
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue secuestrado junto a Cilia Flores, su compañera sentimental, por las Fuerzas Delta del Ejército de los Estados Unidos, bajo el mando del genocida Donald Trump, supuestamente por ser el jefe de un cartel narcotraficante conocido como el Cartel de los Soles como ha insistido desde hace años el hoy presidente de EE. UU.
En el año 2020, durante el primer gobierno de Donald Trump describieron al Cartel de los Soles como una red narcotraficante liderada por Nicolás Maduro que realizaba envíos de droga, proveía armas a grupos armados y que utilizó el narcotráfico contra EE. UU.
En julio de 2025 el Departamento del Tesoro designó al Cartel de los Soles como una «organización terrorista». El 16 de noviembre de 2025 el Secretario de Estado de los EE. UU., Marco Rubio, afirmó en una declaración: «El Departamento de Estado tiene la intención de designar al cartel de los Soles como organización terrorista extranjera […] el cartel de los Soles es dirigido por Nicolás Maduro y otros altos cargos del régimen ilegítimo de Maduro […] El cartel de los Soles, junto con otras organizaciones terroristas extranjeras designadas, como Tren de Aragua y el cartel de Sinaloa, son responsables de la violencia terrorista en todo nuestro hemisferio, así como del tráfico de drogas a Estados Unidos y Europa.»
Sin embargo, ahora y en medio del ilegítimo juicio a Nicolás Maduro y a Cilia Flores el Departamento de Justicia lo caracterizó como un «sistema de clientelismo y corrupción dentro de sectores civiles y militares venezolanos» en el que Maduro participó -según ellos-, pero del que no es jefe de una organización criminal con estructura definida. Es decir, desde el país imperialista del norte de América secuestran a dos funcionarios del gobierno venezolano, asesinan a más de 100 personas entre civiles y militares, destruyen viviendas de personas desarmadas, invaden un país ajeno violando su autodeterminación…para después salir a decir que el supuesto argumento que tenían para cometer todos esos crímenes -el llamado Cartel de los Soles- es una mentira.
Lo que sí es verdad, y lo repite insistentemente Donald Trump, es que Venezuela fue violentada y agredida para controlar su petróleo, para acrecentar las ganancias de las petroleras yankis, para controlar la fuerza de trabajo y los mercados de esa zona del Sur América, para imponerse ante las demás potencias imperialistas y sobreaguar en algo la crisis en la que se encuentra el capitalismo imperialista y la decadencia del imperialismo de los EE. UU.
Una vez más, como cuando los yankis invadieron Irak en 2003 con el cuento de las supuestas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron, hoy se cae la careta del imperialismo estadounidense que cuando habla de la «lucha por la libertad y la democracia», en realidad habla de la libertad de sojuzgar un pueblo y de explotar sus fuentes de riqueza (la naturaleza -como el petróleo- y la fuerza de trabajo barata) a la vez que impone su dictadura junto a las clases dominantes de los países que oprime, que a su vez son sus socios y lacayos.
Si bien, no pretendemos meter las manos al fuego por el gobierno chavista -hoy madurista-, tampoco avalamos la agresión de los imperialistas contra la autodeterminación del pueblo venezolano que sabrá vencer las dificultades, hacerle frente a los imperialistas yankis y a las clases dominantes que en su país son el azote de los obreros y campesinos pobres y bajo la dirección de los auténticos comunistas organizados en su Partido Comunista Revolucionario y por medio de la Guerra Popular, la guerra de las masas, podrán construir una nueva Venezuela libre de opresión y explotación capitalista, una Venezuela verdaderamente Socialista y emancipada de la opresión imperialista.





