
Desde Colombia enviamos un mensaje solidario al pueblo venezolano víctima de dos terremotos el pasado miércoles 24 de junio y decenas de réplicas desde ese día. Según los reportes 920 personas murieron, 4 300 resultaron heridas y más de 50 000 se encuentran desaparecidas al momento en que se escribe esta nota. La Guaira fue la ciudad más afectada, ubicada a 30 kilómetros de Caracas, capital de Venezuela. El segundo terremoto ocurrió apenas 39 segundos después del primero, lo que impidió que se pudiera reaccionar de mejor forma e incrementó los daños humanos y materiales.
Además de la catástrofe natural, hay dos factores que intensifican la tragedia del pueblo venezolano. De un lado, el bloqueo y las sanciones que Estados Unidos le impone a Venezuela las cuales —según informes de relatores especiales de la ONU— han provocado una caída de más del 90 % en los ingresos externos del país y mantienen bloqueados más de $5 000 millones de dólares en bancos extranjeros. Estos recursos, congelados por el imperialismo, habrían permitido modernizar los sistemas de prevención sísmica y los hospitales que hoy están colapsados, a ello se suma que el bombardeo por parte de EE. UU. al hermano país, causó daños que aún no habían podido ser reparados, a hospitales y unidades nefrológicas del Instituto Venezolano de Seguro Social. De otro lado, años de corrupción por parte de la boliburguesía que condenaron al atraso a ese rico país en recursos naturales -principalmente minero-energéticos- que limita con Colombia.

Organizaciones médicas y de derechos humanos ya advertían antes de la tragedia que el 80 % de los hospitales públicos presentaban fallas crónicas de luz y agua, y una escasez de insumos médicos superior al 70 %. La falta de mantenimiento en infraestructuras clave por desvío de fondos públicos es la razón de que estructuras en La Guaira y Caracas no resistieran el embate de la naturaleza. Tanto la burguesía venezolana como los imperialistas son culpables de los muertos, heridos y los daños materiales que estamos viendo por redes sociales y otros medios de comunicación.
Dentro de la tragedia, hay algo que es destacable y es la gran solidaridad del pueblo que desataron los terremotos. En Colombia, país en el que viven aproximadamente 2,5 millones de venezolanos, distintos colectivos y organizaciones están realizando recogidas de alimentos, de elementos de aseo y diferentes recursos para ser enviados a Venezuela, lo que demuestra que la solidaridad no tiene fronteras. Frente a la inoperancia de los gobiernos es de destacar la actuación independiente de estos colectivos movidos por la solidaridad para apoyar y ayudar en algo a sus hermanos venezolanos. Llamamos a que el pueblo esté vigilante de la correcta distribución de los recursos recogidos para que no queden en manos de funcionarios corruptos que se lucran con el dolor ajeno.
Pueblo venezolano: es necesario convertir el dolor en fuerza material para expulsar por la fuerza a los invasores imperialistas y derrotar a la burguesía y a las clases dominantes en Venezuela causantes del dolor y la muerte de cientos de proletarios en esta tragedia.





