A Sandra Milena solamente la defendió su hijo de 11 años

A Sandra Milena solamente la defendió su hijo de 11 años 1

Por los sucesos rebelados por su hermana, este intento de feminicidio ya se veía venir por parte de César Camilo Aldana Vargas, su pareja sentimental, quien fue calificado por la hermana de la víctima como «celoso, agresivo compulsivo» y de quien manifestó, que en una ocasión llamó a su esposo para preguntarle como podía hackearle el celular a su hermana.

El día de los hechos, el 1 de enero, pasadas las 5:30 de la tarde, mientras la mayoría de la gente está aún de plácemes por el año nuevo, Sandra Milena Castro recibió 55 ataques con cuchillo, luego de que el arma de fuego, una pistola que acababa de comprar, no le hubiera funcionado, y con la cual también la golpeó.

A este individuo poco le importó que su hijo estuviera encima de su madre, defendiéndola y resultó también atacándolo en medio de las agresiones a Sandra, y buscando la manera de asesinarla.

Sandra Milena fue agredida con verdadera saña por su pareja a pesar de la presencia de sus hijos, pues allí se encontraba también su hija, una niña de 6 años. Sandra Milena fue llevada a cuidados intensivos, donde hoy todavía permanece, puesto que le fueron afectados un pulmón y la tráquea.

Son momentos en los que uno queda prácticamente sin palabras, conmocionado al constatar que situaciones como estas continúan ocurriendo, especialmente en contextos donde como sociedad debemos actuar de manera preventiva y no limitarnos a esperar la reacción de las autoridades una vez consumados los hechos. Es imprescindible priorizar la prevención antes que la respuesta tardía, y en ese marco cobra pleno sentido el llamado del Movimiento Femenino Revolucionario a que las mujeres se organicen, con el fin de impedir que estos hechos alcancen dimensiones tan graves, en las que niños y mujeres resultan ser las principales víctimas.

Revolución Obrera expresa su solidaridad con Sandra Milena, con sus hijos y con su familia en estos momentos difíciles, así como con todas las mujeres que viven situaciones tan aterradoras de violencia, generadas por una sociedad en la que ni siquiera la entrega voluntaria de los agresores —como la realizada por este victimario— puede reparar lo ya ocurrido. Para las víctimas, comenzando por Sandra Milena, permanecen secuelas psicológicas, morales y espirituales que nadie debería padecer. Por el contrario, necesitamos a los hombres y mujeres de nuestra clase con plena lucidez, luchando contra este sistema opresivo y explotador hasta derrotarlo definitivamente, pues somos la clase más revolucionaria y la única llamada a acabar con toda forma de explotación y opresión sobre la faz de la tierra. Para ello, es indispensable conquistar a los hombres y mujeres de nuestra clase, empezando por asumir con firmeza la lucha contra la violencia hacia las mujeres y los niños, frente a la cual el actual orden burgués no está haciendo absolutamente nada.

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