La «operación quirúrgica» de los imperialistas en Venezuela que asesinó civiles desarmados

La «operación quirúrgica» de los imperialistas en Venezuela que asesinó civiles desarmados 1

La colombiana Johana Rodríguez oriunda de Cartagena, fue una de las víctimas mortales de las bombas que Estados Unidos por orden del presidente Donald Trump, dejó caer sobre Venezuela. Ella se encontraba en su casa en el municipio de El Hatillo al sur de Caracas junto a su hija Ana Corina de 22 años que resultó gravemente herida, según el portal Cambio en una nota del 5 de enero. Las bombas del imperialismo yanki dejaron muerte y desolación a su paso, no solo le arrebataron la vida a personal militar cubano que trabajaba en Venezuela, sino que también, asesinaron a un número indeterminado de civiles, que según el mismo portal, pueden llegar a las 90 personas.

«Tenemos conocimiento de que ellos (Estados Unidos) ya sabían dónde estaba Maduro, entonces no entendemos por qué atacaron puntos rodeados de civiles, mientras dormían. Es un gobierno sin conciencia humana, sin respeto por los inocentes porque son más de 100 los muertos en estos momentos. Ellos querían ejercer su poder como fuera» dijo la joven sobreviviente a este criminal e indiscriminado ataque sobre tierra venezolana. Estos testimonios de civiles desarmados que ya se empiezan a conocer, desmienten la supuesta «precisión» de la mal llamada por los funcionarios estadounidenses y la prensa lamebotas «operación quirúrgica» con la que secuestraron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y a su compañera sentimental o «primera combatiente», Cilia Flores. Nuevamente, en medio de las agresiones de los imperialistas es el pueblo quien pone las víctimas. El apetito desaforado de los yankis por controlar nuevas fuentes de petróleo y mano de obra barata terminó en una masacre de personas del pueblo que no tuvieron la capacidad de responder ni de defenderse ante el poder del fuego estadounidense.

Rechazamos el vil asesinato de civiles y de personal militar en Venezuela, como el secuestro del presidente y de su esposa a manos de los imperialistas estadounidenses. Esto sólo demuestra que el capitalismo se encuentra en su fase de agonía y mientras muere, es como una bestia rabiosa que ataca indiscriminadamente al pueblo trabajador. Los sectores del pueblo que celebran esa operación criminal en Venezuela y que claman a gritos que Trump también intervenga militarmente sobre Colombia para secuestrar al presidente Petro, no dimensionan las consecuencias que podría traer una invasión directa por parte de los yankis en su intento por apoderarse de más recursos naturales como el petróleo, el agua, el litio o el coltán, por ejemplo. Siempre que los gobiernos de Estados Unidos han invadido un país bajo las falsas banderas de la «democracia» y la «libertad» a secas, lo han hecho para extraer la riqueza de esos territorios mientras conquistan mejores posiciones geoestratégicas que les den ventajas en una posible guerra de rapiña con sus demás competidores imperialistas, que por demás, no han hecho absolutamente nada en este caso, pues Rusia y China no van más allá de declaraciones diplomáticas que ni siquiera logran asustar a los imperialistas yankis. Cuando los gringos invaden dejan a su paso sangrientas dictaduras, miles de personas asesinadas, mutiladas, enfermas, hombres y mujeres violadas sexualmente, saqueo y pobreza.

Si Trump insiste en sus deseos de crear una guerra en esta parte del continente para acrecentar las ganancias de las petroleras gringas, será la derrota militar del ejército estadounidense, pues, después de usar sus bombas y misiles, tendrá que entrar a ocupar territorios de forma terrestre y allí el pueblo trabajador de Venezuela y Colombia, va a derrotar a las fuerzas ocupantes por medio de la Guerra Popular y por ahí derecho, será la oportunidad de derrotar a las clases dominantes socias y lacayas de los imperialistas para instaurar el nuevo Estado de los obreros y campesinos que tenga como sustento el armamento general del pueblo, que, movilizado en las calles será invencible y derrotará a todos aquellos ejércitos reaccionarios que osen apuntar sus fusiles contra el poder de las clases trabajadoras de la nueva sociedad socialista.

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