
Este martes 19 de mayo se realizó una actividad de protesta y memoria histórica en el exclusivo y arribista sector del oriente antioqueño conocido como Llanogrande, en Rionegro, Antioquia (a unas cuadras de la residencia del Matarife), donde viven los ricos y los traquetos venidos a burgueses. La actividad consistió en realizar un mural sobre los 7 837 «falsos positivos» ejecutados en el gobierno reaccionario de Álvaro Uribe Vélez. El mural fue pintado por un grupo significativo de personas, algunas de ellas organizadas en diferentes colectividades. La actividad, que ya estaba finalizando con la gente disponiéndose para partir, se vio intervenida por una turba uribista dirigida por el mismo expresidente lacayo y socio de los imperialistas, principalmente yankees, y representante político de la burguesía mafiosa Álvaro Uribe Vélez. También llegó el infame concejal de Medellín por el Centro Democrático, Andrés Gutiérrez, conocido como «El Gury», quien lo hizo sosteniendo un bate con aires de matón ricachón.

En una actitud altiva al estilo de un mandamás que reprende a los peones en su propiedad privada, llegó Álvaro Uribe en una lujosa camioneta rodeado por escoltas, cuyo salario sale de los impuestos pagados por el pueblo trabajador colombiano, al puente donde se pintó el mural. Una vez allí, se dedicó a provocar a las personas que seguían en el sitio con declaraciones negacionistas sobre la cantidad de asesinatos extrajudiciales (confirmados por la propia justicia burguesa) con su política paramilitar de la seguridad democrática. Entre otras cosas, argüía que era él la víctima al ser la cifra de 7837 «una mentira» y que «le estaban faltando el respeto», como si este macabro y oscuro personaje mereciera algún tipo de respeto por parte del pueblo.
Acto seguido, se dispuso junto a su séquito reaccionario a tapar con galones de pintura blanca el mural que recuerda un capítulo doloroso y vigente de nuestra historia reciente, al tiempo que la mayoría de las personas que realizaron la actividad alzaban su voz de protesta al otro lado de la vía, pues el numeroso esquema de seguridad del expresidente narcoparamilitar impedía que se acercaran.
Como si se tratara de una obra perfectamente sincronizada, apareció en el lugar «El Gury» en apoyo de su líder, muy envalentonado (acompañado de sus escoltas) con su bate, y no contento con la exagerada presencia de la policía y escolta de varios personajes, desafió a los protestantes mostrando gráficamente el carácter de su orientación política, como lo hiciera también el 7 de octubre del año pasado durante la jornada contra el genocidio al pueblo palestino en la ciudad de Medellín, sector El Poblado, cuando arremetió con el mismo bate contra quienes se encontraban manifestando su apoyo a la Resistencia Palestina por ser «vándalos pro Hamás». Esta vez en Llanogrande, al ser reconocido por salir con su bate al cual llama de forma burlesca «Diálogo», uno de los presentes no dudó en arrebatárselo y obligarlo a correr para recuperarlo, imagen que se viralizó rápidamente al mostrar al «valiente» concejal uribista corriendo desesperado para alcanzar a quien lo había despojado de su «símbolo de resistencia».
La Policía Nacional, como parte del aparato represivo del Estado burgués, nuevamente demostró su verdadera naturaleza al proteger a los furibundos uribistas mientras tapaban el mural y dejaron a su suerte a los muralistas que, lejos de plantear una simple provocación, expresaron una verdad viva y actual: las fuerzas militares del Estado asesinaron y desaparecieron durante años a miles de hijas e hijos del pueblo dejando, a madres sin sus hijos, a hijos sin sus padres y a familias enteras con un dolor insuperable que dejó sus vidas marcadas para siempre.
Esta situación nos recuerda una lección histórica que jamás debe olvidar el proletariado colombiano e internacional: el Estado, al igual que sus instituciones y sus fuerzas armadas, nunca tendrá carácter neutral. Si no es el Estado dirigido por los obreros y campesinos (quienes todo lo producimos), entonces es el Estado de la burguesía. Si no nos organizamos para combatirlo y tomar el poder, este no escatimará esfuerzos y recursos en defender a los ricos y reprimir a los pobres.
Se confirma que la Operación Orión fue ejecutada entre el Ejército, la Policía y ¡los paramilitares!
En una audiencia reciente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) al ex Comandante del Ejército Mario Montoya le presentaron una fotografía en la que se demuestra la participación de los paramilitares en la Operación Orión ejecutada en la Comuna 13 de Medellín en conjunto entre el Ejército y la Policía…y ¡los paramilitares!, algo que no es nuevo ni un gran descubrimiento, sólo es la confirmación de un hecho que el pueblo, las víctimas, las familias buscadoras de sus desaparecidos, ya conocían.
Durante el régimen de la mafia, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez ordenó ejecutar innumerables acciones de terrorismo de Estado contra el pueblo. Una de las más conocidas fue la Operación Orión llevada a cabo entre el 16 y el 17 de octubre de 2002 en uno de los sectores más empobrecidos de Medellín, la denominada Comuna 13, muy cerca a La Escombrera, un botadero de basura y escombros en el que un número indeterminado de cuerpos inertes de víctimas de la guerra contra el pueblo subyacen bajo toneladas de tierra. Bajo la Operación Orión, 17 personas fueron asesinadas por la fuerza pública, 71 personas por paramilitares del Bloque Cacique Nutibara al mando de Diego Fernando Murillo Bejarano alias «Don Berna» y existen a la fecha 92 desaparecidos.
Como se puede ver en diferentes fotografías durante Orión los guías o informantes iban encapuchados porque eran habitantes de la zona, muchos de ellos exguerrilleros de otros grupos (ELN, CAP) que terminaron en las filas de los paramilitares y que recibieron la orden por sus comandantes de apoyar a la inteligencia militar informándoles dónde vivían los supuestos guerrilleros, para que el Ejército pudiera ir con más precisión a darles de baja, capturarlos o desaparecerlos. Lo que queda nuevamente en evidencia es que los paramilitares actuaron abiertamente en la Operación Orión apoyando al Ejército. Según la declaración del general Mario Montoya a los Magistrados de la JEP:
«La capucha es para proteger la identidad. Si no lleva armamento, es guía… porque no puede llevar armamento. Si está uniformado y lleva capucha, no es un soldado, es guía. Eso es lo que le puedo decir, señor magistrado».
Es decir, según él, ninguno de los guías reclutados por la inteligencia militar estaba armado, si estaba uniformado y llevaba capucha era un informante, pero no podían haber personas uniformadas, encapuchadas y armadas. Una nueva fotografía de octubre de 2002 presentada en la JEP muestra a dos hombres con camuflado, con insignias de la Cuarta Brigada del Ejército, encapuchados y portando armas largas.


Este nuevo hecho demuestra una vez más la connivencia o complicidad entre el Estado burgués representado en el Ejército Nacional y la Policía Nacional, con el régimen de la mafia encabezado por el asesino Álvaro Uribe Vélez y su Ministra de Defensa de la época, Martha Lucía Ramírez y, finalmente, los grupos paramilitares que ejecutaron la política de terrorismo de Estado contra el pueblo desarmado, obviamente con el conocimiento y apoyo de las instituciones armadas estatales y de poderosos grupos económicos y políticos.
Mientras tanto las víctimas exigen la verdad, la justicia y la reparación por las pérdidas irreparables que sufrieron durante el régimen de la mafia uribista. Frente al asesinato o desaparición de sus seres queridos responden buscando entre los escombros alguna pista que los conduzca hacia el paradero de algún resto oseo, de alguna prenda, de alguna hebilla de sus hijos, madres o abuelos. Responden pintando murales en los quede retratada la infamia de los que dieron las órdenes de ejecutar el terrorismo de Estado y de aquellos que sin remordimiento o sentimiento de culpa apretaron los gatillos para cegar la vida de miles de inocentes en todo el país.
24 años de la Operación Mariscal en la Comuna 13 y la herida sigue abierta

El pasado 21 de mayo se cumplieron 24 años de la terrorista Operación Mariscal en la que las fuerzas armadas del podrido Estado burgués se coligaron con los paramilitares al mando de alias Don Berna y ejecutaron el terror contra el pueblo desarmado de la Comuna 13 de Medellín en el año 2002, apenas unos meses antes de que se ejecutara la Operación Orión, también contra el pueblo. El resultado de esta criminal operación fue de 9 civiles asesinados, 37 heridos y 55 detenciones arbitrarias. Igual que en Orión las fuerzas criminales que entraron en la madrugada a diferentes barrios de la Comuna 13 como 20 de Julio, El Salado, Nuevos Conquistadores, entre otros, arrasando a sangre fuego por 12 horas todo lo que se les atravesara, usando gases, ametralladoras M60, fusiles, helicópteros artillados y francotiradores.
Mientras llovían las balas que por todos lados atravesaban ventanas y paredes de las humildes casas de la clase obrera que vive en esos barrios, la comunidad tomó la decisión valiente y espontánea de salir a las calles a auxiliar a los heridos portando sábanas, ropa y pañuelos blancos para implorar que se detuviera la lluvia de balas que alcanzó a varios vecinos. Un joven líder de la Comuna 13 contó al Centro Nacional de Memoria Histórica que «Allí surgió espontáneamente como una movilización masiva de habitantes que baja de El Salado, Cuatro Esquinas, Las Independencias, el Veinte de Julio, Nuevos Conquistadores. Entonces las personas cada vez que escuchaban un rafagazo de las tanquetas o de cualquiera de los grupos armados empezaba a volear trapos blancos», «Cada vez que había un rafagazo fuerte la gente gritaba también tratando de ahogar el eco de las balas con los gritos y los clamores de que pararan».
El régimen de la mafia y las fuerzas armadas trataron de justificar la Operación Mariscal porque querían desarticular un supuesto plan terrorista de la guerrilla para sabotear las elecciones presidenciales. Sin embargo, dispararon contra personas desarmadas, asaltaron casas y usaron viviendas como trincheras.
El pasado 20 de mayo integrantes de la Asociación Mujeres Caminando por la Verdad (AMCV) en la Universidad de Antioquia presentaron una propuesta restaurativa a la JEP que incluye aspectos como la verdad plena sobre los hechos ocurridos; memorialización de distintos sectores de la comuna; reparación integral con enfoque de género; y garantías y celeridad en la búsqueda de personas desaparecidas. Margarita Restrepo de la AMCV entregó la propuesta a los delegados de la JEP y les dijo que «No es para que pongan estas propuestas de adorno en sus oficinas; necesitamos acciones». Finalmente, realizaron un evento de conmemoración de los 24 años de la Operación Mariscal y en homenaje a la madre buscadora Berta Góez, que falleció hace 6 meses y nunca dejó de buscar a su hijo desaparecido en la Operación Mariscal.
Esta Operación fue otro golpe contra el pueblo por parte del Estado criminal de los ricos. El régimen uribista de la mafia fue un azote contra las masas populares, infló las cifras de su política de la «Seguridad Democrática» con sangre, destierro y vidas de humildes personas del pueblo que nada tenían que ver con la guerra contra el pueblo.
¡CONTRA EL TERRORISMO DE ESTADO ORGANIZACIÓN, MOVILIZACIÓN Y LUCHA!






