
Nuestros hermanos de clase en Argentina se enfrentan por estos días a una tremenda afrenta, la aprobación de una reforma laboral profundamente regresiva. El pasado jueves 12 de febrero, el Senado aprobó el articulado con 42 votos a favor y 30 en contra. Ahora será la Cámara Baja la que deberá darle la aprobación final.
La reforma propuesta por el retrógrado Javier Milei atenta directamente contra derechos laborales que los trabajadores en Argentina aún conservan. Los argumentos de Milei para aplicar esta reforma antiobrera son los mismos que esgrimen los capitalistas en todas partes del mundo: recortar derechos a la clase obrera garantiza mayor empleo y mejora la situación de los trabajadores informales, quienes —al igual que en Colombia— son casi mayoría.
Esto mismo afirmó Uribe cuando aplicó la Ley 789, que convirtió la noche en día. Es el mismo argumento de Fenalco, que por estos días se regodea con el fallo del Consejo de Estado que suspendió el aumento del salario mínimo.
Nosotros ya comprobamos que dichos argumentos son una falacia, pues durante estos años de recortes la informalidad no ha disminuido; por el contrario, ha crecido y más aún porque los despidos no cesan. Los argentinos expresan muy bien que la reforma laboral no fomentará la generación de empleo, sino que ampliará la precarización de los trabajadores.
Pero ¿en qué consisten algunas de las medidas de la reforma?
- Aumento de la jornada laboral hasta 12 horas.
- Reemplazo de horas extras por días compensatorios (en Colombia ya existe esta medida).
- «Salario dinámico» es decir que se elimina el salario básico y los empleadores pagarán por productividad; además, se autoriza el pago en especie.
- Modificación de las tablas de indemnización y reducción en el pago de incapacidades. Por ejemplo, actualmente las incapacidades se pagan al 100 %; con la reforma quedarían en el 75 %. Las indemnizaciones podrán ser canceladas por el empleador en 12 cuotas.
- Las vacaciones podrán ser fraccionadas por el empleador en períodos de 7 días.
- Los trabajadores de plataformas digitales quedarán por fuera de la relación laboral.
- En cuanto al derecho de huelga, se deberá garantizar entre el 50 % y el 75 % del funcionamiento durante el conflicto; es decir, en la práctica se elimina el derecho de huelga.
- Las asambleas obreras deberán ser autorizadas por las empresas.
Los argentinos salieron a las calles y la respuesta del gobierno es la misma que en todas partes del mundo: represión y bolillo por montón —como dice una vieja consigna—. No se puede esperar menos de los Estados capitalistas, que están para defender los intereses de los ricos; solo que en casos como el de Milei lo hacen de manera más abierta y descarada.
Desde Colombia enviamos a nuestros compañeros argentinos nuestro más combativo saludo y solidaridad, así como nuestra voz de aliento para que no retrocedan en su justa lucha contra esta nefasta reforma. Por nuestra parte, también debemos salir a las calles, pues, a pesar de tener un gobierno reformista, los capitalistas siguen teniendo el poder y actúan en su favor, utilizando todos los instrumentos legales e ilegales para mantener sus privilegios de clase.
Ojalá pudiéramos, como trabajadores coordinar acciones conjuntas a nivel mundial para enfrentar a los enemigos comunes, pues los esfuerzos individuales que hacemos en cada país no son tan efectivos como si actuáramos como una sola clase obrera a nivel internacional. Es necesario pensar seriamente en esta cuestión.
¡Viva la justa lucha de los trabajadores de Argentina!
¡Adelante, clase obrera! ¡Adelante con valor! ¡Hay que romper las cadenas de este sistema opresor!





