
«La tendencia general de la producción capitalista no es elevar el nivel medio del salario, sino reducirlo»
K. Marx
La codicia de los capitalistas no tiene límite. Los seis más millonarios de Colombia sumaron el año pasado 38 100 millones de dólares de riqueza; estamos hablando que en pesos colombianos obtuvieron más de ciento cuarenta billones (140.722.350.000.000) super explotando a la clase obrera, pues como lo hemos repetido por años, los capitalistas pagan por debajo del valor real de la fuerza de trabajo.
El reciente aumento decretado por el Gobierno, del 23,7 %, que sitúa el salario en lo que la OIT denomina salario vital, si bien no refleja lo que debería ser el salario real —como lo concebimos los trabajadores—, el cual debería rondar los tres millones y medio, constituye un incremento importante. Este ha puesto a los capitalistas con los pelos de punta, ya que les arrebata una ínfima parte de sus escandalosas ganancias. En respuesta, reaccionan con acciones de tutela ante la Corte Constitucional, demandas ante el Consejo de Estado y amenazas en diversas empresas de no pagar el aumento hasta que se pronuncien las cortes. A ello se suman otras maniobras, como cambios en las jornadas laborales, eliminación de permisos y auxilios adicionales, la imposición de contratos de media jornada por debajo del salario mínimo, y la intensificación del trabajo hasta llevar a los empleados al límite de la desesperación. Todo esto se acompaña de las mentiras difundidas por sus medios de comunicación, que atribuyen al aumento decretado por el Gobierno ciertas alzas, como las del transporte público, la vivienda, entre otras.
Esta violencia ejercida por los capitalistas, sus representantes políticos y sus medios de prensa confirman que las clases dominantes son nuestras enemigas y cuando se trata de la ganancia no hay conversación, diálogo, concertación o súplicas que valgan, así como afirmar que el decreto es legal, constitucional o justo, sirvan como argumentos para que estas declinen de sus acciones contra los trabajadores.
Hay que defender el aumento actual, con la lucha directa y en las calles. Desde las centrales sindicales se convoca a una concentración nacional en las instituciones de justica a la cual todos los trabajadores debemos acudir, no para argüir que es constitucional el decreto, sino para refrendar que la clase obrera va a defenderlo con lucha, que seguirá peleando porque se pague la fuerza de trabajo por su verdadero valor y que esto debe estar acompañado de la exigencia de tener estabilidad laboral, así como un subsidio para los desempleados.
Igualmente se debe asistir, para refrendar lo que la experiencia le ha enseñado al pueblo: que los derechos se conquistan y se defienden con la lucha organizada, no únicamente en los estrados judiciales.
Y finalmente, para enfatizar que la sociedad colombiana no necesita de los capitalistas, que la explotación asalariada debe llegar a su fin, que Colombia necesita el socialismo y no los remiendos ofrecidos por el reformismo al permitir que continúe el infierno del capital.
¡Abajo la explotación mundial capitalistas!
¡Por un alza general de salarios, organización movilización y lucha!





