
A nuestro correo llega el siguiente aporte de uno de nuestros lectores, lo ponemos a su disposición para opinar y profundizar un poco más sobre este tema, que básicamente es la base de la agudización de la guerra reaccionaria en Colombia.
Revolución Obrera
¿Qué hacer ante el anuncio de nuevas fumigaciones de glifosato en el Cauca usando drones?
La persecución de la producción de la psicotrópicos en Colombia es una cortina de humo para ocultar la dominación del imperialismo norteamericano, pues en los cultivos de coca y amapola que son fumigados luego se presenta la resiembra que es propiciada por Estados Unidos y los líderes populares que se opongan son asesinados.
Las fumigaciones con glifosato no son una opción viable debido a los efectos negativos que generan sobre los cultivos de pan coger, los animales y las comunidades de pequeños campesinos, así como sobre los pueblos indígenas y las comunidades negras. Para que los pequeños productores agrícolas cuenten con alternativas reales de sustitución de los cultivos ilícitos, es necesario poner fin a este negocio en su condición de ilegalidad, mediante la monopolización estatal de la producción y la comercialización, y, de manera complementaria, implementar proyectos de compra de la producción actual de coca.
De forma paralela, deben impulsarse nuevos proyectos de producción agrícola capitalista que garanticen a los campesinos pobres el acceso a asesoría técnica, a la compra o producción autónoma de fertilizantes y plaguicidas, y a canales efectivos de comercialización de sus cosechas. Esto incluye asegurar el transporte hacia las principales zonas urbanas y fortalecer o ampliar los mercados campesinos.
Pero son asuntos difíciles de impulsar porque en Colombia la crisis económica del sector agrícola se mantiene gracias a la monopolización de la tierra, a la falta de capital de los pequeños campesinos para invertir y el dominio del capital financiero o los monopolios económicos capitalistas. De ahí que desarrollar actividades en contra de las fumigaciones con glifosato debe considerar estos aspectos, criticando al actual gobierno que tampoco fue capaz de controlar este asunto y a la misma vez encontrando aliados entre los trabajadores agrícolas, los campesinos pobres, las comunidades negras, los grupos de mujeres e indígenas y manteniendo la independencia de los grupos armados como el ELN y las disidencias de las FARC, el clan del golfo y otros que hacen parte del negocio de los psicotrópicos y se están disputando las rutas, los cultivos y el tráfico.
Al rechazar el retorno de las fumigaciones con glifosato también es necesario combatir a las manifestaciones locales de los grupos armados que tienen nexos reales con las mafias de narcotraficantes locales o extranjeras como los mexicanos, las cuales se convierten en un azote hacia las masas de campesinos pobres y levantar el pliego de exigencias que se conquiste con la lucha directa, la movilización e incluso que prepare destacamentos armados populares para enfrentar al imperialismo y a las bandas de grupos armados locales afines a los negocios ilícitos que someten al pueblo trabajador agrícola.
Es urgente enfrentar al imperialismo norteamericano y su hipocresía con la «guerra contra las drogas», pues en realidad solo busca apoderarse de los recursos naturales del país mantener el sometimiento político y participar de la cadena de producción y comercialización de la producción de psicotrópicos tal y como lo hizo en Venezuela con el secuestro de Nicolas Maduro.
Es deber de los comunistas y obreros conscientes organizar y dirigir la lucha para enfrentar al imperialismo, pero también siendo anticapitalista, pues la lucha de clases en cada país no está desligada de la lucha contra la dominación de los imperialistas.
Lector de Revolución Obrera





