Mujeres combativas: ¡A vincularse a la Unión Obrera Comunista y restaurar el Partido del proletariado!

Mujeres combativas: ¡A vincularse a la Unión Obrera Comunista y restaurar el Partido del proletariado! 1

El capitalismo imperialista es una bestia sangrante, agonizante, que va muriendo y mientras llega su hora final deja a su paso la destrucción de fuerza de trabajo y la depredación de la naturaleza, es decir, acaba con las únicas dos fuentes de riqueza con que cuenta la sociedad, por lo tanto, el capitalismo es la antítesis a la supervivencia de la sociedad misma. Los imperialistas, mientras preparan una posible tercera guerra mundial, agreden países y naciones enteras o preparan sus intervenciones directas, ya no solo mediante la opresión económica, sino, por medio de la vía militar abierta como en Palestina, Ucrania, Venezuela, Groenlandia o Taiwán.

Ante este oscuro panorama, los comunistas revolucionarios levantamos las banderas de la lucha internacionalista por construir una nueva sociedad libre de las cadenas del capital que hoy condena a la muerte, al hambre, al desespero suicida de millones de explotados y oprimidos a nivel mundial; cadenas que conllevan a la contaminación del agua, del aire, a la destrucción de los bosques y páramos y de toda la biodiversidad del Planeta Tierra.

Levantamos las banderas de la lucha por la emancipación de la mujer de las cadenas de la opresión, que significa que hoy sufren todo tipo de violencia física, económica, psicológica, entre otras; y especialmente, llamamos a las mujeres proletarias a que se organicen y luchen de la mano de sus compañeros hombres por la destrucción de los pesados y ajustados grilletes que significa la superexplotación capitalista que las sentencian a intensas y extensas jornadas de trabajo y, a una doble jornada laboral – en la fábrica o comercios y en sus hogares-. Es necesario confrontar el capitalismo que sentencia a millones de obreras a enfermedades laborales y mentales propias de sectores de la industria donde predomina la mano de obra femenina como lo son el túnel carpiano, lumbalgias y todo tipo de trastornos musculoesqueléticos por movimientos repetitivos que se dan en la industria de confección textil; así como ansiedad, depresión o estrés laboral derivados de las altas cargas de trabajo, por la incertidumbre de la continuidad de sus contratos laborales como en el sector de la educación o por el ritmo acelerado de la producción como en la industria manufacturera; y que genera problemas dermatológicos y respiratorios por manipulación de agentes químicos como los usados en la agroindustria del sector floricultor.

No olvidemos tampoco a aquellas mujeres que se dedican al cuidado en sus hogares y que garantizan, por medio de trabajo no remunerado, el descanso, la supervivencia y reproducción de la fuerza de trabajo social que le garantiza al capital su reproducción día a día.

El mundo tiene que cambiar de base para que la mujer logre alcanzar su emancipación y bote, al tarro de la basura de la historia, las terribles condiciones mentales, laborales y de violencia que hoy sufre. Para ello, no basta resistir, es necesario organizarse políticamente en el Partido revolucionario de la clase obrera que dirija la lucha de millones por el establecimiento de la plena igualdad de derechos del hombre y de la mujer. En Colombia, desde la UOC (mlm), un puñado de mujeres y hombres bregan a restaurar ese Partido como lo expresan dos Camaradas que nos comparten su vivo testimonio del por qué decidieron organizarse en estas filas hace ya varios años:

«Me uní hace 28 años a la UOC (mlm), porque como parte de la clase obrera, comprendí la necesidad de que la clase contara con un verdadero partido que defendiera sus intereses. Sabía de las injusticias, cómo era la explotación en las fábricas, de cómo los partidos tradicionales utilizaban a los trabajadores para perpetuar la esclavitud, había estudiado el marxismo y vi su cientificidad ¡lo que me atrapó! Ya vinculada fue que entendí también que como mujer tenía un compromiso mayor, pues la historia no ha avanzado sin nosotras, pero nosotras tenemos obstáculos históricos que nos impiden marchar con nuestros compañeros de la misma forma. Ahí sí que quedé enganchada con la organización que sinceramente ha trabajado por la emancipación del proletariado y las mujeres.» Camarada C.

«Decidí unirme a la UOC (mlm) porque pienso que lo que algunos vivimos en medio de tanta desigualdad no puede ser justo, porque no merecemos hambre y pobreza mientras solo trabajamos y otros disfrutan de nuestro trabajo y porque las ideas que defiende esta organización me parecen coherentes con el cambio que sueño para esta sociedad.» Camarada E.

Usted, Camarada obrera, campesina, intelectual, artista, profesional, desempleada; Usted Camarada que por uno u otro motivo decidió alejarse de esta organización; Usted que nos lee y se interesó por estas ideas que hoy plasmamos en estas pocas palabras…la llamamos, fraternalmente, a que se organice en estas filas porque es lo que se corresponde con su consciencia de clase que la invita a cumplir su deber de marchar junto a sus Camaradas por la destrucción violenta del sistema capitalista que la oprime y explota y que ya no merece vivir más y por la construcción de una sociedad Socialista, antesala del Comunismo en el que la división en clases sociales y la propiedad privada de los medios de producción serán cosa de un oscuro pasado que no merecerá la pena volver a revivir.

¡Las mujeres revolucionarias tienen su puesto de combate en la Unión Obrera Comunista (mlm)!

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