¡Atrás la impunidad a favor de los feminicidas!

¡Atrás la impunidad a favor de los feminicidas! 1

En la madrugada del 21 de febrero Laura Valentina Lozano Torres fue asesinada a manos de su expareja sentimental, José David López Celis.

Luego de perpetrar este crimen, este feminicida se asomó por la ventana a gritar lo que había hecho y a amenazar con que se iba a suicidar lanzándose por la ventana de su apartamento ubicado en un tercer piso del barrio Cedritos, pero fue capturado por la policía.

Pero de nada sirvió la celeridad policial, pues el juez de garantías responsable de condenar a este feminicida, simplemente dijo que este no representa un peligro para la sociedad y lo dejó libre.

Aquí cabe preguntar ¿entonces de qué sirvió el entorno que rodeaba a la víctima? porque una de sus amigas declaró que «la trataba súper mal, nosotras no nos pasábamos a ese man». Y es que el feminicidio habla por sí mismo, de ahí que decir que un asesino como José David López no represente un peligro para otras mujeres y la sociedad es un despropósito y un ejemplo de la impunidad que sufrimos las mujeres antes los feminicidios en Colombia, el juez 58 de garantías Oscar David Gómez, podrá decir lo que quiera y demorarse lo que le parezca en resolver el caso, pero la sociedad sabe a todas luces que dejó libre a un feminicida. Para los seres queridos de Valentina ya el daño está hecho y como dice su madre «le cortaron las alas» pues a los 13 años ya era patinadora profesional, participaba en torneos internacionales y al momento de ser asesinada daba clases en la localidad de Suba y se encontraba estudiando Ciencias Políticas, es decir, vivía y se preparaba para seguir adelante.

No hay derecho a que una y otra vez a las mujeres se nos vulnere el derecho a vivir, a llenar nuestra vida de sueños para que en cualquier momento, por algo tan nimio como es el derecho a decidir si convivimos con alguien o no, se nos corten las alas.

De todo esto, lo que queda es que está sociedad capitalista no es capaz de proteger nuestra vida y que la única y más grande esperanza para nosotras las mujeres está en la transformación completa de la sociedad, en el socialismo y el comunismo y que nosotras, como parte de la clase más revolucionaria que existe, luchemos hombro a hombro con los hombres de nuestra clase por esa transformación, hoy manifiesta en luchar por unas mejores condiciones de vida para nosotras las mujeres en salud, educación, vivienda, estabilidad laboral y respeto a las mujeres, haciendo comités femeninos en nuestra defensa, que participen y contribuyan al desarrollo del Movimiento Femenino Revolucionario que de la mano de los hombres de nuestra clase, luche por elevar las condiciones de nuestra vida. Y parafraseando las palabras de Nancy, la mamá de Laura Valentina: ni una menos porque está vez se fue su hija.

¡Adelante compañeras, ni una menos!

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