
El 11 de agosto, el gobierno colombiano ordenó el primer bombardeo en la región del Catatumbo. Según las Fuerzas Armadas de la burguesía, la operación fue denominada Beta y tenía como objetivo golpear a la guerrilla del ELN. De acuerdo con la información entregada por el Ministerio de Defensa, la acción contó con el apoyo de aviones Kfir y A-29 Super Tucano, y se destruyeron cinco campamentos y dos búnkeres, donde fueron dados de baja dos guerrilleros.
Sin embargo, la Defensoría del Pueblo, autoridades locales y líderes sociales desmienten al gobierno, porque no solo fueron golpeadas estructuras de los elenos, sino que también hubo tres campesinos heridos. Las víctimas son Elfido Galván, Lucía Amparo Guerrero y Yadimier Ascanio. Así mismo hubo viviendas que sufrieron afectaciones y algunas familias fueron desplazadas de la zona rural de los municipios de Tibú y San Calixto, y algunas de estas llegaron a la cabecera municipal de El Tarra.
Igualmente, según fuentes de la zona donde se efectuaron los bombardeos desproporcionados, de las dos bajas que sufrió la guerrilla, presuntamente una de ellas era una mujer combatiente que fue capturada viva y amarrada, para luego ser asesinada en estado de indefensión. Lo más escandaloso de esa acción es que el país vive una crisis por los desastres naturales que están golpeando al pueblo, que mientras el terremoto y los incendios forestales están afectando a miles de familias en el país, el gobierno autoritario y reaccionario de Abelardo prioriza -antes de atender estas emergencias- las acciones militares para entregar bajas y resultados, pues tal y como se analizó en el editorial de Revolución Obrera del 11 de agosto, el plan de este gobierno «fue orquestado directamente con el actual representante del imperialismo yanqui, Donald Trump y su séquito, al que llamaron «Plan Patriota 2.0» entroncado directamente con el llamado «Escudo de las Américas. Se trata de una alianza reforzada con Estados Unidos en inteligencia, vigilancia y transferencia tecnológica; incluida la presencia estratégica que tendrá sede operativa en Medellín. Además de los anuncios de que Colombia, será el “Centro Regional de Entrenamiento contra el Narcotráfico y las Amenazas Transnacionales”, es decir, un centro importante del “Escudo de las Américas” para el cual Trump ya anunció el desembolso de mil millones de dólares. No es casual que la numerosa comitiva yanqui en el acto de posesión estuviera compuesta por personajes vinculados a la seguridad.»
Y aunque se dice que la alianza es para combatir a los grupos al margen de la ley, es el pueblo el que está sufriendo lo que será el Plan Patriota 2.0.
Por eso el llamado que hacemos desde el portal Revolución Obrera es a no tapar nada de los crímenes que está realizando el nuevo gobierno, que representa a la burguesía más mafiosa y conservadora del país. Todos nos debemos convertir en reporteros y visibilizar las violaciones a los Derechos Humanos que se vienen produciendo con las acciones militares, tanto del Estado colombiano como del imperialismo gringo, que tiene luz verde para realizar operaciones militares en territorio colombiano.
Además, el pueblo debe comenzar a organizarse para contrarrestar las políticas antiobreras y antipopulares que van a ir surgiendo con el pasar del tiempo por parte del gobierno mafioso. No podemos quedarnos en nuestras casas; debemos empezar a llamar a asambleas populares y a movilizarnos. No es posible que estén dejando morir personas bajo los escombros por el terremoto o hiriendo campesinos en bombardeos.






