
En noviembre del año pasado 7 menores de edad fueron asesinados en bombardeos de las fuerzas militares cuyo comandante en jefe es el presidente Gustavo Petro. En un operativo contra las disidencias de alias «Iván mordisco», cayeron estos jóvenes que en total sumaron 15 menores combatientes asesinados en los departamentos de Amazonas, Arauca y Guaviare. Aunque ya haya pasado un tiempo considerable desde estos hechos, es necesario que el proletariado conozca el punto de vista de los revolucionarios sobre este hecho, porque este no es el primer caso en la historia de Colombia y desafortunadamente no será el último tampoco.
Lo primero que hay que decir es que rechazamos y condenamos cualquier tipo de reclutamiento forzado realizado por cualquier grupo armado y en concreto, de todos aquellos que están vinculados a la guerra reaccionaria que se vive en Colombia, y mucho más si se trata de niños y jóvenes pobres del pueblo reclutados a la fuerza o con engaños. Condenamos el pacifismo, así como condenamos la vinculación de mujeres y hombres a la guerra reaccionaria por medio de mentiras o por medio de amenazas y presiones.
Denunciamos la hipocresía de la burguesía, los terratenientes e imperialistas, que como hienas salieron a chillar al unísono cuando se conoció esta lamentable noticia, pero que celebran el asesinato en masa de civiles desarmados -incluyendo niños y niñas- en el genocidio que se comete en Gaza, o en la guerra entre Ucrania y Rusia, o que clamaron a gritos que el archireaccionario Donald Trump interviniera Venezuela y por ahí derecho a Colombia llevándose por delante las vidas de civiles en medio de su arremetida militar por conquistar nuevas y mejores fuentes de petróleo, coltán, litio, fuerza de trabajo, entre otras fuentes de riqueza. Pero también criticamos la incongruencia del presidente Gustavo Petro que, mientras en el pasado fue crítico de los bombardeos ejecutados por el uribismo contra menores de edad involucrados en la guerra, hoy ordena directamente que se bombardeen áreas donde hay menores de edad combatientes.
En medio de la guerra que vive Colombia, todo el pueblo debe ser un combatiente preparado y listo para defender sus intereses que hoy son pisoteados por las clases dominantes socias y lacayas de los imperialistas, principalmente de los estadounidenses. Incluso la juventud y la niñez debe participar en una futura Guerra Popular, porque puede defenderse y atacar a sus enemigos de clase participando en distintas tareas como siendo vigías, postas, mensajeros, poniendo trampas o combatiendo abiertamente con las armas en la mano. Todo esto es preferible a que se conviertan en víctimas indefensas en medio de la guerra.
Para ello, es necesario restaurar el Partido del proletariado en Colombia a la vez que se funda un nuevo Ejército Popular dirigido por el Partido y que dote al pueblo de la ciencia del proletariado, pero también de la ciencia o el arte de la Guerra Popular para no solo resistir y defenderse de las fuerzas armadas reaccionarias, sino, que marche a la ofensiva contra todo el poder del capital para instaurar el nuevo poder, un nuevo gobierno de democracia para los obreros y campesinos armados y de dictadura sobre la burguesía y todos los reaccionarios que se opongan al poder, ese sí, de la mayoría.
La mejor forma de acabar en Colombia con la guerra reaccionaria en la que son asesinados niños y jóvenes combatientes, seguramente reclutados por la fuerza, es oponer a esa guerra reaccionaria la guerra revolucionaria del pueblo en armas por acabar el sistema de explotación capitalista y construir sobre sus ruinas un nuevo Estado tipo Comuna en el que las masas lo controlen y lo dirijan todo.





