
El 26 de abril conmemoramos la muerte de una gran dirigente: María Cano, cuyo legado para la clase obrera siempre fue defender sus derechos, consciente que estos solo se lograrían con la movilización, organización, la unidad y lucha.
La vida de María de los Ángeles Cano Márquez comienza en Antioquia el 12 de agosto de 1887; la burguesía no se imaginaba que esta pequeña niña sería su verdugo, pues defendería sin titubeos los intereses de la clase obrera.
A pesar de crecer en un hogar católico y de clase media, María Cano decide jugársela por los intereses del proletariado, renuncia a su comodidad y resuelve hacer parte del destacamento de los revolucionarios, luchando por la organización no solo a nivel sindical, sino especialmente por la organización de vanguardia: el partido de la clase obrera.
En medio de la lucha por la educación de los obreros, de la organización y dirección de las huelgas, María Cano al lado de los lideres socialistas Tomás Uribe Márquez, Ignacio Torres Giraldo, Raúl Eduardo Mahecha, Alberto Castrillón y el gran dirigente indígena Manuel Quintín Lame en la época entre 1925 a 1930, María se destaca como la mejor agitadora y dirigente política, pese a que las condiciones de las mujeres eran de mucho atraso en cuanto al dominio del machismo, María sobresalía entre los propios compañeros como la GRAN dirigente no solo del movimiento sindical, sino como dirigente política que contribuyó a organizar el Partido Socialista Revolucionario.
Fue así como dirigió una de las principales huelgas en Colombia en 1927 de los obreros de la Tropical Oil Company, además fue una dirigente reconocida por los obreros en sus siete giras por todo el país, luchando por los intereses del proletariado sin conciliar con el enemigo de clase, siempre al lado de los oprimidos, ese fue el gran ejemplo no solo para la clase obrera, sino en especial para las mujeres.
También fue un ejemplo para el movimiento sindical porque supo unir los tres aspectos principales de la lucha de clases: la lucha ideológica, económica y política, de una manera consciente, llevando a la práctica las ideas socialistas de la revolución bolchevique que como una luz llegaron al país, para la dirección del movimiento y la construcción del partido del proletariado en 1926.
El PSR fue una demostración de la lucha del movimiento obrero por tener su organización de vanguardia, y María Cano nos dejó el legado y la enseñanza al movimiento sindical y a los obreros, que no basta con el mitin contra los atropellos contra el capital, sino que hay que luchar por destruirlo completamente y para ello se necesita un partido clandestino. Retomando este ejemplo desde estas páginas llamamos a los obreros, y en especial a las mujeres a la organización del partido que necesita la clase obrera en Colombia como una sección de la Internacional Comunista, y para la participación amplia de las mujeres en la construcción de esa organización de vanguardia es necesario partir de sus condiciones en esta sociedad capitalista y elevar su conciencia a través de un Movimiento Femenino Revolucionario, que las una en defensa de sus derechos como mujeres al lado de los obreros, luchando por la emancipación de la mujer como parte de la emancipación de la clase obrera.
Así surgirán las grandes agitadoras como María Cano. En su honor levantemos las banderas rojas del proletariado. Compañera María Cano ¡no moriste porque tus ideas quedaron en lo más profundo de nuestra clase y lucharemos por seguir tu ejemplo!
¡En tu honor avanzaremos en la construcción del partido del proletariado en Colombia!
¡En tu honor construiremos el Movimiento Femenino Revolucionario!
¡María Cano presente: presente. Hasta cuando hasta siempre!






