
El Camarada Orage nos envía un nuevo escrito en el que se dirige a los estudiantes en Antioquia y de Colombia en general que se encuentran en medio de la lucha por la educación pública. El Camarada propone ideas que realmente le sirven a todo el movimiento estudiantil que entiende la necesidad de luchar contra el gobierno de Abelardo de la Espriella y las clases dominantes que quieren una educación en la que se reflexione y cuestione cada vez menos y que por el contrario, les sirva para cualificar mano de obra barata egresada de las universidades a producirles ganancias.
Esperamos que esta crítica les sirva a los estudiantes del pueblo para ponerla en práctica en sus luchas contra la privatización de las universidades públicas del país.
Revolución Obrera.
Un cruce de caminos: nota crítica a una carta abierta al Movimiento Estudiantil Antioqueño y Nacional
C. Orage
Esta crítica parte de una serie de observaciones ya realizadas en mi Carta abierta al movimiento estudiantil antioqueño y nacional, anteriormente publicada en Revolución Obrera. Recomiendo a los lectores interesados, inclinados a la polémica, a que la lean, para tener una lectura completa de mis argumentos, y auto-crítica para con el Movimiento.
Dirigir no significa tan sólo decidir la orientación general y las medidas políticas específicas, sino también establecer los métodos de trabajo correctos. Aun cuando sean correctas la orientación general y las medidas políticas específicas, pueden surgir complicaciones si se desatienden los métodos de trabajo.
Mao Tse-Tung, Métodos de trabajo de los comités del Partido, 1949.
Un saludo cálido a todas las almas combativas que hoy se preparan para estar en pie de lucha con los estallidos sociales que nos esperan. Lucha es lo que tenemos por delante, las contradicciones se empiezan a volver insoportables, como vemos en el Valle de Aburrá, con un clima que no hace sino vengarse, entre golpes de calor y tormentas eléctricas, cargando contra los vulnerables, y un gobierno ultra-reaccionario que no pretende siquiera servir al pueblo. Tras cuatro años de gobierno socialdemócrata —que todos sabemos no se le permitió siquiera gobernar de acuerdo con sus propios designios, y cuyo fracaso era inevitable—, nos encontramos en un cruce de caminos: luchar o perecer. Ahora más que nunca debemos entregarnos al camino de la lucha, pero no puede ser a ciegas, debemos concentrar nuestras fuerzas con claridad y dirigirlas por el camino de la lucha, y para eso necesitaremos establecer una serie de claridades estratégicas, tácticas y hasta ideológicas, hecho que espero exponer de forma breve y contundente.
La vigencia de las críticas pasadas y las dos últimas Asambleas
En mi anterior carta, destaqué cinco apartados críticos:
- La necesidad práctica de separar los espacios de discusión y de toma de decisiones dentro de las asambleas, al abrirlos aún más, incorporando la posibilidad de enviar informes digitales a una dirección centralizada;
- La necesidad estratégica de desarrollar unas campañas intensas de agitación y propaganda;
- La necesidad táctica de trascender los espacios tradicionales del movimiento;
- La necesidad estratégica de conformar un Comité Central de amplia unión con las masas estudiantiles, para coordinar esfuerzos permanentes;
- La necesidad táctica y estratégica de llevar el saloneo al siguiente nivel.
Es de mi sumo placer ver que el movimiento ha incorporado ya algunas de estas críticas con su reactivación, con valientísimos esfuerzos (además abiertos al público) como lo son el Comité de Propaganda, que ha impulsado numerosas actividades educacionales, políticas y culturales. Sin embargo, haciendo un balance de los hechos, hay aún mucha crítica —que reitero, es también autocrítica— por internalizar. En el caso puntual del Comité de Propaganda, son compañeros del todo admirables, que solo pueden mejorar su actuar incorporando aún más a las masas en sus reuniones, tomando sus ideas, para entonces devolvérselas nutridas de nueva crítica. Asimismo, es de la más suma importancia que sus esfuerzos se mantengan en el tiempo, que busquen la permanencia, puesto que en este instante están combatiendo contra casi cuatro años de decadencia e inactividad del movimiento estudiantil y, si no deseamos que una crisis así nos vuelva a sorprender con las fuerzas dispersas, se debe agitar y propagar, permanentemente entre los estudiantes, aquella gloriosa desobediencia que les debería ser propia; esto implica trabajar también con aquellos estudiantes de carreras capturadas por la reacción, como son casi todas las ingenierías.
El Comité, así pues, también debería desarrollar actividades dirigidas a primíparos —y cuenta con una oportunidad de oro en los próximos exámenes de admisión—, tanto para impulsar una consciencia temprana en el estudiantado, así como para identificar quiénes pueden vincularse como activistas y revolucionarios, no solo como parte de una masa educada.
Ahora, sobre los desarrollos de las últimas asambleas es de mi sumo placer haberlas visto tan llenas, el movimiento continúa su ascenso. Sin embargo, no podemos contar con que esa magnífica espontaneidad del movimiento lo solvente todo, ya lo decía Lenin: «Hemos dicho que es preciso infundir a nuestro movimiento, muchísimo más vasto y profundo que el de los años 70, la misma decisión abnegada y la misma energía que entonces» (Lenin, Qué hacer, 1902), pero debemos trascender, ya que «En efecto, (…) nadie ha puesto en duda hasta ahora que la fuerza del movimiento contemporáneo reside en el despertar de las masas (…), y su debilidad, en la falta de conciencia y de espíritu de iniciativa de los dirigentes revolucionarios» (Ibid) . Las masas estudiantiles están despiertas, lo vimos en su asistencia en tumulto a la Asamblea, y en su capacidad para hacer que el rector se siente a escuchar sus exigencias. Sin embargo, estamos del todo desprovistos de táctica, con aún demasiada fe en la espontaneidad y la institucionalidad burguesa, según pude saber cuando un compañero dirigió al Rector Luquegi la siguiente pregunta: «¿Usted qué piensa hacer para garantizar el respeto de los profesores hacia los espacios asamblearios?».
El compañero es un valiente, al participar en la Asamblea y al hablar frente a toda esta, sin embargo, su pregunta expone la profunda decadencia de nuestro movimiento ¿Cómo puede ser que estemos esperando que la institucionalidad burguesa y sus representantes hagan respetar su mayor enemiga, la democracia popular, encarnada en la Asamblea?; ¡la Asamblea se hace respetar ella solita, por la razón o por la fuerza! La diciente intervención del compañero —nacida de la gran confusión ideológica del movimiento, que no cuenta siquiera con un pliego de exigencias generalizado— también deja claro que la lucha por el saloneo es más importante de lo que consideramos en un primer momento, lo que me lleva ya a las propuestas puntuales que quiero aportar al movimiento:
- Es de la máxima importancia que conformemos Brigadas de Saloneo con grupos de respuesta rápida, de todas las carreras y facultades, que puedan responder decisivamente a cualquier brecha de las garantías asamblearias del movimiento. Estos asistirán a los estudiantes que deseen unírsenos, contendrán a aquellos que quieran sabotear el movimiento, y fortalecerán la autoridad asamblearia. Estas brigadas contarán con una red de información propia, a la que llegarán reportes de brigadistas y simpatizantes, para que estos puedan salonear.
- Los esfuerzos del Comité de Propaganda deben recibir el máximo apoyo, difusión y recursos por parte del movimiento, con el fin de que persistan a lo largo del tiempo, más allá de su (ojalá) decisivo actuar en este estallido venidero; además, debe darse un trabajo de base con los primíparos, a fin de atraerlos hacia nuestro bando.
- Establecer un pliego de exigencias para todo el estudiantado. El trabajo en objetivos a corto, mediano y largo plazo dará enorme claridad a las necesidades estratégicas propias de la lucha, además de articularla al resto de la lucha revolucionaria: campesina, obrera y popular.
Nos veremos en el Aula, la Asamblea y en las Barricadas, compañeros.
¡Atreverse a luchar y conquistar la victoria! ¡los monstruos de toda índole serán liquidados!
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