Quién divide al movimiento sindical es el sindicalismo burgués no los revolucionarios

Quién divide al movimiento sindical es el sindicalismo burgués no los revolucionarios 1

En las páginas de Revolución Obrera en el 2002 se publicó una Resolución para el Movimiento Sindical con el objetivo de contribuir a su reestructuración, pues el movimiento sindical se encuentra postrado a la ideología de la burguesía y de los partidos burgueses y pequeñoburgueses, a una política que se rige por la conciliación y concertación entre las clases antagónicas y que es defendida desde la burocracia de las centrales sindicales. Esta política le ha hecho mucho daño al movimiento sindical, tanto, que algunos trabajadores encontraron útil vincularse a las organizaciones sindicales para satisfacer sus intereses personales, difundiendo este mal ejemplo por todo el movimiento sindical. Esta política burguesa aleja al movimiento sindical de su verdadera esencia como instrumentos de lucha contra el capital, para la que surgieron.

Inmediatamente después de la publicación de la Resolución, los obreros que la asumieron fueron señalados como divisionistas por exigir que sus sindicatos actuaran en consonancia con la defensa de los derechos de los trabajadores. Asimismo, recibieron amenazas de expulsión por pensar diferente y atreverse a cuestionar a sus dirigencias. Amenazar, maltratar a los trabajadores y ultrajar a las compañeras, incluso peor que un capitalista, también son prácticas propias del sindicalismo burgués.

Pero, además de actuar de esta manera contra los luchadores y obreros revolucionarios, estas dirigencias tildan de DIVISIONISTAS a quienes intentan defender los derechos de los trabajadores. Han utilizado este calificativo contra las organizaciones sindicales pequeñas y las bases obreras que cuestionan las prácticas entreguistas y burocráticas de las centrales sindicales. Llevamos más de 50 años maniatados por la ideología y por la política burguesas, y por dirigentes que ni siquiera están vinculados a empresa alguna, pero que sí llegan a aliarse con las empresas para promover el despido de los trabajadores, a cambio de privilegios por parte del Estado y la patronal.

Es precisamente por ello que las burocracias de las centrales sindicales, con su política del pluralismo ideológico, enfrentan hoy una de las principales divisiones, una fractura que se venía gestando desde hace años mediante congresos organizados desde arriba y procesos electorales marcados por fraudes dentro de sus propias organizaciones. Ya sucedió en la CGT y hoy enfrentan una división en la CUT que, aunque no quieran reconocer en sus videos y algunos escritos, es innegable; una división causada por algunas organizaciones sindicales que se alinearon con el gobierno paramilitar y reaccionario de ADLE, vinculado y promotor del sionismo y del imperialismo norteamericano, como lo hizo abiertamente un sector de la USO.

Ahora, de los 21 integrantes de la Junta Nacional de la CUT, 10 denuncian la adhesión de los otros 11 al gobierno colombiano, quienes también hasta ahora solo atinan a decir que los cambios decididos por ellos en la cúpula de la central no los hace abelardistas y siguen defendiendo los intereses de los trabajadores.

Lo que no deja lugar a dudas hasta ahora, es la división por la rebatiña de cargos directivos, siendo este el funcionamiento normal de las maquinarias y los acuerdos por arriba. Ese ha sido el modus operandi de la CUT desde su nacimiento.

¡Ni el bloque mayoritario de los 11 ni el minoritario de los 10! Todos han cabalgado sobre los hombros de los trabajadores y, en nombre de ellos, han entregado los intereses de los asalariados como producto de política de conciliación de clases.

La crisis en las cúpulas de las centrales sindicales, muestra claramente la crisis del sindicalismo burgués; demuestra que la ideología y la política burguesa enquistada al interior de las organizaciones sindicales es la que divide el movimiento sindical. Hoy, más que nunca, cobra vigencia la correcta orientación de Revolución Obrera desde 2002 en su Resolución: «El movimiento sindical debe luchar por su organización con independencia de clase y desde las calles, con la denuncia y la protesta arrancarle a la burguesía las reivindicaciones del pueblo; pero es indispensable actuar organizada y centralizadamente, bajo unos principios que representen a su clase, que se vuelva a las huelgas de solidaridad.»

Hoy se demuestra que no somos los proletarios revolucionarios quienes dividimos el movimiento sindical; lo divide, precisamente, esa ideología y la política burguesa que está detrás de los partidos de la burguesía y de la pequeña burguesía. Los obreros revolucionarios no podemos seguir cargando con el remoquete de divisionistas. Por eso, debemos avanzar en la reestructuración del movimiento sindical, lo que significa desprendernos de las ataduras de la ideología y la política burguesa y pensar con independencia de clase frente al Estado, el imperialismo, la burguesía y los terratenientes.

La defensa del supuesto pluralismo ideológico y político que expresan los partidos al interior de la CUT explica su sometimiento a los intereses de los capitalistas y el imperialismo. Esa ideología y política maniata la capacidad de lucha del movimiento sindical y explica sus métodos burocráticos, sus maquinarias, toda su práctica, lo que se refleja en las convenciones colectivas y en la pérdida de derechos de los trabajadores, mientras algunos burócratas sindicales sí disfrutan de buenos salarios y otros salen a ocupar cargos burocráticos en el Estado, donde ganan millones, como demuestra ya, la larga historia de “ministros obreros” salidos de CUT y los puestos de varios exdirigentes sindicales en altos cargos del Estado burgués.

Sin embargo, quienes nos atrevemos a plantear la necesidad de reestructurar el movimiento sindical y ponerlo nuevamente al servicio de la clase obrera somos señalados como divisionistas, precisamente porque nos negamos a seguir respaldando un sindicalismo burgués, postrado a los intereses de los capitalistas y el gobierno.

Hoy, ante la crisis del sindicalismo burgués y la arremetida por parte del gobierno de ADLE contra la clase obrera y los campesinos pobres, la fuerza mayoritaria de los productores de la riqueza social, es cuando más hay que luchar por conquistar la independencia de clase del movimiento sindical y organizar una Federación Nacional con una plataforma de lucha independiente que organice la lucha por sus derechos y reivindicaciones inmediatas; el movimiento sindical no puede seguir ilusionado con la politiquería burguesa; debe desprenderse de los partidos de la burguesía y de la pequeña burguesía, para convertirse en escuela de socialismo y parte inseparable de la lucha general del proletariado por abolir la esclavitud asalariada.

Los proletarios revolucionarios en el seno del movimiento sindical deben además luchar y contribuir a construir el partido independiente y revolucionario de su clase. Un partido que no concilie con los enemigos, burgueses terratenientes e imperialistas, sino que dirija la lucha hacia la revolución social y política donde los que organicen y dirijan el Estado sean realmente los obreros y campesinos.

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