Marco Rubio en Sudamérica: viajes de negocios y sometimiento

Marco Rubio en Sudamérica: viajes de negocios y sometimiento 1

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio está de gira por Sudamérica. Entre el 8 y el 10 de septiembre estará en Perú, Ecuador y Colombia, el eje de tres países importantes en la región y donde actualmente hay gobiernos reaccionarios de extrema derecha y serviles al imperialismo gringo. Los temas a tratar en los encuentros con el funcionario estadounidense serán alianzas, comercio y seguridad.

Rubio llegó a Barranquilla el 8 de septiembre y se reunió con el presidente Abelardo De La Espriella, quien presentó el encuentro como el comienzo de una nueva etapa de la relación bilateral, bautizada «Acuerdos de Barranquilla», alrededor de tres ejes que fueron la reconstrucción y ayuda después del terremoto; la recuperación económica e inversión y la seguridad, el narcotráfico y la migración.

La parte más concreta de la visita fue la firma de dos memorandos de entendimiento entre Rubio y el canciller colombiano Omar Bula. Uno fue el Marco de cooperación para asegurar las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras y otro, el Marco de cooperación estratégica civil en materia nuclear. Sin embargo, aquí está el primer punto importante porque estos dos documentos no fueron sobre cocaína ni migración, sino sobre minerales estratégicos y energía nuclear.

Y es que este no es un asunto de poca monta, pues al centrarse en los minerales críticos y no en la eterna excusa de la lucha contra el narcotráfico se evidencia un aspecto geopolítico que resulta ser estratégico para EE. UU. El memorando establece un marco de cooperación para minería; exploración y conocimiento geológico; separación y procesamiento; reciclaje; inversión; financiación; diversificación de las cadenas de suministro; identificación y desarrollo conjunto de proyectos.

Aquí hay un detalle significativo y es que según la información publicada sobre el memorando, ambos gobiernos se comprometen a movilizar instrumentos financieros —garantías, préstamos, capital, seguros, acuerdos de compra, etc.— para identificar y financiar conjuntamente proyectos de extracción y procesamiento a corto plazo (seis meses), es decir se pusieron nuestros recursos naturales en bandeja de plata para los gringos. Y es que los llamados minerales críticos y las tierras raras son fundamentales para la elaboración de baterías, semiconductores, tecnologías energéticas, vehículos eléctricos, telecomunicaciones, sistemas militares; tecnología aeroespacial, un asunto bastante favorable para los yanquis, más aún cuando existe una disputa mundial entre EE. UU. y China por controlar las cadenas de suministro precisamente de esos materiales.

El segundo documento se denomina «Marco sobre cooperación estratégica civil en materia nuclear».

Al respecto se dice que se pretende desarrollar cooperación en el uso pacífico de la energía nuclear, así como de la investigación, desarrollo tecnológico, capacidades científicas y sector energético.

Como vemos el cuento de la lucha contra el narcotráfico sigue siendo una cortina de humo, y aunque sí fue un componente real de la agenda, no es lo que realmente importa, y si se mencionó este asunto, es solamente para justificar la implementación del «Plan Patriota Siglo XXI», de hecho, Reuters confirmó que Colombia solicitó apoyo estadounidense en drones, radares y otras herramientas antidrogas y que el Gobierno de De La Espriella pretende profundizar la cooperación de seguridad.

En definitiva Washington quiere que Colombia se integre en cadenas de suministro occidentales en lugar de quedar vinculada a China; pretende que Colombia se convierta nuevamente en el principal nodo militar y de inteligencia estadounidense en Sudamérica; pretende que nuestro país sea aliado en la cooperación migratoria acercándose a la lógica de seguridad fronteriza estadounidense, donde Colombia no sólo funcionaría como país receptor de migrantes, sino como socio para controlar los flujos migratorios antes de que lleguen a territorio estadounidense.

El viaje de Rubio responde a revisar cómo están los asuntos en materia de seguridad para consolidar su dominio militar y político en lo que ellos llaman su «patio trasero», y en materia económica para buscar apoderarse de los recursos naturales, de la mano de obra barata e inundar mercados, con el fin de detener el avance del imperialismo chino en la zona.

Por eso, es de suma importancia que la clase obrera, las organizaciones revolucionarias, populares y sociales se planteen un espacio internacional que permita coordinar acciones contra el imperialismo y la burguesía mundial. No podemos seguir dando luchas dispersas, mientras gran parte de América Latina está sometida completamente a los estadounidenses. Ya no más confianzas en las urnas, en gobiernos socialdemócratas y en el Estado burgués; necesitamos, con independencia de clase, ir a la lucha directa de una gran huelga latinoamericana que logre mejores condiciones de vida para los pueblos y la liberación total del imperialismo yanqui.

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