
A continuación se relata la historia de un migrante que padeció toda la podredumbre de los sistemas de persecución migratoria en Estado Unidos, como testimonio vivo de la situación difícil que están viviendo los migrantes por todo el mundo y que lamentablemente es silenciada o usufructuada por quienes deberían de ayudarlos.
La historia se relata hace más de 70 mil años, desde que la humanidad ha rotado sus pasos por el mundo en la búsqueda de mejores condiciones de vida, entre estas: alimento, asentamiento, seguridad, libertad y bienestar, pero esto tiene un precio muy alto para quien se arriesgue a esta aventura impredecible y de alto riesgo, pues son muchos los desafíos a enfrentar entre estos el miedo, la ansiedad, el hambre, la discriminación, el rechazo, el maltrato físico, la afectación psicología, el choque cultural de país a país, el egoísmo individual de la ciudadanía, el rechazo e interés de explotación y sumisión al extranjero; para el ciudadano del común en algunos países un extranjero es alguien desconocido de quien se debe desconfiar, pero cuando se mide la vulnerabilidad que lleva, esta se toma como una herramienta manipulable a su beneficio.
En la estructura constitucional de un Estado burgués se estipulan leyes para el método migratorio interno, de esto sí que saben los funcionarios estatales y políticos corruptos en Estado Unidos, entre ellos los miembros de seguridad migratoria, que son quienes más se benefician del migrante y quienes más lo maltratan. Ven en él un movimiento financiero rentable y de fácil sustento; digo esto porque la cadena de martirio para el migrante inicia cuando una persona que quiere irse a otro país en busca de mejores condiciones económicas para forjar su futuro se esfuerza por conseguir el dinero para poder migrar y en su mayoría toma como medio de trasporte el eslabón ilegal denominado coyotes. Esta es el arma más peligrosa a la que se recurre, con ellos puedes perder la vida en el camino al sueño americano, además te humillan, las mujeres corren el riesgo de ser violadas, estafan a tu familia, te secuestran, te maltratan físicamente, te matan si lo quieren.
Para quienes tienen los recursos para migrar ilegalmente de Colombia a Estados Unidos por México con coyotes, puede costar entre 4000 y 7000 dólares americanos actualmente, para los que no cuentan con el dinero el riesgo es más alto, ya que arriesgan y entran en una odisea de peligros donde pueden perder la vida sin que nadie se apiade de ellos al cruzar selvas, mares y ríos peligrosos convirtiéndose en presas de animales salvajes, largas jornadas de caminata con hambre, frío, sequía, enfermedad, incertidumbre o exponiéndose a perder un ser querido en esta aventura.
Cada punto de control migratorio se convierte en un atraco económico al migrante, ya que para dar un paso de un país a otro, tienen que pagar lo requerido por la autoridad migratoria del país en que se encuentren y esto se vuelve una cadena de robos múltiples ya que entre funcionarios migratorios corruptos se comunican e informan a su país vecino y toman al migrante como un negocio de mafia negra de las autoridades de migración.
Pero esto no para ahí, pues cuando logras ingresar a Estados Unidos y eres detenido el karma empieza al caer en garras de migración estadunidense, el primer golpe es psicológico de ablandamiento y sumisión, esos funcionarios migratorios actúan como pirañas hambrientas e inicia tu tortura como migrante.
Para ellos no eres humano, eres un animal salvaje que aprisionan a su disposición y con la cual justificarán su sueldo y sus beneficios, es así como inicia la tortura, gritos, cadenas, esclavitud y explotación laboral, menosprecio, mala alimentación, mal dormir; te conviertes en el títere de la mafia estatal de Estados Unidos llamada migración, que apenas ya consigue su objetivo, te echa del país y entre más migrantes mayores beneficios para ellos con los recursos del Estado. El sistema de migración de Estados Unidos es el modelo de Hitler; el mismo método robar, maltratar, someter, rechazar, explotar dar muerte lenta.
Los sistemas migratorios de países con altos recursos económicos —como China, Estados Unidos y varias naciones europeas— suelen mostrarse contradictorios frente al fenómeno migratorio. Por un lado, critican, condenan o restringen la migración; pero, por otro, participan de estructuras económicas y políticas que la sostienen y de las cuales obtienen beneficios. En muchos casos, junto con grandes corporaciones multinacionales, la migración termina convirtiéndose en un negocio altamente rentable, donde la circulación de personas, productos y recursos genera ganancias para sectores políticos, empresariales y funcionarios corruptos.
Durante mi experiencia, observé que una gran parte de los productos entregados a migrantes retenidos en Estados Unidos —y posiblemente en otros países— provenían de China y de distintos países de Sudamérica. Entre ellos había alimentos, ropa, artículos de uso personal, entretenimiento y medicamentos. Esto evidencia cómo alrededor de la migración existe también una cadena comercial de gran magnitud.
Sin embargo, lo más impactante fue ver cómo muchos migrantes hombres, después de atravesar situaciones extremas de sufrimiento y temor antes de sus entrevistas con autoridades migratorias estadounidenses, sentían que debían declarar pertenecer a la comunidad LGBT o afirmar haber sido víctimas de violaciones, maltratos y amenazas de muerte para aumentar sus posibilidades de obtener asilo. Según lo percibido por muchos de ellos, el propio sistema migratorio incentivaba indirectamente este tipo de declaraciones, creando un entorno donde el migrante considera que debe exagerar o alterar su historia para tener mayores oportunidades legales y quedar posteriormente en una posición de vulnerabilidad y dependencia frente al sistema.
Cuando hablo de explotación laboral al migrante por parte de Estados Unidos, hablo de los centros de concentración tipo nazi, con capacidad de 2 500 retenidos, en donde se utiliza al migrante como herramienta laboral de actividades en jardinería, lavandería, aseo de instalaciones, lavado de loza, cocina y repartición de alimentos entre otros, en horarios de 6 a 8 horas por turno; el pago por el trabajo ejercido oscilaba entre 1.5 a 3.5 dólares por turno, no en efectivo sino pago en transferencia electrónica auto consumible en compra de productos que el mismo sistema migratorio y sus aliados comercializan al interior del centro penitenciario.
Otro ejemplo de explotación de migrantes se ha presentado por décadas en las fronteras de ingreso a Estados Unidos, pues antes podían pasar decenas de miles de migrantes ilegales a diario hasta el 2024, en su mayoría latinos que al ser retenidos son sometidos a un carrusel de movimiento rotativo al interior del país. De Estado a Estado, por aire y tierra; en aviones y buses encadenados de pies y manos, apelmazados y sometidos condenados a dormir en el suelo, y en el mismo sitio donde te encierran, que de por sí es muy pequeño, ahí mismo haces las necesidades biologías casi en presencia de los otros retenidos; cada hora tienes que pararte por obligación para el conteo de reclusos, luego juegan con tu tiempo, te retienen meses de prisión antes de ser posible una entrevista que llaman ellos de miedo creíble para ver si aprueban tu asilo o la deportación con una sanción de no ingreso a Estados Unidos en 5 años o más.
¿Por qué digo que explotación al migrante hasta el año 2024?, porque hasta esta fecha el estado de Estados Unidos presupuestaba pagar por el sostenimiento de un migrante en un centro de detención 350 dólares por día. Actualmente este porcentaje será más alto para la entidad responsable de la retención. La alimentación es de lo peor, los productos de aseo de lo más ordinario, instalaciones antihigiénicas de ese presupuesto se gastarán en promedio 30 % en el migrante lo restante irá a bolsillos ocultos de corruptos.
Ya los tiempos para migrar a Estados Unidos son muy difíciles, pues día a día se cierran las condiciones de ingreso a este país y sobrevivir en él es demasiado costoso. Es cierto que el dinero es necesario, sí, pero la dignidad y el respeto es un derecho adquirido de todo ser humano que se debe auto valorar.
Migrante no te sientas superior al llegar de un país imperialista ante los demás migrantes por el dinero que ganaste con sangre, humillación, menosprecio, maltrato y esfuerzo; fue un precio muy alto por una casa, por un carro, por un futuro mejor, entiende que aunque hubieras vivido en Estados Unidos, nunca te aceptarán entre ellos, solo fuiste objeto de un sistema corrupto del cual te beneficiaste a diferencia del inmigrante ilegal.
Para aquellos que se ilusionan con el sueño americano y se dejan convencer de los coyotes con el cuento de que es fácil el ingreso a Estados Unidos, si han escuchado lo difícil que es, créanlo, no se arriesguen, es un chance que no todos los apostadores se ganan, solo pocos cuentan con suerte y los que pasan, lo pagan con creces; a veces es el orgullo que no los deja mostrar por lo que pasaron, pero es un tatuaje que queda en al alma y pocos quisiera repetir.






