Más opiniones sobre el voto crítico

Más opiniones sobre el voto crítico 1

Saludamos la discusión camaraderil y fraternal respecto a la posición expresada en el escrito «A propósito del voto crítico» desarrollada en nuestra sección Correo Revolucionario, en la que ya han participado los compañeros de ACERO y ahora recibimos un nuevo aporte para dar curso a esta discusión que va vislumbrando el camino a seguir por parte de las masas populares, pues pese a las diferencias en la forma de participación, desde el punto de vista táctico, en las recientes elecciones, lo que es si es seguro es que estamos unidos contra la reacción, la ultraderecha y el fascismo.

Revolución Obrera


Camaradas y amigos de Revolución Obrera, reciban con este un fraterno saludo.

He leído atentamente el escrito enviado por un colaborador de su Portal que se hace llamar Sebastián B frente al que tengo algunas opiniones que les quiero expresar a continuación, también en calidad de colaborador y difusor de su contenido revolucionario que soy. Creo que estoy dentro de esos «varios revolucionarios que pueden considerarse no reformistas o que tratan de diferenciarse del reformista Pacto Histórico [que] han optado por el «voto crítico por Iván Cepeda y Aida Quilcué, unidad en las urnas y confrontación en las calles», que ubica Sebastián B en su escrito.

Así las cosas, lo primero es que para los comunistas la participación electoral no es un asunto de principios sino de la táctica. Es decir, orientar la lucha electoral depende del «análisis concreto de la situación concreta» si las organizaciones comunistas deciden o no participar en elecciones después de hacer el análisis respectivo. Por lo tanto, haber llamado a impulsar el voto crítico por Cepeda-Quilcué no debe ser un debate para ver quién es más rojo o quien es más tibio o mamerto o comunerto, estos últimos apelativos que no corresponden a categorías marxistas, pero que son muy usados en chats y debates por algunos detractores del voto crítico que no tienen argumentos basados en la ciencia del marxismo leninismo maoísmo para dar una discusión con altura. Que la participación electoral -con voto, con candidato, con abstención, con boicot, etc.- sea un asunto táctico para los comunistas se corresponde con la actitud marxista de la UOC (mlm) de la cual es voz este Portal revolucionario, pues siempre publican el análisis realizado sobre cada contienda electoral y las decisiones que toman al respecto de la participación en cada elección, según el momento concreto analizado. Por lo tanto, gran daño le hacen a la restauración del Partido Comunista en Colombia los compañeros que minan la unidad de los revolucionarios con ese tipo de maltrato hacia el contradictor, y sobre todo cuando son conscientes que estas son contradicciones en el seno del pueblo.

Sobre la participación electoral, los datos son claros y contundentes: la abstención electoral ya no es la tendencia en la sociedad colombiana. Y así como cuando se agitaba desde estas páginas a no votar fundamentados, entre otras cosas, en que la tendencia en Colombia era la abstención electoral y la lucha directa de masas, hoy resultó equivocado hacer llamados difusos y ambiguos que no llamaron con contundencia al voto crítico por la candidatura Cepeda-Quilcué. A propósito dice El Espectador sobre la abstención en la segunda vuelta presidencial: «El índice llegó a 36, 4 % en esta segunda vuelta de 2026, una reducción de más de cinco puntos porcentuales si se compara con los datos de 2022. Pero además, la nueva cifra mantiene una inclinación a la reducción del porcentaje de ciudadanos que no vota. De hecho, la cifra viene bajando con regularidad desde 2010, cuando se ubicó en 55, 6 %, lo que implica que hace más de 16 años más de la mitad de colombianos no votaba». Y si miramos los datos de la primera vuelta presidencial, la abstención electoral fue del 42, 12 %, es decir, la participación en las urnas fue del 57, 8 %, que según el periódico El Tiempo, fue la más alta del siglo para primeras vueltas. Claro, es evidente la compra y trasteo de votos, la manipulación del software, que esta podrida democracia burguesa pone a votar a los muertos, a los desaparecidos, que algunos obreros son obligados por sus patrones a votar, etc., cosas propias e inherentes de este sistema y que siempre han sucedido, incluso cuando desde esta prensa se ha llamado a no votar y la abstención era la tendencia y la ganadora. Reconocer esta realidad es propio de los comunistas, es algo que está sucediendo objetiva e independientemente de nuestro deseo.

El compañero Sebastian B comete un error de método al escribir su argumentación mezclando –sin citar– partes indiscriminadas de diferentes artículos de diferentes organizaciones atribuyéndole los mismos argumentos a todas las organizaciones. Es decir, parte de su error consiste en meter en la misma bolsa diferentes argumentaciones y en poner citas mutiladas de distintas organizaciones que no se sabe de dónde las sacó. Pero aún así, confío en que el compañero Sebastian B cree de buena fe que el llamado al voto crítico es igual en su contenido y en su forma hágalo quien lo haga.

El compañero Sebastian B parte de premisas ciertas que le llevan a hacer falsas conclusiones. Es cierto que «los compañeros comprenden que la democracia liberal burguesa y más específicamente las elecciones, son una farsa,» pero es falso que «la conclusión no puede ser que el neofascismo y la reacción se van a detener en las urnas, como no puede serlo tampoco la conquista de las reformas que exige el pueblo desde el 2019 o el rompimiento con la dominación imperialista principalmente yanqui sobre el país.» Nadie concluyó -por lo menos en las citas mutiladas que pone el compañero Sebastian B– que «el neofascismo y la reacción se van a detener en las urnas» sino que se pretende «detener (temporalmente) el avance del neofascismo y la reacción en Colombia encarnada por Abelardo De la Espriella». Es decir, no la reacción o al neofascismo en general, ni tampoco de forma definitiva, ¡y mucho menos al imperialismo!

Al decir del compañero Sebastián B que «De verdad creen que, votando por Cepeda, ¿se podrá defender la naturaleza y los derechos laborales y democráticos? ¿será que votando se derrotará la amenaza autoritaria cuando el autoritarismo de las cortes y todos los llamados contrapesos en 4 años de gobierno Petro han impedido cualquier avance sustancial en materia social y permanentemente han amenazado su mandato? ¿acaso no le creen al propio presidente que él tiene el Gobierno, pero no el Poder? ¿será que ha mermado la injerencia imperialista yanqui y sus imposiciones? ¿de verdad creen que votando por Cepeda se va a detener, así sea temporalmente el avance del neofascismo y la reacción? ¿será que los reaccionarios se van a quedar de brazos cruzados?» está poniendo falsas conclusiones sobre las mismas citas que puso en su escrito. Es muy fácil concluir algo que ya «citó» de forma extraña en su documento. Lo difícil es hacer esos malabares argumentativos para concluir algo que no está en los extractos que puso y que es precisamente lo que hace el compañero Sebastian B. Dice la primera cita del texto escrito por el compañero  que «El pueblo no elige libremente, sino que está sujeto a restricciones y deliberaciones entre las diferentes facciones de la burguesía (quienes poseen efectivamente el poder político y económico) y segundo porque votando en este sistema no se cambia efectivamente la base material de la realidad que sostiene el modo de producción capitalista y las relaciones sociales de producción y de propiedad ajena del trabajo» (subrayado mío). Ahí estaba citada la respuesta a los seis interrogantes innecesarios que se estaba haciendo el compañero Sebastian B: evidentemente con el voto no se solucionan los problemas del pueblo colombiano, los que estamos de acuerdo con el voto crítico para las elecciones de segunda vuelta que ya pasaron, no lo impulsamos para conquistar en las urnas lo que se debe y tiene que conquistar por medio de la lucha directa en las calles. Esos son los hechos y la realidad.

Pareciera que para el compañero Sebastian B las elecciones sí son un asunto de principios, por lo que recurre nuevamente a maromas argumentativas cuando afirma que «Lo más perjudicial […] es que con tal compromiso, por más “crítico” que sea, termina sacrificando la independencia que debe conservar el movimiento obrero frente a los representantes del capital, a la vez que, […] termina sembrando ilusiones en la institucionalidad burguesa y en las elecciones como si estas fueran la expresión de la verdadera voluntad popular». La independencia de un Partido u organización no se sacrifica por sí misma al hacer un compromiso con otro Partido. Parafraseando la mención que Lenin hace de Engels en Acerca de los compromisos y en el que dice que «El deber de un partido auténticamente revolucionario no consiste en proclamar imposible la renuncia a cualquier compromiso, sino en saber cumplir fielmente a través de todos los compromisos -en la medida en que sean inevitables-, con sus principios, su clase, su misión revolucionaria, su obra de preparar la revolución y de educar a las masas populares para triunfar en la revolución.», principios que no se sacrificaban con el voto crítico porque justamente lo que permitía esa táctica era aprovechar la tribuna que tenían ante sí los comunistas para vincularse a los luchadores, desprestigiar al Estado y sus instituciones, y a su vez exponer las limitaciones o límites del reformismo, sobre todo hoy que es tan necesario que el pueblo aprenda por experiencia propia la inutilidad del reformismo y de la maquinaria democrática-burguesa, lo que se expresa tanto en la alta votación que tuvo el candidato reformista como en el sinnúmero de manifestaciones populares llevadas a cabo en todo el país entre la primera y la segunda vuelta presidencial, ante lo que se debe concluir que un gran porcentaje del pueblo luchador no solo votó, ¡sino que también luchó sin que los comunistas revolucionarios se lo indicaran!, eso ya lo hace el pueblo. Lo útil del voto crítico era usar esa tribuna con propiedad, ganándose a la base reformista, luchando codo a codo con ellos, hablando con autoridad -no a medias lenguas y menos sólo agitando contra Abelardo de la Espriella quien es alguien que las masas ya odian- sobre los límites del reformismo, indicándoles incluso que estaban cometiendo un error al centrar sus esperanzas en las urnas o que estaban condenadas a la derrota, eso hizo Karl Marx cuando apoyó la Comuna de París de 1871, porque sabía que los obreros parisinos debían aprender ¡sobre la lucha por medio de su propia experiencia de lucha! y de allí extrajo muchos de los más grandes aprendizajes para la clase obrera mundial condensados en su obra «La Guerra Civil en Francia», ¡de una derrota previsible!

También se equivoca el compañero Sebastian B cuando afirma que «Son concesiones hechas a los enemigos innecesariamente, por cuanto escamotean la conciencia de los trabajadores al no diferenciar entre las elecciones al parlamento y las presidenciales. […] las presidenciales, son las que deciden quién ejecutará la dictadura de los capitalistas, siendo siempre necesario para los revolucionarios tomar distancia». (s.m) Parece que el compañero desconoce la experiencia de la Komintern o Tercera Internacional Comunista cuando los Partidos Comunistas ¡sí orientaron votar por candidatos presidenciales reformistas en oposición a los candidatos fascistas dentro de la política de Frente! Y básicamente en eso consiste la propuesta del voto crítico, un frente contra la amenaza más reaccionaria, más cavernaria para las amplias masas, la amenaza fascista si se quiere decir, que representa Abelardo de la Espriella, un voto crítico sin comprometerse con el programa reformista ni sacrificando la independencia de los partidos u organizaciones que deciden actuar bajo esa táctica concreta de Frente, y para ello, basta con recordar lo planteado por Dimitrov al respecto: «Los comunistas, por supuesto, no pueden ni deben abandonar ni por un momento su propio trabajo independiente de educación, organización y movilización comunista de las masas. Sin embargo, para asegurar que los trabajadores encuentren el camino de la unidad de acción, es necesario esforzarse simultáneamente por acuerdos a corto y largo plazo que prevean la acción conjunta con los partidos socialdemócratas, los sindicatos reformistas y otras organizaciones del pueblo trabajador contra los enemigos de clase del proletariado. El énfasis principal en todo esto debe ponerse en el desarrollo de la acción de masas, a nivel local, que será llevada a cabo por las organizaciones locales mediante acuerdos locales. Mientras cumplimos fielmente las condiciones de todos los acuerdos alcanzados con ellos, expondremos sin piedad todo sabotaje a la acción conjunta por parte de las personas y organizaciones que participan en el frente unido. A cualquier intento de sabotear los acuerdos, y tales intentos posiblemente se produzcan, responderemos apelando a las masas mientras continuamos luchando incansablemente por el restablecimiento de la unidad de acción rota pues lo uno no supone lo otro.» (subrayado mío) [VII Congreso de la Internacional Comunista, Moscú, 1939] El compañero Sebastian B debe conocer las decisiones que adoptaron diferentes Partidos Comunistas bajo condiciones concretas para llamar a votar por candidatos presidenciales ajenos bajo la amenaza del fascismo, condiciones concretas que siempre existen, porque cada momento sencillamente tiene las suyas.

El compañero comete un nuevo error cuando da la idea que con el voto crítico se pretende poner x o y presidente por parte de los comunistas, como si desconociera que las elecciones burguesas son una farsa, y de lo que se trata, más que de definir unas elecciones, es de aprovechar la tribuna para dirigirse a las amplias masas, de hacer acuerdos con dirigentes de masas que hoy confían en ese camino, de organizar la lucha directa en las calles, de preparar la resistencia al neofascismo, de ganar militantes o colaboradores para la causa de la restauración del Partido, para hacer las Asambleas Populares, los órganos de defensa y ataque de las masas porque lo decisivo de llamar al voto crítico son las acciones de masas que se puedan impulsar. Masas que votan y luchan de forma directa, y lucharon de forma más amplia, de diferentes formas y en cantidad mucho mayor, en estos días que transcurrieron desde la primera hasta la segunda vuelta y unos días más, que lo que los comunistas pudimos organizarlas y movilizarlas en los cuatro años que va a cumplir el gobierno reformista de Petro. La visión del compañero Sebastian B es sumamente estrecha, tanto o más como lo son las urnas donde millones depositaron sus esperanzas equivocadamente, porque no se trata sólo de lo que los comunistas «les pueden decir» a las masas simplemente como lo dice en su escrito, sino, de lo que los comunistas revolucionarios pueden unir, organizar y preparar para la lucha a la vez que se lucha en las calles con ellas, estando dos pasitos adelante de ellas orientando, ¡no veinte pasos alejados adelante de ellas!

Ya para esta hora el reformismo aceptó la derrota electoral aun cuando las masas estaban dispuestas a continuar la lucha en las calles contra el fraude, esto es parte de los límites del reformismo del que aún no es consciente gran parte del pueblo que vota y lucha. Lo que nos llama ahora a los revolucionarios es a organizar la lucha popular en las calles y con las Asambleas Populares contra el régimen de Abelardo De La Espriella para conquistar las reivindicaciones del pueblo que no fueron cumplidas por el reformismo en estos años de presidencia. Estoy convencido en que en esto estamos en unidad con el compañero Sebastián B, y si bien esta vez no nos encontramos en las urnas con él, sí que nos veremos en las calles combatiendo al régimen de Abelardo De La Espriella.

Leo

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