
Durante el 7 y 8 de julio de 2026, se realiza la cumbre de la OTAN en Ankara – Turquía; donde el Estado reaccionario, que los camaradas allí califican como fascista, y que antes de su inicio ha llevado una campaña terrorista deteniendo más de 200 revolucionarios y antiimperialistas con el fin de impedir las manifestaciones convocadas en toda Europa para oponerse a este instrumento terrorista de los imperialistas yanquis. Esto, en medio de los preparativos hacia la guerra mundial por un nuevo reparto del mundo. Sin embargo, a pesar de las medidas represivas, desde antes de la cumbre se han presentado manifestaciones en Ankara y también se han tejido alianzas organizando y convocado manifestaciones masivas en Estambul para el 7 y 8 de julio.

Y no podía ser de otra forma, por cuanto la cumbre es una reunión comandada por los imperialistas yanquis, secundados por sus compinches imperialistas de Europa y sus cómplices lacayos de diferentes países, incluida Colombia, el único país de América Latina que participa en ese engendro como «socio global» y que el gobierno reformista de Petro mantiene para vergüenza de los pueblos agredidos.
Esta cumbre se reúne en concreto para trazar los próximos pasos en la competencia con sus rivales rusos y chinos y en la carrera armamentista. Una cumbre que aprobará medidas en los preparativos de guerra y nuevas agresiones a los pueblos y, en consecuencia, impondrá a los proletarios y pueblos del mundo nuevos y duros sacrificios para costear la guerra reaccionaria.
La guerra imperialista es la salida a la profunda crisis general (económica, social, medioambiental, política) del capitalismo moribundo.
Hacen parte de esos preparativos de guerra imperialista los horrores que está viviendo la sociedad mundial con los genocidios como sigue ocurriendo en Palestina, con las agresiones a los pueblos como en Ucrania, Irán, Cuba, Venezuela, con las guerras en África a través de terceros… son los esfuerzos desesperados de los imperialistas por hacerse a los valiosos recursos naturales, darle salida al capital sobrante, controlar mercados y conquistar fuerza de trabajo barata para darle oxígeno al sistema agonizante.
La cumbre de la OTAN hace parte de los preparativos de la guerra reaccionaria donde será el proletariado y los pueblos del mundo quienes morirán en las trincheras defendiendo los intereses de sus peores enemigos; donde serán ellos los que carguen con todo el peso económico y social traducido en hambruna y superexplotación; donde el desarrollo de las armas nucleares pone en peligro la existencia de la civilización y la vida misma en el planeta.
Igualmente, así como la cumbre de la OTAN es otro paso adelante en la amenaza que se cierne sobre la humanidad y la vida, muestra también las profundas contradicciones entre los propios imperialistas, la debilidad de todos ellos y la profunda crisis del sistema, indicando no solo su avanzado estado de agonía, sino, además, y sobre todo, la incapacidad de la burguesía para continuar dirigiendo los destinos de la sociedad mundial.
Le corresponde al proletariado mundial, la clase más numerosa y revolucionaria de la sociedad mundial tomar la iniciativa histórica para dirigir la lucha revolucionaria de todos los explotados y oprimidos de la Tierra, de todos los que se oponen a los planes genocidas de los enemigos de la humanidad, para instaurar el socialismo, única salida a la barbarie. Les corresponde a los comunistas y a los proletarios revolucionarios de todos los países forjar la Asociación Mundial del Proletariado.





