
Hemos recibido en nuestro correo un texto dedicado a analizar el carácter de la China contemporánea y, particularmente, la relación entre el legado revolucionario del Partido Comunista de China, la restauración capitalista y la posición que actualmente adoptan diversos partidos que se reivindican comunistas frente al PCCh y China.
El artículo parte de una preocupación que consideramos sumamente relevante: la necesidad de abordar la cuestión china desde el análisis de clase y no desde la admiración acrítica por las experiencias revolucionarias del pasado ni desde la aceptación de la propaganda oficial de ningún Estado.
Publicamos el texto como una contribución al debate, el contenido expresa las posiciones del autor, las cuáles sentimos cercanas como organización, ya que, al estudiar la relación existente entre la acumulación interna de capital por parte de una clase privilegiada y la expansión o exportación de capital, con el propósito de adquirir materias primas y abrir mercados, permitir la construcción de infraestructura (inversión en capital constante) en países con menor desarrollo de sus fuerzas productivas, los bajos salarios de los trabajadores en dichas empresas (inversión en capital variable), y la competencia con el capital de otros países, todo como parte de un mismo proceso, nos es posible concluir que China no es socialista y por el contrario es un país imperialista.
Si los partidos latinoamericanos que se llaman a sí mismos comunistas quieren verdaderamente caracterizar a China y al PCCh, no deben partir su análisis de lo que dirigentes chinos digan de sí mismos, por el contrario, deben hacer un mínimo esfuerzo por identificar la presencia de capital proveniente de China en nuestro continente, observar qué función desempaña la exportación de capital en nuestros países, y las relaciones políticas que se sostienen tras el endeudamiento con el gigante asiático, a qué clase benefician, y qué rol desempeña el PCCh en la promoción y protección de esta política.
Esto nos conduce también a una cuestión que consideramos de especial importancia: la necesidad de distinguir entre el carácter antiimperialista de una determinada lucha y el carácter de clase de los Estados que participan en ella. El enfrentamiento entre China y Estados Unidos no convierte automáticamente a China en un país antiimperialista, ni a su partido en uno socialista, del mismo modo que la oposición de una potencia imperialista a otra no elimina el carácter imperialista de ninguna de ellas. La historia del imperialismo demuestra precisamente que las grandes potencias pueden enfrentarse entre sí por el reparto de mercados, recursos, zonas de influencia y posiciones estratégicas, sin ser opuestas en su esencia.
Revolución Obrera
El aniversario del PCCh, los revisionistas del siglo pasado y la parodia revisionista contemporánea: Una nota crítica
C. Orage
«Lo más peligroso a este respecto son las gentes que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo es una frase vacía y engañosa si no va indisolublemente unida a la lucha contra el oportunismo».
-Vladimir Ilych Lenin en Imperialismo, la fase más elevada del capitalismo.
«Quien tome partido por el pueblo revolucionario, es un revolucionario. Quien tome partido por el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, es un contrarrevolucionario. Quien se coloque al lado del pueblo revolucionario sólo de palabra, pero no en los hechos, es un revolucionario de palabra. Quien se coloque al lado del pueblo revolucionario tanto en los hechos como de palabra, es un revolucionario en su más pleno sentido».
-Mao Tse-Tung en Discurso de clausura en la II Sesión del Primer Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (23 de junio de 1950).
Si el materialismo dialéctico nos enseña que nada es para siempre, que dentro de cualquier cosa existe también su contrario, que dentro del esplendor está la semilla de la decadencia, dentro de la lealtad la de la traición, dentro de la revolución la de la restauración, entonces no podemos casarnos con una imagen, con un espejismo, de lo que fuera admirable y ya no lo es. Esta es la lección que varios de los dirigentes de los partidos revisionistas tradicionales[i], como el PCC, PCP-PR, PCE, parecen olvidar o pretenden desconocer. Esto a razón del 105avo aniversario del otrora revolucionario y venerable Partido Comunista Chino (PCCh). Dirigentes de las cúpulas más elevadas de estos partidos, que en algunos casos aún cuentan con bases significativas, se han prestado como animadores para el bruto revisionismo chino, y han aparecido en el siguiente segmento de CGTN —un medio estatal chino—, cantando las glorias más inoportunas, dado nuestro momento histórico, de los revisionistas. A diferencia suya, pretendo aprovechar estos momento y ocasión históricas no para montar un circo mediático por el socio-imperialismo, sino para educar a los camaradas sobre la naturaleza del revisionismo chino, en lo que se probará como un breve ensayo.
La revolución cultural y restauración del capitalismo en China
La revolución cultural fue una lucha de clases, en todos los niveles de la sociedad, para decidir su futuro: Socialismo o capitalismo, liberación o explotación, proletario o burgués. El presidente Mao observó muy astutamente, a raíz de la captura de la Unión Soviética por los revisionistas de Jruschov, que el mayor peligro para la revolución no eran las bombas de los imperialistas, sino su propia complacencia que acabaría con el ingreso y eventual captura por revisionistas del poder del partido, máximo órgano del pueblo hasta que llegue el comunismo. De ahí que llamara a Bombardear los cuarteles, a continuar la lucha de clases contra los explotadores (y aspirantes a explotadores) dentro del propio seno de la dictadura del proletariado, a extirpar la burguesía burocrática del Partido. Fue un proceso de diez años, entre 1966 y 1976, que trajo toda clase de luchas, en el terreno intelectual, cultural, incluso militar[ii]. No fue un proceso que ‘dejó la economía del país en ruinas’, como quieren hacernos creer los revisionistas del PCCh, puesto que esta creció 13% en promedio anual durante los 10 años de la gesta (CPI-M, 2021) (WB, 2026), sino que fue un proceso verdaderamente democrático, liberador, casi que futurista en su ambición y avance, pese a ello, lo más importante no es cuánto se produce, sino quién controlaba los medios de producción, bajo qué relaciones sociales se producía y para qué se producía, esas son las preguntas que permiten determinar qué tan libre se encontraba la clase obrera entonces y qué tan libre se encuentra ahora.
Sin embargo, dentro de su desarrollo dialéctico se cometieron numerosos errores, por ejemplo, el desarme a los luchadores populares frente al reaccionario Ejército de «Liberación Popular», que estaba capturado por los revisionistas. Esto permitió que en las batallas dominara el ejército. Además de esto, el faccionalismo —y eventuales riñas y combates— entre grupos de Guardias Rojos impidió la articulación de una estrategia clara y contundente por lo que, con la muerte de Mao en 1976, el poder del partido, estado y ejército quedó en manos del grupo de revisionistas dirigidos por Hua Guofeng y Deng Xiaoping, «sucesores» salidos del derrocamiento del grupo de los cuatro, una facción dentro del partido más afín con la línea revolucionaria de Mao. Hua y Deng se dieron al saqueo y rapto del proletariado chino e internacional: Primero una guerra contra Vietnam en 1979, luego dos oleadas de reformas que acabaron las conquistas del pueblo (fin de la agricultura colectiva, vuelta del empleo privado y por contrato, disolución de cooperativas y comunas, fin del monopolio estatal sobre el comercio extranjero y cancha libre para los imperialistas). Celebrar al Partido Comunista Chino hoy es celebrar esto, es celebrar la esclavitud asalariada y los males del pueblo, hablando de los cuales…
La China bajo el rascacielos: Las deplorables condiciones de su pueblo
Ni la República «Popular» China ni su dirigente, el Partido «Comunista» Chino son, como balbuceó Jaime Caycedo Turriago, presidente del PCC, «(…) Una expresión admirable desde la fuerza revolucionaria de un pueblo, de un país, de una sociedad milenaria, compleja, pero profundamente revolucionaria como es la sociedad de China»; no son, tampoco, lo que soñó José Luis Centella, presidente del PCE, al decir que son «(…) Un elemento muy importante de toda la historia desde que en Shanghái se fundó el Partido Comunista de China», que busca «(…) es mantener al pueblo como el centro de la política». El PCCh es, a su 105avo aniversario celebrado el 1ro de Junio, un instrumento de la opresión de su propio pueblo y los pueblos del mundo, un elemento de preservación del capital. Los invito a que miremos más allá de los hermosos rascacielos, edificios gubernamentales y ferrocarriles de alta velocidad, los invito a que miremos a la verdadera China: Llena de trabajadores desplazados desde el campo (el CPI-M estima que pueden haber hasta 600 millones de trabajadores migrantes, a quienes se les niegan servicios públicos y beneficios de seguridad social, según Liu y Li), de huelgas que no hacen sino aumentar en tamaño y ferocidad cada vez. Una anécdota particularmente perturbadora la remite Lin Chun, académica chino-británica, relatando la historia de Zheng Churan, activista laboral y feminista detenida por la Policía «Popular», cuya ofensa fue prestar ayuda legal y material a los huelguistas de Shenzen, quienes habían desarrollado silicosis[iii] en minas de carbón y sitios de construcción gracias a la falta de equipamiento protector (Chun, p. 221, 2021) (HRW, 2019). Una notación algo sádica, quizá, es que estas huelgas se dieron en el mismo sector industrial donde sucedieron los suicidios de Foxconn en 2010, en los que doce trabajadores se arrojaron a su muerte, incapaces de tolerar la explotación y la humillación (acceso limitado a sus dormitorios, abuso por superiores, etc.) (Chun, p. 174, 2021). Estos no son casos aislados: El Partido que ahora felicitan por sus 105 años es maestro, cuando la empresa es estatal, y cómplice, cuando es una multinacional, de la explotación más abyecta del pueblo que jura y perjura proteger: Bajo el mandato del PCCh se permite que los empleados habiten en las fábricas de sus empleadores, se permite el despido repentino sin liquidación alguna, el recorte impuesto de sus jornadas laborales (con la debida pérdida del salario, por supuesto), abusos que son el pan de cada día.
Los dirigentes de estos partidos revisionistas, que ensalzan hoy al PCCh deberían preguntarse ¿Qué relaciones de producción existen en China? ¿Qué clase controla efectivamente el poder? ¿Qué papel desempeña el Estado en la reproducción de esas relaciones? ¿Cómo se relaciona la burguesía china con el Estado? ¿Qué posición ocupa China dentro del sistema imperialista mundial?
La revolución traicionada y la incoherencia China
En el período entre 1990 y 2004, China fue el mayor receptor de inversión extranjera directa (UNCTAD, 2007) (CPI-M, 2021). Este es el milagro de la mayor economía del mundo, sostenida sobre las espaldas de sus trabajadores explotados, humillados y denigrados. El milagro, asimismo, se sostiene sobre la continuación del orden reinante, que es el asesinato de las revoluciones en sus cunas. Desde la restauración capitalista en China, el mal llamado Partido Comunista le ha dado la espalda al movimiento revolucionario internacional, y a cambio le ha entregado el cuchillo a los imperialistas para que lo acaben. Remitiré algunos incidentes rápidamente: En febrero de 1979, Deng Xiaoping, frente a los imperialistas en Washington, habló de la importancia de darle una lección sangrienta a Vietnam. Menos de dos semanas después, sus esbirros reaccionarios habían invadido Vietnam (Vagenas, 2010). En Nepal, dándose plena la guerra popular, China armó, entrenó y colaboró con el ejército nepalí, contra el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) (AFP, 2005)[iv]. El ejército Chino se ha prestado para la ocupación imperialista en África, prestando cuerpos y armas para los cascos azules en Liberia, Sáhara Occidental, Sierra Leone, República Democrática del Congo (CPI-M, 2021), entre otros. China, además, es el mayor exportador al estado genocida de Israel, 19 billones de dólares anuales en vehículos eléctricos, teléfonos, computadores y metales (Al-Jazeera, 2025). Los Kibbutz israelíes, esos poblados coloniales de la frontera, funcionan gracias al estado Chino que, además, invierte billones y billones de dólares en el desarrollo del estado genocida: Por ejemplo, el desarrollo del Riel Ligero en el área Gush Dan, Tel Aviv, puede estar costando 50 billones de dólares en capital y pericia chinos (Katz, Blumenthal, 2025).
¿Este es el Partido que Alberno Moreno Rojas, presidente del PCP-PR, nos quiere vender como uno cuyo ejemplo «(…) es extraordinario para todos. De honestidad, de creatividad, de innovación permanente. Esa manera universal, esa manera de cambio es lo que más me sorprende, y lo más importante para todo revolucionario del mundo». Hoy día el PCCh es un ejemplo extraordinario para todos: De revisionismo permanente, de contrarrevolución constante, ejemplar vivo de que una vez el revisionismo consume un partido, más vale quemarlo y comenzar de nuevo que intentar salvarlo o, mucho peor, halagarlo por la labor admirable que desarrollara hace ya más de medio siglo, frente a su presente pululante de contrarrevolución, explotación, imperialismo y genocidio.
Conclusión & notas
El imperialismo puede ser vencido, pero tan solo si logramos extirpar el oportunismo y el revisionismo del movimiento: China fue capturada por el social-imperialismo, y la contrarrevolución reina, pero se aproximan nuevos vientos desde el sur, y pronto podremos retar a los revisionistas: La derrota no es condena, ni mucho menos es permanente. Recordemos las palabras de Lenin: «No es digno de un verdadero socialista engallarse o dejarse llevar de la desesperación por haber sufrido una grave derrota» (Lenin, 1918).
Todos los partidos cuyos representantes salieron a halagar al PCCh el primero de junio son, apenas, partidos socialdemócratas, reformistas, ¡y ahora pareciera que también dengistas! Sus dirigentes obran cuando menos con ignorancia y cuando más con malicia, con su oportunismo obstruyendo la lucha anti-imperialista y la reconstitución del partido, tareas de la máxima importancia, máxime en este momento que nos atraviesa. Hago el llamado a la militancia base de estos partidos para que caiga en cuenta, para que rompa con las cadenas que los atan, para que se reconstituya y emprenda la lucha contra el revisionismo, ese oportunismo vil que, si no lo matamos, jamás podremos matar al imperialismo.
¡Atreverse a luchar y a conquistar la victoria!; ¡los monstruos de toda especie serán liquidados!
Camarada Orage
Referencias:
Partido Comunista Colombiano [@partidocomunistacol]. (2026, Junio 5). El Partido Comunista de China es una expresión admirable desde la fuerza revolucionaria de un pueblo. [Video]. Instagram.
Vagenas, E. (2010, Marzo 11). The International role of China.
CGTN. 105 años del PCCh. (2026, Junio 1).
Human Rights Watch. (2019, Abril 1). China’s Labor Activists ‘Hold Fast to Freedom’ – National Crackdown Engulfs Workers’ Rights Advocates in Shenzhen
World Bank Group. (2026). GDP Growth (Annual %) – China.
https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.KD.ZG?locations=CN
UNCTAD. (2007). RISING FDI INTO CHINA: THE FACTS BEHIND THE NUMBERS. UNCTAD Investment Brief, No. 2, 2007.
https://unctad.org/system/files/official-document/iteiiamisc20075_en.pdf
Al-Jazeera. (2025, Mayo 22). Which countries trade the most with Israel and what do they buy and sell? Al-Jazeera.
Comité Central, Partido Comunista de la India (Maoísta). (2021, enero). China – a new Social-Imperialist power! It is integral to the World Capitalist-Imperialist system!
Liu, J. Li, R. (2024). The State of Labor Resistance and Repression in China. New Politics Vol. XX No. 1, Whole Number 77. Summer 2024.
Gilad, K. Blumenthal, L. (2025, noviembre 10). Understanding the Belt & Road Initiative and its impact in Israel. https://www.cdr-news.com/cdr-essential-intelligence/belt-and-road-initiative/israel/
Chun, L. (2021). Revolution and Counterrevolution in China. Verso, 2021.
Lenin, V.I. (1918). Las principales tareas de nuestros días. https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1918/marzo/11.htm
Agence France-Presse. (2005, noviembre 25). China ‘aiding Nepal’s fight with Maoists’. Al-Jazeera.
[i]. Puntualmente: El Partido Comunista Colombiano, el Partido Comunista Peruano – Patria Roja, el Partido Comunista Español. En un segundo reportaje, que no es nuestro objeto de estudio hoy, también cantan los halagos el Frente Renovador argentino, de corte peronista, y del Instituto Federal de Río Grande do Sul. En varios otros segmentos, los aduladores son representantes del gobierno nicaragüense (FSLN), del Partido Socialista chileno y Partido Comunista de Uruguay.
[ii]. Por ejemplo, a los estudiantes se los enviaba al campo y a las fábricas, a vivir la vida de los obreros; las obras teatrales tradicionales se transformaban, se inyectaban de valores verdaderamente proletarios, como la entrega, el sacrificio, la lealtad y la liberación. Se combatió el individualismo, por ejemplo, los Guardias Rojos no se dividían por género o sexo, llevaban a cabo las mismas tareas hombres y mujeres, y no daban demasiada importancia a vivir su sexualidad individual.
[iii]. Enfermedad causada por inhalar excesivo polvo de sílice, componente fundamental en construcción, el tratamiento de ciertos metales, y muy presente en la minería. Sus síntomas incluyen tos, fibrosis (cicatrización) pulmonar, fatiga, debilidad, pérdida de peso. Sus secuelas incluyen una mayor tendencia a enfermedades autoinmunes, tuberculosis y cáncer de pulmón, EPOC. (Osejo Mier, José E., Iñíguez Mier, Lucía C. Silicosis pulmonar, Revista Colombiana de Neumología, vol 27 No. 4. 2015).
[iv]. Por supuesto, el CPN(M) también traicionó la revolución eventualmente, por su liderazgo revisionista. Esto no es un halago al CPN(M), sino una exposición del carácter reaccionario del «socialismo» chino.






