El pueblo sin viviendas por el terremoto y el ministro de Vivienda de paseo en Santa Marta

El pueblo sin viviendas por el terremoto y el ministro de Vivienda de paseo en Santa Marta 1

Hace algunos días, el ministro de Vivienda, el pastor Jaime Andrés Beltrán fue visto de paseo en Santa Marta con su familia, algo que generó una gran polémica, porque, en plena crisis en el país, donde miles de familias sufrieron afectaciones por el terremoto y otras por los incendios forestales, el ministro prefiere irse de paseo y pasarla bien, mientras muchas familias están durmiendo en carpas en la calle porque han perdido sus hogares. Esto demuestra una insensibilidad y desprecio por la clase trabajadora de parte de un pastor que se ha enriquecido por el negocio de su padre en la iglesia evangélica y por sus actos de corrupción, como el escándalo que tiene con el negocio de la chatarra cuando fue alcalde de Bucaramanga.

Igualmente, ha sido un líder religioso y político completamente servil a los intereses del Estado genocida de Israel. Por eso, encontró eco y apoyo en un gobierno que aplica métodos fascistas como lo es el actual de Abelardo de la Espriella. Incluso, Beltrán le movió gran parte de los votos en Bucaramanga en las iglesias evangélicas. Lo más escandaloso son las soluciones que desde el Ministerio de Vivienda le están ofreciendo a las familias que han perdido sus casas en el terremoto, solamente subsidios temporales de arriendo y que no deban pagar los servicios públicos por unos meses. De hecho, Beltrán dijo que no hay recursos para la reconstrucción.

Con esto, abrió la puerta a los grandes empresarios de las constructoras, que van a sacarle el mejor provecho a la inversión de vivienda. Incluso, a algunas familias solo les va a quedar la opción de endeudarse con el sector financiero y a otras, vivir en arriendos o en la calle. La llamada «patria milagro» solo está trayendo miseria y sufrimiento para el pueblo.

Por eso, el llamado que hacemos como comunistas es que las familias sin techo se organicen y comiencen a tomarse predios o propiedades de poderosos para expropiarlos y que se logren generar soluciones de vivienda colectivas o en comunidad. La única salida que tenemos es que, como pueblo, nos organicemos e iniciemos la reconstrucción de los hogares que se han perdido.

¡Solo el pueblo salva al pueblo!

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