Irán: ¿no hay enemigo pequeño?

Irán: ¿no hay enemigo pequeño? 1
Foto: cnnespañol.com

En la región de oriente medio, a un mes y medio de la agresión militar de Estados Unidos e Israel en contra de Irán, ya es evidente que la campaña de rapiña para apoderarse del petróleo iraní y afectar a Rusia y China ha fracasado, convirtiéndose en un callejón sin salida para imperialismo norteamericano, pues Irán resultó más fuerte de lo que esperaba.

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán busca reducir su influencia en el Medio Oriente como parte de afianzar su poder en la región frente a sus competidores rusos y chinos. Irán no solo es una potencia regional desde el punto de vista económico y militar, sino además encabeza una alianza de fuerzas reaccionarias fundamentalistas que el régimen de los ayatolas llama «eje de la resistencia», detrás del cual se encuentra Rusia y cuyo objetivo también es afianzar su poder en la perspectiva de la guerra por un nuevo reparto del mundo.

Y lo cierto es que la pretensión de los imperialistas yanquis e Israel de destruir la base económica y militar de Irán fracasó, por el contrario, han recibido ataques constantes de misiles y drones de tal magnitud que obligaron a Israel a censurar las noticias de los ataques recibidos y a Estados Unidos a sacar varios de sus portaaviones de la zona al quedar inutilizados.

Estados Unidos e Israel fueron obligados a pedir una tregua ante la evidencia de su vulnerabilidad militar y económica, como la de sus aliados Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, etc. a quienes Estados Unidos prometió proteger militarmente, pero en los hechos se convirtieron en la presión más grande, pues han sido blanco de los ataques militares de Irán como represalia a los ataques de Estados Unidos e Israel.

Lo más destacado de esta experiencia, es que un país como Irán, sin ser una súper potencia tecnológica, ni militar y de estar liderado por un régimen reaccionario, ha desarrollado un sistema de defensa y ataque militar efectivo que le permitió descubrir las formas para enfrentar con éxito a los imperialistas estadounidenses y al sionismo israelí.

Se han apoyado en la tecnología del combustible sólido de los cohetes y la georreferenciación para construir su propia tecnología y demostrando que los imperialistas son vulnerables y se pueden derrotar. Esta experiencia sirve como un referente para el proletariado que se dispone a tomar de nuevo el cielo por asalto.

Estado Unidos e Israel iban por el petróleo de Irán y en lugar de obtenerlo, Estados Unidos tuvo que sacar todas sus reservas para sortear el aumento del precio internacional debido al cierre del estrecho de Ormuz. Esta rica experiencia de 6 semanas deja claro que la historia no está escrita sino que ella se está escribiendo a diario: los ejércitos más poderosos también se ven sorprendidos por la valentía y creatividad de oponentes menospreciados.

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