Palestina hoy

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Después de 3 años de la Operación Diluvio de Al-Aqsa realizada por varias facciones de la resistencia palestina el 7 de octubre de 2023, el escenario actual de Palestina nos exige un análisis crítico y un impulso a los esfuerzos de todos los pueblos del mundo contra el régimen israelí.

Desde aquel 7 de octubre los israe­líes han asesinado sin piedad a más de 75 000 palestinos entre la Franja de Gaza y Cisjordania, de los cuales más de 20 000 eran niños y niñas, y más de 38 000 mujeres; además, alrededor del 82 % de la infraestructura en Gaza fue destruida por los sionistas, desplazando a más de 2 millones de personas (90 % de la población gazatí). Ante tal pano­rama, hay varias cuestiones a tener en cuenta de cara al futuro político de Palestina. En primer lugar, el mal lla­mado «Plan de Paz» de la también mal llamada «Junta de Paz» para Gaza es un auténtico desastre, pues el supuesto alto al fuego es inexistente, el régimen israelí sigue matando palestinos cada día mientras que su ejército genocida ocupa ilegalmente más de la mitad de la Franja de Gaza, siguen obstaculizando burocrática y materialmente la entra­da y despliegue de ayuda y personal humanitario en la Franja, y mantienen más de 10 000 palestinos secuestrados en campos de concentración, centros de tortura y cárceles israelíes.

Todo esto sucede tranquilamente mientras que ningún Estado miembro de la Junta de Paz hace algo para evitar semejante injusticia, al contrario, se le ocurrió la brillante idea de militarizar más la Franja de Gaza. Así es, por más increíble que parezca la Junta de Paz considera que parte de la solución al problema palestino es desplegar miles de militares extranjeros en Gaza, pues se tiene proyectado un despliegue de militares puntualmente de Indonesia, Marruecos, Albania, Kosovo, Egipto y Jordania. Entre estos, los únicos que quizá puedan resultar confiables son los indonesios, cuyo gobierno lleva a cabo diversos esfuerzos diplomáticos de denuncia y boi­cot contra el régimen israelí, aunque no deja de ser un Esta­do burgués y reac­cionario; y, sin duda, los más preocupan­tes son los marro­quíes, cuyo gobierno es nada más y nada menos que, junto con los Emiratos Ára­bes Unidos, el aliado árabe más importan­te del Estado sionista y genocida de Israel, además Marruecos hace con el pueblo del Sahara Occidental prácti­camente lo mismo que hacen los israe­líes con el pueblo palestino, aunque en menor medida, y es que los militares marroquíes que reprimen y masacran a los saharauis serán los mismos que lle­garán a Gaza para «garantizar la paz», no por nada el Estado de Marruecos es conocido como «el Israel de África».

El pueblo palestino lo que necesita es el cese total de la agresión israe­lí, la retirada inmediata de su ejército genocida de Gaza, el despliegue masi­vo sin trabas de ayuda humanitaria y la reconstrucción de su infraestructu­ra, especialmente médica y educativa. Esto lo saben perfectamente cada uno de los Estados miembros de la Junta de Paz, pero siempre será más fácil recru­decer el ambiente bélico en favor de los invasores que realmente aportar a las soluciones materiales que necesitan los pueblos oprimidos; las armas y la guerra son un negocio redondo.

Pero hay una cuestión de fondo determinante para todo este escena­rio, son las elecciones parlamentarias que se realizarán en la entidad sionis­ta el próximo 27 de octubre, de cara a las cuales el partido Likud del genocida Benjamín Netanyahu llega con una per­cepción bastante negativa, y no es para menos, aún más cuando el líder del par­tido cuenta con una orden de busca y captura de la Corte Penal Internacional por cargos de crímenes contra la huma­nidad, de guerra y genocidio. Además, esa percepción negativa se agudiza gra­cias a la desastrosa guerra del régimen israelí ( junto con los Estados Unidos) contra Irán, pues, sumado al lógico rechazo desde diversos sectores de la población israelí por la mera injusticia de la agresión, Netanyahu no logró ninguno de los objetivos planteados respecto a Irán, y, por el contrario, dejó ver la vulnerabilidad de las Fuerzas de Ocupación Israelíes (FOI) y se ganó miles de cuestionamientos con respecto a la capacidad de defensa aérea del régimen.

La impopularidad de Netanyahu no solo es consecuencia de la agresión contra el pueblo palestino y el iraní (y libanés), su gobierno también está en una fuerte crisis por diversos casos de corrupción y tráfico de influencias, además de que varios ministros de su gabinete como Itamar Ben Gvir y Beza­lel Smotrich, cuentan con varias san­ciones financieras y migratorias inter­nacionales por parte de los gobiernos del Reino Unido, Australia, Canadá, Noruega e Irlanda.

Pero los israelíes no serán los únicos que realizarán elecciones en este con­texto, se tiene previsto que el próxi­mo 28 de noviembre se desarrollen las elecciones legislativas de la Autoridad Nacional Palestina, donde se elegirán los miembros del nuevo Consejo Legis­lativo Palestino, quienes tendrán la res­ponsabilidad de combatir por todos los medios los esfuerzos israelíes de seguir exterminando a la población palestina. Aunque históricamente el Movimien­to de Resistencia Islámica (Hamás) ha estado enemistado con el Movimiento de Liberación Nacional de Palestina (Fatah), Hamás recibió positiva y opti­mistamente la programación de estas elecciones, y anunció que se presen­tará en una coalición unificada con la Yihad Islámica Palestina.

Todo este panorama en el que se decide el futuro del valiente y resis­tente pueblo palestino solamente nos exige no parar nuestro apoyo a Pales­tina. Tenemos la responsabilidad de seguir denunciando y protestando con­tra el régimen genocida israelí, y elevar estos esfuerzos a verdaderas acciones de boicot internacional, unificando todas las organizaciones de solidaridad con Palestina y uniendo esfuerzos con más disciplina y seriedad ahora que se nos impuso en Colombia un gobierno abiertamente sionista.

El internacionalismo proletario es indispensable en este contexto geopo­lítico de auge del neofascismo y de gobiernos con orientación o méto­dos fascistas al servicio del sionismo, y entre más nos apoyemos todos los pueblos del mundo, más difícil lo ten­drán los capitalistas para golpear con efectividad a los movimientos revo­lucionarios y de resistencia en todo el planeta. El caso del pueblo palestino es un ejemplo para todos los pueblos del mundo, pues la negativa a doblegarse ante los opresores y seguir combatien­do sin cesar es lo que debe hacer la clase trabajadora mundial.

¡DESDE EL RÍO HASTA EL MAR, PALESTINA VENCERÁ!

¡MUERTE AL SIONISMO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

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