
De nuevo se cumple un año más de conmemoración del Día Internacional del Reciclador, en el que los obreros revolucionarios expresamos un combativo y fraternal saludo a todos los compañeros que desempeñan esta labor, en medio de la crisis ambiental sin retorno, que tiene al planeta ad-portas de su destrucción; pero también en medio de una aguda crisis social exacerbada por la crisis económica mundial, de la que por supuesto los compañeros trabajadores del gremio reciclador no están exentos.
Recordando la historia, la conmemoración del 1 de marzo está marcada por el recuerdo doloroso de los terribles asesinatos de recicladores en la Universidad Libre de Barranquilla en 1992, un hecho que evidenció la vulnerabilidad y falta de garantías que enfrentaban —y enfrentan actualmente— quienes desempeñan esta labor esencial. Desde entonces, esta conmemoración ha sido símbolo de lucha y resistencia contra las injusticias sociales y económicas que aún pesan sobre los recicladores y sus familias.
Y no es para menos, pues mientras los discursos políticos se llenan de promesas vacías sobre la paz total, el cambio o la reducción de la pobreza, la realidad muestra que las reivindicaciones y exigencias del levantamiento social del 2021 continúan siendo vigentes y necesarias; a esta situación por supuesto, no es ajeno el gremio reciclador, que ha conquistado con lucha su reconocimiento como trabajadores, y sabe muy bien que con lucha debe mantenerlo; de ahí que conservar viva la conmemoración del Día Internacional del Reciclador, es tener viva la lucha de este gremio que ha sido para muchos sectores un ejemplo a seguir, pues los recicladores son una parte fundamental del movimiento obrero, esa inmensa fuerza social que sostiene el mundo con su esfuerzo diario.
Al ser el gremio reciclador parte del movimiento obrero, hace parte también de la lucha de clases y de la revolución social y política necesaria para transformar la sociedad. Ustedes, junto a los demás trabajadores de la ciudad y el campo, representan la fuerza poderosa capaz de enfrentar la avaricia de quienes se benefician del trabajo ajeno. Pero también son la fuerza que puede construir un nuevo mundo: un mundo sin opresión, sin miseria, donde gobierne la igualdad y la libertad para todos.
Todo esto se construye compañeros recicladores con lucha, como ustedes lo han hecho, enfrentándose a quienes no valoraron sus vidas aquella noche del 29 de febrero de 1992; a las mafias que están detrás de la basura; a las instituciones estatales que con su burocracia dilataron sus exigencias y a todos los explotadores que no dudarán en quedarse hasta con la basura si de ella obtienen ganancia.
El 1 de marzo debe ser, como es costumbre, un día de lucha, un día en que con sus voces, tambores, palos y carretas le recuerden a los parásitos burgueses y su Estado, que el gremio reciclador se mantiene en pie de lucha por sus derechos.




