verdaderos dueños del poder en Colombia.

Ese poder existe para designar a quien ellos decidan como administrador de sus negocios, para que cumpla lo que le permitan. ¿Cómo?, a través del software que maneja la empresa Thomas Greg & Sons; mediante la compra millonaria de votos; por medio de campañas publicitarias en los grandes medios de comunicación que dan visibilidad a un personaje repugnante como Abelardo, para convertirlo en una figura reconocida y aparentemente intachable; a través de la coerción de trabajadores con la amenaza de perder sus empleos, así como mediante otros mecanismos ya conocidos de vieja data, como poner a votar a los muertos o llegando hasta el asesinato de candidatos presidenciales como Jorge Eliécer Gaitán, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro…

A pesar de todas las razones y evidencias que demuestran la farsa electoral —incluidas las denuncias de fraude hechas por activistas, periodistas e incluso el presidente—, desde la «izquierda» y la derecha los defensores de la democracia burguesa no han titubeado al sostener que los comicios «con pequeños errores» fueron perfectos y que la «democracia» en el país sí funciona.

A pesar de que el presidente Petro habló de fraude, la pequeña burguesía, respetuosa de las instituciones burguesas, sigue alimentando la idea engañosa de que en las urnas se expresa realmente la voluntad del pueblo. Están corrigiendo errores, llamando a votar masivamente, garantizando más testigos electorales, ganando a un sector del «centro» y a un grupo importante de abstencionistas —sobre todo de la juventud—.

Así las cosas, es posible que el representante de la ultraderecha llegue a la presidencia y que la dictadura de las clases dominantes se ejerza de una manera más abierta, agresiva y reaccionaria; especialmente contra quienes luchan, protestan y se organizan para defender los intereses del pueblo trabajador.

Como comunistas respetamos el deseo de las amplias masas de insistir en la idea de un posible triunfo de la campaña del Pacto Histórico el próximo 21 de junio, pero advertimos que eso no basta, por ello llamamos a que reactivemos las Asambleas Populares y la lucha del pueblo para estar preparados ante cualquiera de los resultados posibles:

Por un lado, si por las alianzas y los acuerdos entre las clases dominantes se considera que el nivel de organización y de respuesta del pueblo no les representa un problema y optan por imponer al reaccionario Abelardo de la Espriella en el poder ejecutivo, la dictadura de los ricos se ejercerá de forma abierta, brutal y reaccionaria. En ese sentido, el pueblo deberá, además de resistir, luchar de forma organizada, no solo para defender las conquistas hasta ahora obtenidas y recuperadas sino, en lo posible, para impedir cualquier medida antiobrera y antipopular y derrocando a la ultraderecha mafiosa con lucha obrera y popular.

Y en el caso de que las clases dominantes permitan la llegada de Iván Cepeda a la presidencia, ante el persistente apoyo y el temor de un nuevo levantamiento popular, los reaccionarios no se quedarán de brazos cruzados; pues la burguesía ya está envalentonada, tal como lo demostró durante el actual gobierno. No solo empleó todos los resquicios legales y burocráticos posibles para frenar las reformas que pedía el pueblo, sino que ganó para la derecha apoyo entre sectores de masas, promoviendo grupos fascistas y neofascistas para agudizar la polarización entre el pueblo. Esto no es un fenómeno exclusivo de este país, sino que responde a una política internacional en la que los imperialistas se preparan para una III Guerra Mundial por un nuevo reparto del mundo y ajustan los gobiernos a sus intereses y propósitos reaccionarios.

En ese sentido, nuestro llamado a todos los luchadores que han salido a las calles a expresar su deseo de que un próximo gobierno continúe el camino de hacer cumplir las reivindicaciones pendientes desde el Levantamiento Popular de 2021, es a persistir en la movilización y a consolidar la organización del pueblo para usar con efectividad su fuerza y capacidad para impedir que la ultraderecha se instale en la Casa de Nariño.

Las reuniones, asambleas, comités… que se realicen con el justo anhelo de que la burguesía no imponga al abogado de la mafia, deben ampliar su mirada y extender sus tareas pensando incluso en lo que pasará después del 21 de junio. Además de la intensa labor de agitación, propaganda y educación acerca de quién es el candidato de la ultraderecha, es necesario explicar cómo se conquistan y se defienden con la lucha las reivindicaciones y los derechos democráticos; y esta tarea será necesaria incluso si Iván Cepeda llega a la presidencia, pues los ricos explotadores continuarán manteniendo el poder real.

No podemos negar que la ultraderecha y el fascismo avanzan y se fortalecen, pero, como lo ha demostrado la historia, el fascismo no ha sido derrotado en las urnas, solo puede ser detenido y derrotado con la fuerza del pueblo unido, organizado y movilizado.

Finalmente, a los luchadores, los llamamos a que voten o no voten estén dispuestos a organizar la lucha contra el avance de la ultraderecha más allá del 21 de junio.

El proletariado necesita su propio Partido Revolucionario, Asambleas Populares, sindicatos revolucionarios, organizaciones campesinas entre otras que sean consecuentes para dirigir la lucha de todos los explotados y oprimidos por la destrucción del Estado burgués, terrateniente y proimperialista; instaurar un nuevo Estado de obreros y campesinos, y construir el socialismo como parte de la Revolución Proletaria Mundial y al servicio de ella. Esta es la tarea más urgente de todos los proletarios conscientes y de la intelectualidad revolucionaria, por ello los llamamos en este momento a tomar la decisión de unirse también a las tareas para avanzar en la reconstrucción del Partido del Proletariado, para que este pueda actuar verdaderamente como una clase independiente y no marche a la cola de sus enemigos ni del reformismo.

¡Vote o no vote, el pueblo debe organizarse para conquistar sus reivindicaciones con la asamblea y lucha popular!

¡Un solo pueblo una sola lucha!

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