Crece la lucha de resistencia contra el capital y ella debe servir a la lucha por abolir la explotación

«Toda la historia de la sociedad —una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo— es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida —el proletariado— no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime —de la burguesía— sin emancipar al mismo tiempo, y para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación, división en clases  y lucha de clases». Carlos Marx

Crece la lucha de resistencia contra el capital y ella debe servir a la lucha por abolir la explotación 1
Imagen generada con ayuda de IA

Obrero con hambre no trabaja, se organiza y lucha. La producción se para y el patrón se emputa, ¡que se empute, que se empute, pero el pliego se discute! Esta ha sido una de las consignas que se corea por parte de los trabajadores en lucha contra sus patronos, en diferentes empresas y en varias partes del país en lo corrido de este año.

Es un reflejo del aumento de la conciencia frente a un arma como la huelga, la cual  fue prácticamente proscrita muchos años, gracias a la política de conciliación de clases que el reformismo y el oportunismo impusieron en el movimiento sindical.

Refleja también un aumento de la indignación, por cuanto la contradicción obrero-patrón lejos de atenuarse se ha agudizado, a pesar del cambio de gobierno y de una mujer dizque comunista en el Ministerio de Trabajo. Lo cual confirma que «la lucha de clases es una ley objetiva de la sociedad, se genera independientemente de la voluntad y deseos de los hombres, debido a la oposición de sus intereses económicos, a la contraposición de las condiciones materiales de su existencia, y a la posición diferente (propietarios y expropiados) que ocupan frente a los medios de producción».[i]

La lucha de resistencia al capital o lucha económica que libran los trabajadores actualmente es estimulada por el interés de los explotadores de aumentar su ganancia, pues con la crisis económica que viene desde el 2008, ésta se ve afectada, y buscan aumentarla aplicando medidas que claramente agravan la vida de los trabajadores y sus familias.

Medidas como el aumento de la jornada de trabajo, el no pago de horas extras —gracias a la flexibilización en la contratación—, el aumento de la carga de trabajo y por tanto una mayor persecución de los jefes de personal que, como perros de presa acosan a los trabajadores para aumentar la producción; tanto es así que los permisos para ir al baño, el tiempo para los alimentos, los permisos para ir una cita médica, los vienen limitando o negando. El caso más sonado fue el de las trabajadoras de la compañía que fabrica el atún Van Camps quienes deben utilizar pañal, pues los tiempos para ir al baño les son descontados.

A esta persecución laboral, que genera estrés para los trabajadores y por tanto un aumento de las enfermedades mentales y accidentes laborales, se suma la extremada rebaja del salario que rige desde hace años en Colombia; una medida que ha traído como consecuencia la pauperización de los trabajadores. La lucha por una mejora salarial se mide con referencia al salario mínimo, por lo que el aumento salarial real en cualquier sector sigue siendo bajo. Colombia es uno de los países donde se paga muy por debajo la fuerza de trabajo.

Ante la arremetida de los patronos, es obvio que los trabajadores busquen organizarse sindicalmente, y a pesar de la gran debilidad en ese terreno, hay un importante repunte de esta lucha, a la cual los capitalistas han respondido con una persecución implacable contra los trabajadores que deciden organizarse: despidos, pactos colectivos, amenazas y hasta el asesinato de dirigentes sindicales. Según Indepaz hasta el 21 de mayo de este año han sido asesinados 5 dirigentes sindicales. 

La otra situación que enfrentan los trabajadores, y hace parte de la misma estrategia de los capitalistas de aumentar su ganancia, es el despido de trabajadores tercerizados, pero también con el cierre de empresas, como el caso más reciente de la planta General Motors Colmotores, donde 600 trabajadores fueron lanzados a la calle.

Resumiendo algunos de los principales conflictos de este año y algunas de las reivindicaciones principales de cada sector, nos encontramos con que todos ellos tienen en común estas medidas que de conjunto los explotadores adoptan para incrementar su ya abultado capital:

  • Los trabajadores de la multinacional mexicana Grupo Bimbo, denuncian persecución laboral y sindical.
  • Trabajadores de la compañía Brinks empresa de transporte de valores: despidos, falta de instalaciones adecuadas para ingerir los alimentos, persecución sindical.
  • Vigilantes de Atlas, Atempi, y otras: jornadas extenuantes, falta de dotación, persecución sindical.
  • Trabajadoras del Aseo de Casalimpia y otras: persecución laboral y sindical, falta de dotación.
  • Trabajadoras de Color 7: por maniobra de la patronal que cambió la razón social fueron despedidas más de 300 trabajadoras a quienes además les están desconociendo sus acreencias laborales.
  • Trabajadores del call center Atento: jornadas extenuantes, persecución laboral, deben pagar la dotación.
  • Trabajadores del Metro de Medellín: inseguridad en el trabajo, han muerto trabajadores por falta de mantenimiento de vías y trenes, persecución sindical.
  • Trabajadores del Transporte Masivo en Bogotá: horarios extenuantes, sin acceso a un baño, persecución sindical.
  • Trabajadores de Pepsico: contra el pacto colectivo, persecución laboral y sindical.
  • Trabajadores de Bavaria: desmonte de derechos adquiridos, persecución sindical.
  • Trabajadores de Colpensiones: denuncian despidos y persecución sindical por parte del Presidente de la entidad, el exdirigente sindical vendeobrero Jaime Dusán.
  • Trabajadores del sector aeroportuario: exigen contratación directa y denuncian sobrecarga de trabajo.
  • Maestros: contratación directa para los provisionales y acceso a salud de calidad.
  • Trabajadores de la compañía minera Soto Norte: formalización para los pequeños mineros y el reintegro de los despedidos, condena al Estado por el asesinato del compañero Sergio Lizcano Díaz.
  • Trabajadores de la Dian: contra los despidos de provisionales.
  • Trabajadores del Ministerio de Trabajo: mejora salarial y mejores condiciones laborales.
  • Trabajadores de la salud: pago de salarios atrasados, insumos para los centros de salud, contra la tercerización.
  • Madres comunitarias: contra la tercerización, derecho a un mejor salario y pensión.
  • Recicladores de oficio: exigen el pago oportuno y total de la cuota por su labor reconocida legalmente por parte de las empresas de aseo; denuncian que algunas empresas quieren apropiarse del negocio de la basura y excluirlos; exigen el derecho a seguir trabajando en el reciclaje.

Este resumen, no tiene en cuenta a los cientos de trabajadores que no están organizados sindicalmente pero que también resisten a la superexplotación y persecución de los capitalistas, en peores condiciones, pues se encuentran solos y aislados, lo cual hace mucho más difícil la pelea con los empresarios, de ahí la importancia de organizarse sindicalmente.

Pero también es necesario señalar que aunque en los conflictos señalados existe organización sindical o gremial, su lucha es dispersa y «si las numerosas luchas locales tienen el mismo carácter y los obreros se unen cada vez más extensamente terminando por centralizarlas en una sola lucha a nivel nacional; si las reivindicaciones exigidas por la lucha de resistencia se tornan comunes para toda la clase obrera obligándola a enfrentarse como clase a toda la clase de los capitalistas… éstas luchas se transforman en una lucha política poderosa, mil veces más eficaz (para conquistar mejores condiciones de salario, de trabajo y de vida misma), que las innumerables, aisladas e impotentes luchas locales y por fábrica».[ii]

Por consiguiente, es urgente y necesario que los trabajadores hagamos conciencia de ir más allá de la lucha particular, es importante dar la pelea contra el Estado de los ricos, para exigir la contratación directa, un alza general de salarios y derecho de asociación, reivindicaciones que son comunes a todos los trabajadores y que innegablemente mejorarían las condiciones particulares de cada sector. Para esto, lo hemos dicho en distintas ocasiones, se necesita la centralización de las organizaciones sindicales que actúan con independencia de clase en Federaciones y en una Central Sindical Revolucionaria, que permita la UNIDAD de los trabajadores para la LUCHA contra los empleadores.

Pero mucho mejor si como lo precisaran Marx y Engels: «La coalición de las fuerzas obreras, obtenida ya por medio de la lucha económica, sirve también de palanca en manos de esta clase en su lucha contra el poder político de sus explotadores».

Pues no podemos pensar que dichas conquistas serán permanentes, que los capitalistas se quedarán sentados y tranquilos, porque ante una mejora laboral sus ganancias disminuyen. Ante cualquier conquista obtenida por los trabajadores, los explotadores se prepararán nuevamente para arrebatarla y cada vez con mayor sagacidad y violencia. Es lo que se aprecia cuando se estudia la historia del movimiento obrero. Así que no es suficiente resistir, se necesita la revolución, se necesita acabar de una vez por todas con la explotación y opresión capitalista. La esclavitud asalariada y la propiedad privada sobre los medios de producción son completamente innecesarios, los trabajadores tenemos la misión de liberar a toda la sociedad de ese yugo.

Así que es hora de avanzar de la lucha contra Bimbo, Brinks, General Motors, Color 7, las diferentes compañías de seguridad, las empresas de aseo, la minera Soto Norte, Coca-cola, Bavaria, Van Camps, etc. a la lucha contra todos los capitalistas y su poder, contra su Estado, en la mira de destruirlo para construir un nuevo Estado dirigido por los obreros y campesinos, en el que el trabajo de verdad dignifique, pues estará al servicio de toda la sociedad y la riqueza producida retornará a los productores y no a una minoría parásita como ocurre hoy.

Y para avanzar y vencer en esta lucha, es necesario trabajar por la reconstrucción de la organización política apropiada para desarrollar y dirigir el movimiento revolucionario: el Partido Comunista Revolucionario como parte de una nueva Internacional Comunista. Esta es la tarea fundamental que los proletarios no deben perder de vista, por la que deben unirse y hacia donde deben marchar junto a los campesinos pobres, solo así será posible la abolición de la explotación asalariada, solo así será posible la emancipación de toda la sociedad.


[i]  Tomado del Editorial de Revolución Obrera No. 31 La Lucha del Movimiento Obrero (III)

[ii] Tomado del Editorial de Revolución Obrera No. 31 La Lucha del Movimiento Obrero (III) 

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