
A continuación, reproducimos este importante mensaje a las mujeres trabajadoras, realizado por el Movimiento Femenino Revolucionario, con el que estamos plenamente de acuerdo y del que hacemos eco, agradeciendo a las compañeras que lo hayan compartido con nosotros.
Revolución Obrera
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Mujeres trabajadoras: ¡Derogan derechos, pero la lucha continúa!
El pasado 20 de agosto, ADLE derogó 11 circulares laborales decretadas durante el gobierno anterior. Entre estas se encuentra la Circular 0089 de 2026, relacionada con el empleo en servicios generales, específicamente con la inspección, vigilancia y control para garantizar a las trabajadoras del servicio doméstico sus derechos y garantías laborales. El argumento fue que el anterior Ministerio del Trabajo se extralimitó en sus funciones. ¡Una leguleyada!
Y es que, aunque esta circular se refiere directamente a las trabajadoras del servicio doméstico, las 11 circulares, en su conjunto, afectan a las trabajadoras, pues involucran derechos laborales tales como la estabilidad laboral reforzada, la libertad sindical y la negociación colectiva, la reforma laboral y la remuneración a destajo, la jornada y el pago de horas extras en vigilancia y seguridad privada, el debido proceso disciplinario, entre otros.
Sabemos que las mujeres representan un porcentaje importante de quienes desempeñan estas labores y que, en muchos casos, son madres cabeza de hogar o madres solteras. Por las circunstancias mencionadas, deben responder con un salario mínimo vital —ingreso mínimo necesario para que un trabajador y su familia puedan vivir con dignidad y cubrir sus necesidades humanas esenciales— por uno o más hijos.
Sabemos también que, en un porcentaje mayor, las mujeres reciben una remuneración salarial inferior a la de los hombres y que muchas trabajan por días prestando sus servicios en casas donde apenas les pagan un día de salario, sin ningún tipo de prestación social. En ocasiones, cuando son contratadas por una empresa o logran acceder a un contrato laboral más digno, sufren acoso, humillaciones y discriminación por parte de sus empleadores.
Para nadie es un secreto tampoco que las mujeres son doblemente explotadas en la sociedad actual: por un lado, son esclavizadas con las labores del hogar y, por otro, sufren la explotación capitalista, que cada día se comporta de manera más cruel e injusta con ellas.
Pero ¿por qué la derogación, en su conjunto, de estas 11 circulares afecta principalmente a las mujeres, sobre todo a aquellas que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad? Para entenderlo mejor, demos una mirada a algunas de las afectaciones:
- La estabilidad laboral reforzada permite que los trabajadores no sean despedidos de su empleo o, de ser posible, sean reubicados cuando se encuentran en determinadas condiciones. En particular, para las mujeres, una de estas situaciones es ser madre cabeza de hogar.
- Al cambiar las reglas sobre libertad sindical y negociación colectiva, las trabajadoras pierden fuerza para asociarse y negociar sus derechos; disminuye su participación política y se profundiza su aislamiento político.
- Al no reconocer la remuneración económica derivada de la reducción de la jornada laboral, las trabajadoras pierden beneficios en cuanto a su retribución, lo que agrava su dependencia económica y dificulta el sostenimiento de sus familias.
- Al no garantizarse claramente el debido proceso disciplinario, se abre la puerta para que una trabajadora sea despedida injustamente, dando lugar a otras formas de abuso e injusticia por parte del empleador, especialmente cuando la necesidad económica obliga a una mujer a conservar su empleo.
- Una de estas circulares se refiere a las horas extras en vigilancia y seguridad privada. No es un secreto que quienes trabajan en este sector deben cumplir largas jornadas laborales que, en ocasiones, exceden las ocho horas legales. Muchas mujeres también trabajan en este sector, por ejemplo, en colegios, hospitales y otras entidades.
Como vemos, la derogación de estas circulares afecta de manera directa a las mujeres. Y ¿quiénes no estaban felices por haber “adquirido” estos derechos? La mayor satisfacción fue, en general, para la clase obrera y, en especial, para las mujeres. Sin embargo, cabe aclarar que estos beneficios no llegaron a materializarse plenamente para la mayoría de ellas.
En realidad, gran parte de las mujeres enfrentan situaciones laborales que no siempre son reconocidas. Como ya se mencionó, muchas trabajan en labores domésticas informales; otras, como vendedoras ambulantes, y algunas permanecen esclavizadas en las labores del hogar. Por lo tanto, no podemos afirmar que estos beneficios hayan solucionado la situación de todas las trabajadoras.
Aun en medio de estas condiciones de desfavorabilidad y desigualdad, no podemos abandonar estas conquistas que, aunque limitadas, generan condiciones más dignas para las trabajadoras. Es necesario ampliar estas reivindicaciones y luchar por ellas.
Pero esto no es posible sirviendo de instrumento a los politiqueros ni permitiendo que se aproveche la causa de las mujeres para obtener votos en épocas electorales. Como vemos, la derogación de estas circulares se produce a menos de un mes de la posesión de un nuevo gobierno, lo que demuestra que el cambio en la administración del Estado —de uno menos represivo a otro que ejerce mayor arbitrariedad contra las trabajadoras— no es duradero y, mucho menos, soluciona las causas más profundas de la desigualdad que enfrentan las mujeres.
Ante este nuevo panorama, aún más adverso para las mujeres, no existe otro camino que la lucha y la organización independiente: organizarnos para defender los derechos adquiridos y luchar por aquellos que aún nos faltan.
La situación actual exige una participación activa y combativa de las mujeres. Hoy, más que nunca, es necesaria su participación política para incidir en las decisiones que afectan sus condiciones de vida y de trabajo.
Por eso, las invitamos a conformar comités de mujeres, en los que puedan fortalecer su participación, organización y comprensión de las distintas problemáticas que enfrentan. Espacios que permitan construir propuestas y desarrollar acciones colectivas.
Organizarse y actuar colectivamente es uno de los principales retos que tienen las mujeres para defender sus derechos, conquistar los que aún faltan y avanzar hacia una sociedad más justa.
¡Por una organización verdaderamente revolucionaria para las mujeres!
¡Viva el Movimiento Femenino Revolucionario!
Comité MFR – Bogotá






