Si va a votar, hágalo con conocimiento de causa

Si va a votar, hágalo con conocimiento de causa 1

Si van a votar, la clase obrera y en general el pueblo colombiano, que al menos lo hagan con la mayor comprensión de lo que representa y con conocimiento de a quién están apoyando con su voto.

Los obreros y en general el pueblo que tiene una base mínima de conciencia, deben comprender que el Estado actual no es un árbitro neutral, sino un aparato de dominación de clase, diseñado para proteger los intereses de la burguesía, no del pueblo.

Sin embargo, el escenario electoral se presenta hoy como un terreno de agitación política, lo cual se ha puesto en evidencia en el incremento de las personas que han acudido a las urnas, y es allí donde cobra mucha importancia que las masas trabajadoras que deciden ir a votar el 21 de junio, profundicen su conciencia y lo hagan con conocimiento de lo que están haciendo.

En el panorama político actual en Colombia, la figura de Abelardo de la Espriella se catapultó como la encarnación más nítida de los intereses de la parte más reaccionaria de la sociedad, de la descomposición moral más extrema de las clases dominantes, presentado por todos los medios controlados por esa rancia burguesía, como un paladín de la legalidad y el orden. Pero lo cierto es que De la Espriella representa la fusión entre el capital legal, las economías del narcotráfico y una dosis enorme de la impunidad jurídica al servicio de los opresores y sobre todo de su ala más retrógrada, fascista y criminal.

Un voto por Abelardo de la Espriella es antiético desde los intereses y la responsabilidad con el pueblo. La historia y el prontuario de este personaje muestran una vinculación estrecha con los sectores más oscuros y violentos del país. Su carrera no se ha forjado en la defensa de los derechos de los trabajadores, los sindicatos o las comunidades indígenas, sino en los estrados donde se lava la cara de criminales de cuello blanco, paramilitares y personajes ligados al narcotráfico.

El marxismo revolucionario nos enseña a evaluar a los individuos no por sus discursos altisonantes o su apariencia ostentosa y su verborrea jactanciosa, sino por su rol en la lucha de clases. De la Espriella ha operado sistemáticamente como un escudo jurídico y político para que el capital mafioso y criminal se mantenga y consolide dentro del poder estatal.

Defender a criminales que se han enriquecido mediante el tráfico de drogas y el despojo de tierras no es un simple ejercicio profesional abstracto. Es una toma de postura política. Al blindar a estos actores, se perpetúa el ciclo de violencia que desangra a los campos y barrios populares de Colombia. Los negocios turbios y las alianzas no tan ocultas que rodean su trayectoria, evidencian que su proyecto político no busca la emancipación del pueblo, sino la restauración de los privilegios de una casta mafiosa. Por lo tanto, la clase obrera y en general el pueblo colombiano no pueden dejarse seducir por la retórica del odio, el chovinismo y el falso orden que emana de estos sectores que representa De la Espriella.

Cada espacio donde se reúnan los trabajadores, salones, casas, grupos de Whatsapp, los movimientos estudiantiles, campesinos, de mujeres, negritudes, de indígenas, de intelectuales y artistas, etc. deben adelantar una sana discusión, una conversación entre compañeros buscando dejar muy claro:

En primer término, que en cualquier escenario lo más importante es ¡¡¡LUCHAR, LUCHAR Y LUCHAR!!!; es decir que si no se empuja la lucha directa del pueblo organizado, sea quien sea el que llegue al gobierno, los derechos conquistados se perderán, pues como reconoció muy claramente el mismo Gustavo Petro: una cosa es estar en el gobierno, otra muy distinta es tener el poder…. las elecciones por sí mismas no deciden nada de importancia para el pueblo, pues si este no lucha, como lo vemos por ejemplo en el caso de la Constitución, se quedará en Letra Muerta.

Y en segundo lugar, que aquellos que decidan ir a las urnas deben hacerlo con la mayor responsabilidad colectiva, con la mejor de las comprensiones posibles de por quién y por qué están depositando su voto en las urnas, muy importante es en ese sentido, que luego de adelantar las conversaciones e intercambio de opiniones, no se genere bajo ninguna circunstancia entre los trabajadores, disgustos ni enemistades, por decidir si votan por De la Espriella o por Iván Cepeda, o votan en blanco o deciden no votar. No olvidar bajo ninguna circunstancia que en nuestra realidad política, y entendiendo lo que es el Estado bajo el capitalismo, no son las elecciones lo decisivo, lo que vale es la lucha y la fuerza del pueblo organizado de todas las formas posibles.

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