
Publicamos el siguiente informe que nos comparten los compañeros de Ruptura Colectiva, sobre la importante lucha que está librando el movimiento estudiantil. Adelante compañeros, con la lucha se conquistan libertades y derechos, con la lucha se defienden.
El 17 de marzo del 2026, después de semanas de organización y diálogo, los estudiantes de la Universidad del Valle nos declaramos en Asamblea Permanente como mecanismo de presión ante la administración de la universidad. Este fue el inicio de jornadas de movilización por parte del movimiento estudiantil. Se han realizado marchas y plantones pacíficos, bloqueos, tomas de edificios, acampatones y asambleas. Tras estas semanas de diálogo y presión, se tomó la decisión de escalar a un paro definido hasta el viernes 24 de abril.
¿Qué nos llevó a esta situación?
Una serie de problemáticas institucionales acumuladas llevaron a la situación actual: el capacitismo, evidenciado en la falta de infraestructura para personas con discapacidad, lo que dificulta su permanencia; y las violencias basadas en género (VBG), cuyas rutas de atención resultan insuficientes ante la alta demanda por falta de recursos, personal e interés. Esto deriva en la revictimización de las víctimas, ya que los agresores no enfrentan sanciones ni medidas preventivas, obligando a las afectadas a convivir con ellos o incluso a abandonar la universidad, mientras estos permanecen impunes en el campus.
Es importante recordar que esto se viene exigiendo desde el paro de 2025, en el que un feminicidio en una de las sedes regionales movilizó al estudiantado por la necesidad de construir rutas efectivas de acción. Sin embargo, aún no existen los suficientes avances institucionales.
Por otro lado, existe una crisis en el restaurante universitario, cuya capacidad es insuficiente y cuya infraestructura está colapsada; además, el corto tiempo de almuerzo limita el acceso a la alimentación. Esta situación, advertida desde 2011 por el movimiento estudiantil, no ha sido atendida por la administración. Asimismo, se denuncia corrupción en la Fundación Univalle, con desvío de recursos en contrataciones irregulares y proyectos inconclusos o inexistentes, sin inversión real en la universidad.
Asimismo, exigimos claridad sobre el «Cártel de monitorias», donde presuntamente hay contrataciones con criterios políticos y clientelares. Denunciamos fallas en la atención prehospitalaria, con demoras de horas que ponen en riesgo a los afectados. También reclamamos ante el abandono del programa de Primera Infancia, sin planta docente digna y en riesgo de cierre por negligencia. Rechazamos la estigmatización del movimiento estudiantil por parte de la gobernación, la alcaldía y la administración, que lo califican de «vándalo», «terrorista» y «criminal», difundiendo discursos que lo ponen en riesgo, y que derivan en ataques de terceros y legitiman la represión estatal mediante el ESMAD (UNDMO), que mantiene presencia intimidatoria y armada en la universidad.
Y por supuesto, también rechazamos la intromisión de políticos y activistas de derecha en nuestro campus, los cuales entran los fines de semana —o de noche— a amenazar y estigmatizar a los estudiantes, llamándonos «vándalos» y «guerrilleros». Asimismo, denunciamos el perfilamiento a estudiantes mediante la difusión de imágenes y acusaciones sin fundamentos y la presencia de grupos de extrema derecha dentro de la universidad, los cuales han atentado contra símbolos construidos por el movimiento estudiantil y legitimando la violencia contra los estudiantes.
Estas problemáticas son principalmente en las sedes de Cali, pero las regionales también se movilizan, declarando su independencia para poder abordar sus problemáticas con la misma importancia y prioridad. La sede del Norte del Cauca reclama por riesgos en la infraestructura, falta de garantías para nuevos programas y desatención institucional; las seccionales Palmira y Pacífico, reclaman garantías en bienestar, seguridad e infraestructura; Yumbo reclama el incumplimiento en la entrega de obras del edificio de laboratorios; Buga, la construcción de su campus universitario (promesa que no se ha cumplido desde hace 30 años), aumento de bonos alimenticios, salidas de campo, carencias de equipo, sistema de carnetización y la precarización de sus profesores. Estas sedes llaman por la creación de un sistema de regionalización que permita construir y atender sus necesidades desde sus propias condiciones y realidad territorial, pues denuncian el centralismo que ha tenido históricamente la universidad, subordinando las sedes regionales a las sedes de Cali, lo que desconoce la realidad y las necesidades que estas suponen, y, por tanto, reproduciendo condiciones de desigualdad dentro de la institución universitaria.
Mientras tanto, la postura de la administración se caracteriza por una falta de voluntad, pues, aunque han asistido a las asambleas y mesas de diálogo, no ofrecen soluciones efectivas, se distancian de las problemáticas y evaden su responsabilidad. Responden solo con informes generales para decir que no hay problemas en la universidad ni en la Fundación Univalle, desligándose completamente de la situación. Incluso, el rector Guillermo Murillo sostuvo para un medio, que la universidad es «víctima de su propio éxito», y así manifestó una total desconexión con la realidad universitaria, por estas razones es que debemos acogernos a mecanismos de presión.
El movimiento estudiantil

La coyuntura actual es de gran importancia para el movimiento estudiantil en Univalle, pues desde hace tiempo no se veía una movilización tan fuerte y con tanto potencial. Sin embargo, nos parece preocupante que esta movilización y fuerza viene principalmente de los estudiantes más nuevos, mientras que los antiguos parecen indiferentes y desapegados a la situación actual de la universidad y el movimiento. Asimismo, por lo repentina que fue la movilización, esta no se ha organizado de manera efectiva, las actividades se han realizado de forma improvisada, sin buena comunicación y permitiendo la entrada a quienes buscan desarticular y sabotear, creando discordias entre estudiantes, colectivos y sedes, promoviendo así la desintegración del movimiento y los mecanismos de presión.
Esta falta de organización hace que el movimiento esté perdiendo fuerza, pues la asistencia a las movilizaciones se ve exponencialmente reducida, además, algunos de los estudiantes más nuevos caen en la intimidación por parte de terceros y la policía, disolviendo con facilidad las movilizaciones, pues los compañeros concentran más esfuerzos en crear contenido para redes sociales, que en establecer bloques sólidos que permitan mantener el mecanismo que se esté ejerciendo.
Sin embargo, vemos potencial en la presente movilización para organizar al movimiento estudiantil e iniciar las tareas pertinentes para la consolidación de una plataforma obrero-estudiantil en la universidad, y tener mayor alcance y fuerza en las luchas colectivas por el futuro y la defensa de la educación pública.
Saludamos y agradecemos a los estudiantes de la Universidad Nacional, quienes, con su organización y movilización contra el rector ilegítimo Ismael Peña, son una gran inspiración para nosotros. También agradecemos por su gran solidaridad, pues han dado a conocer nuestras denuncias y problemáticas, y acompañado nuestras movilizaciones. Además, queremos agradecer a los estudiantes de la Universidad de Sucre, quienes el 20 de abril se tomaron la universidad para exigir respuestas y transparencia sobre el presunto «Cártel de los puntos». Vemos con ánimo las movilizaciones estudiantiles, pues demuestran la fuerza que tenemos los jóvenes para luchar por nuestros derechos, en defensa de la educación pública, de las conquistas de la clase obrera y de la lucha por la construcción de un futuro justo y libre para todos.
¡JÓVENES, ESTUDIANTES Y TRABAJADORES, EL FUTURO ES NUESTRO!
¡EDUCACIÓN PRIMERO PARA EL HIJO DEL OBRERO!
¡LA EDUCACIÓN ES EL CAMINO!
Por: Ruptura Colectiva






