Petro y el fracaso de su «Paz Total»

Petro y el fracaso de su «Paz Total» 1

El pasado 7 de agosto acabó el proyecto de la «Paz Total» de Petro, una de las columnas vertebrales de su programa de gobierno, el cual debemos analizar teniendo en cuenta las promesas, el desarrollo y los resultados de este. Obviamente hacer un balance completo de la Paz Total en 4 años de gobierno requiere una investigación muchísimo más amplia, por lo cual nos limitaremos a tratar algunos aspectos específicos que consideramos importantes para el pueblo colombiano.

Una de las propuestas destacadas y ambiciosas de la campaña presidencial de Petro fue las negociaciones de paz con varias organizaciones armadas, principalmente la promesa de lograr la paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Este proceso de negociación pasó por varios momentos entre treguas y avances temporales, y aunque al principio de las negociaciones el panorama era optimista, varios incumplimientos mutuos fueron disminuyendo cada vez más la confianza; lo cual hizo que se intensificaran los combates principalmente en la región del Catatumbo (Norte de Santander) y los departamentos de Arauca y Cauca, hasta que definitivamente se rompió el proceso de negociación y la mesa de diálogos llegó a su fin.

Aunque el caso del ELN fue el gran fracaso de las negociaciones de Petro con grupos armados, es necesario resaltar que lo mismo sucedió con los procesos o intentos de procesos de paz con las disidencias de las FARC-EP como la Segunda Marquetalia liderada por Iván Márquez, el Estado Mayor Central liderado por Iván Mordisco, el Estado Mayor de Bloques y Frentes liderado por Calarcá, y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano; organizaciones paramilitares como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (el Clan del Golfo o Los Urabeños) y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada; y otras organizaciones armadas locales del departamento de Antioquia y de las ciudades de Barranquilla, Buenaventura y Quibdó.

Sin embargo, hubo un proceso que sí logró ser exitoso, fue el que se desarrolló con el Frente Comuneros del Sur (grupo que se separó del ELN en 2024), aunque según una investigación de la Fundación Ideas para la Paz, estos acuerdos han tenido poco o ningún impacto sobre sus zonas de operación.

Una consecuencia lógica del repetido fracaso del gobierno de Petro en sus negociaciones con los grupos armados ha sido el preocupante y sanguinario aumento de la violencia en todo el país, y es que el presidente de la «paz total» finalizó su gobierno con 357 masacres, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ); es decir, durante el gobierno saliente hubo más masacres que durante el gobierno de Iván Duque (313) y los dos gobiernos de Juan Manuel Santos (177)… un dato infelizmente vergonzoso. Es importante recordar que alrededor de cada caso de negociación con grupos armados hay varios aspectos que han condicionado y determinado el impacto de la guerra, por ejemplo el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas y la trata de personas; actividades que involucran a mucha gente directa e indirectamente en muchas zonas de Colombia, lo que significa que la derrota de la Paz Total de Petro se traduce en el empeoramiento progresivo de las condiciones de vida y seguridad de muchas comunidades en todo el país.

Otra de las más recordadas promesas del gobierno del Pacto Histórico en su proyecto de la Paz Total fue la de eliminar el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la Policía Nacional, responsable del asesinato, mutilación, tortura y violación de decenas de personas en todo el país desde su fundación en 1999. Sin embargo, lo único que hizo fue cambiarle el nombre por «Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden» (UNDMO), pero no hubo ningún esfuerzo por cambiar sus funciones, armamento, número de efectivos ni mucho menos eliminarlo, pues Petro sabía perfectamente que durante su gobierno —igualmente defensor del capitalismo opresor y explotador— el descontento, la resistencia, las huelgas y las protestas iban a continuar, así fuera en menor medida, y necesitaba una unidad especializada en la represión para contener al pueblo en las calles y los campos; y así fue, con Petro como comandante en jefe de las Fuerzas Militares y la Policía la UNDMO siguió reprimiendo al pueblo en todo el país durante muchas jornadas de manifestaciones en estos últimos 4 años.

Y es necesario mencionar otra situación que le incomodó a Petro y al Pacto Histórico durante todo su gobierno: los presos políticos. Durante el levantamiento popular de 2021 y la organización de las primeras líneas en todo el país, muchas personas fueron encarceladas por su participación en protestas y defensa propia ante el abuso y la violencia de la fuerza pública, es decir, fueron encarceladas por motivos políticos, (por cometer «crímenes políticos» dicen ellos) son presos políticos.

No podemos ignorar que evidentemente la fuerza del descontento social desde el levantamiento popular del 21 fue canalizada en gran parte por el Pacto Histórico y la campaña de Petro y Francia, o sea que su elección como gobernantes de Colombia se debe en gran parte a los trabajadores que protestaron y votaron con la esperanza de un verdadero cambio; y atendiendo a este hecho, desde muchas voces del Pacto Histórico como los congresistas Alirio Uribe y Tamara Argote, e incluso el mismo presidente Petro, exigieron y prometieron hacer de todo por la liberación de los presos políticos; sin embargo, hoy después de 4 años, 38 personas siguen privadas de la libertad por el simple motivo de protestar, y ni Petro ni el Pacto Histórico se esforzaron por su liberación más allá de discursos y publicaciones en redes sociales.

La Constitución Política de 1991 permite el indulto para delitos políticos, y el mismo Petro reconoció a estas personas como presos políticos; sin embargo, nunca se atrevió a emitir algún indulto para ninguno de los 38 detenidos, aun teniendo la potestad de hacerlo como presidente de la república, ¿por qué? aunque a muchos les cueste aceptarlo, la realidad es clara y evidente: ni a Petro ni al Pacto Histórico  les importaron realmente los presos políticos; solo los usaron, igual que a la gran fuerza social del levantamiento, para conseguir votos, para conseguir cargos públicos y salarios de muchos millones de pesos. Algunos de los presos políticos como Sergio Pastor y Fernando Urrea han manifestado públicamente su decepción ante el abandono y la traición de Petro y el Pacto Histórico, pues los políticos progresistas se llenaron los bolsillos, mientras los presos políticos siguen purgando penas en condiciones indignas de manera injusta; esta es la dura realidad y de nada sirven los pataleos de los funcionarios del gobierno de Petro quienes alegan que es improbable hacer algo por estas personas en el marco de los límites del Estado (burgués) colombiano.

Aunque solo se mencionaron algunas cuestiones puntuales, es imposible no ver el gran fracaso de la Paz Total, las masacres y la violencia aumentaron, el ESMAD siguió reprimiendo y los presos políticos siguen privados de la libertad. Todo esto solo demuestra lo que siempre hemos advertido y es que confiar en los socialdemócratas y los progresistas es caso perdido, ellos no quieren cambiar las condiciones miserables y lamentables en las que vive la mayoría del pueblo colombiano, y aunque quisieran, no pueden hacerlo, porque este Estado está diseñado para no poderse modificar desde adentro.

Una vez más, al analizar el proyecto de la Paz Total volvemos al histórico debate: ¿reforma o revolución? y el gobierno progresista de Gustavo Petro, Francia Márquez y el Pacto Histórico demostró  que las vías institucionales son inútiles para lograr una transformación real de la sociedad y las estructuras del poder político y económico, una vez más vemos con tristeza pero con conciencia que la «izquierda» de este sistema nunca ha podido, puede ni podrá lograr el bienestar general del pueblo trabajador.

La paz no será posible mientras exista la explotación asalariada, y por eso los cánticos y promesas de paz son un engaño para desarmar los espíritus rebeldes. Si el pueblo quiere conquistar la paz debe prepararse para la guerra que destruya todo el poder de los explotadores, empezando por sus fuerzas militares y paramilitares.

Por eso aprovechamos esta ocasión para llamar a unir esfuerzos en construir la verdadera vanguardia política del proletariado: el Partido Comunista Revolucionario, pues sin una organización fuerte y con amplia influencia entre los explotados y oprimidos, los socialdemócratas seguirán engañando al pueblo dándole oxígeno al sistema moribundo.

¡NI EL ESTADO NI LOS POLITIQUEROS, SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!

Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *