
Nassim Orfale Vásquez es un delincuente barranquillero que apoyó públicamente la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella, y con el que se encontró por lo menos una vez en un evento de campaña. Orfale fue capturado con fines de extradición a Estados Unidos acusado por lavado de activos provenientes del narcotráfico. Y «misteriosamente» nunca fue presentado en los shows mediáticos del presidente en los que expone a los capturados y en los que sin un juicio o proceso judicial ya los da como culpables.
El señor Nassim, acusado de realizar operaciones de lavado de activos provenientes del narcotráfico mediante criptomonedas cercanas a los 42 millones de dólares desde 2018 manifestó -en un video público en Instagram el 21 de mayo de 2026- su apoyo al, en ese entonces, candidato presidencial ADLE.. Nassim fue capturado, pero no como lo han hecho con decenas de personas que desde el gobierno se han empeñado en mostrar públicamente esposados, rodeados de militares y policías, mientras esperan la llegada hollywoodesca del presidente de los paramilitares, que, con pistola al cinto, llega a humillar y a amedrantar a los capturados.
Esta es una muestra de respeto y genuflexión por parte del gobierno de ADLE a la mafia que apoyó su campaña presidencial. No es casualidad que mientras muestra en televisión a presuntos delincuentes comunes acorralados y humillados, no exponga al multimillonario mafioso Nassim Orfale Vásquez, que expresó apoyo a su campaña y que tiene relaciones con el lavador de dinero chavista Alex Saab, que fue cliente de ADLE cuando el hoy presidente lo defendió como abogado. Hay un entramado de relaciones delincuenciales en el que el régimen paramilitar de ADLE queda muy mal parado.
Entonces no es un «milagro» ni una casualidad que el gobierno oculte la captura de su amigo mafioso ante las cámaras. Estamos ante lo peor que pueden dar las clases dominantes en la sociedad. Es seguro que, si se escarba apenas un poco, se va a desenterrar la verdad de la financiación por parte de mafiosos a la campaña de ADLE y por ello es que el gobierno trata de ocultar de todas las formas posibles, lo inocultable. Mientras la socialdemocracia le opone su «desobediencia civil» defensiva, los revolucionarios demuestran que es por medio de la lucha directa de masas que se puede resistir y vencer a un gobierno impuesto por los paracos y la mafia y que, a su vez, usa métodos fascistas como la represión exacerbada y el uso de los medios de comunicación sin guardar ningún tipo de cuidado de las normas básicas de la democracia burguesa, como dar por presuntos delincuentes a los capturados, por ejemplo.
El que sí es culpable de ser el gobierno de la burguesía, los paracos, de la mafia y de usar métodos fascistas es Abelardo de la Espriella. Es el presidente de los de siempre, el que es amigo y socio de los mafiosos, a los que les lava la imagen mientras reprime las manifestaciones de rebeldía popular. Es culpable de proteger los intereses de la burguesía, los terratenientes y los imperialistas estadounidenses en oposición a los intereses de los obreros y campesinos, que más temprano que tarde deben organizar las Asambleas Populares y Huelgas Políticas de Masas para hacerle frente a sus políticas antipopulares en las calles.





