
A nuestro correo llegó esta valiosa opinión del lector Camarada Camilo en la que realiza una justa crítica a la denominada Madre Teresa de Calcuta, una mujer que vivió del dolor ajeno y que promovió ideas profundamente burguesas en las que infundía la sumisión, la aceptación del dolor y la pobreza, pero para los demás, no para ella. Es muy importante desmitificar, desnudar ideológicamente a los héroes y heroínas que las clases reaccionarias quieren instalar como tales en el imaginario de la clase obrera. En este caso, se trata de una mujer que prácticamente torturó a los enfermos de formas dolorosas para reforzar valores de sumisión ante los dueños del capital y un estilo de vida doloroso que ella no practicó para sí misma.
Los invitamos a que nos envíen sus escritos y material sobre diversos temas que eleven la consciencia revolucionaria del proletariado.
Revolución Obrera
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De falsos santos y falsos héroes
El pasado 5 de septiembre se cumplieron 29 años desde la muerte de Anjezë Gonxhe Bojaxhiu, mejor conocida como la Madre Teresa de Calcuta. En el imaginario instalado por la Iglesia Católica y el ámbito mediático, la Madre Teresa de Calcuta es un ícono intocable de la caridad, una santa inmaculada cuya vida estuvo dedicada al servicio de los pobres. Sin embargo, detrás de esta fachada que se ha construido se esconde una realidad más turbia, una historia de manipulación, oscurantismo y conveniencia política. Esta supuesta «santa» era en realidad una operadora política de los sectores más reaccionarios de la gran burguesía imperialista.
En su visión enfermiza y conformista del sufrimiento, las misiones que supuestamente ayudaban a los pobres eran centros plagados de condiciones insalubres, sin condiciones dignas, y con una falta de atención médica básica y un desprecio absoluto por la dignidad de los enfermos. Para este personaje, el sufrimiento no era una tragedia que debía aliviarse, sino un regalo divino. «El dolor es el beso de Jesús», solía decir, como si la miseria fuera un premio y no una condición a erradicar. Sin embargo contrario a sus enseñanzas, no dudó en internarse en los mejores hospitales cuando necesitaba tratarse, mientras en sus hospicios la gente pobre seguía en condiciones paupérrimas.
Y ahí no termina la lista de horrores de este personaje. Recibía donaciones de figuras nefastas como Jean-Claude Duvalier, el brutal dictador de Haití, y de Charles Keating, el banquero estafador detrás del escándalo de ahorros y préstamos en EE. UU. y así durante años recibiendo millones de dólares de los grandes multimillonarios, de los cuales, los pobres en los hospicios no vieron ni un solo dólar.
Además de las dudosas donaciones están sus alianzas con los sectores más reaccionarios de la burguesía. De este podemos resaltar su relación con Margaret Thatcher, que mientras ejecutaba su carnicería neoliberal sobre la clase obrera y dejaba a miles de trabajadores en la miseria, la Madre Teresa la elogiaba públicamente; o por otro lado, el neoliberal Reagan que seguía la misma línea que Thatcher, y de los cuales, junto con el entonces Papa Juan Pablo II sostenía su agenda reaccionaria y antiderechos como el aborto, de la cual la iglesia ha llevado por años como bandera.
Queda claro, aunque el Vaticano y las instituciones religiosas nos lo quieran vender, la Madre Teresa de Calcuta no era ninguna santa ni ninguna heroína por los pobres. Ella fue una operadora política, cómoda entre los millonarios, pero nunca incómoda hacia la burguesía que es la provocadora de la miseria de la que tanto habló por años. En lugar de redimir a los pobres, hay quienes afirman que los explotó. No combatió la miseria, sino que la transformó en su industria promoviendo la sumisión. Su legado, según esta perspectiva crítica, no es el de una santa, sino el de alguien que aprovechó el dolor humano para sostener su fama.
La clase obrera no necesita héroes o heroínas, la misma clase obrera debe tomar su propia iniciativa. El llamado debe ser a desprenderse de héroes, de salvadores supremos, césares, caudillos o dioses. Solo el pueblo salva al pueblo, y solo la clase obrera logrará su propia emancipación y llevará a cabo la lucha por sus propios intereses.
Camarada Camilo






