¡A Donovan y a Ricardo Andrés los asesinó la policía!

¡A Donovan y a Ricardo Andrés los asesinó la policía! 1

El Estado burgués-terrateniente y sus reaccionarias fuerzas armadas odian a la juventud proletaria y por ello, la condenan a la pobreza, a la drogadicción, a la prostitución y al asesinato, como les sucedió a Donovan Balanta Paz de 34 años en Bogotá y a Ricardo Andrés Rodríguez Martínez de 18 años en zona rural de Santa Marta.

Aparentemente son historias muy diferentes, sin embargo, están entrelazadas porque ambos eran trabajadores, pues mientras Donovan se ganaba la vida en una farmacéutica, Ricardo era un proletario agrícola que cuidaba ganado y realizaba otras labores del campo. Ambos fueron asesinados por las fuerzas armadas del Estado con sevicia, con odio, ese odio que sólo tienen los perros rabiosos de la policía contra los hijos del pueblo.

A Donovan, padre de dos hijos, la policía lo atacó cuando se encontraba en un barrio fronterizo entre la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá y el municipio de Soacha. Allí había una riña en la que él no estaba participando, sin embargo, rompió una botella a 50 metros de los policías sin lanzarla hacia ellos. Entre 15 y 20 policías -algunos de ellos de grupos especiales- iniciaron la persecución y Donovan salió corriendo, lo alcanzaron, le pusieron varias descargas eléctricas con táser, lo esposaron, lo golpearon y se le pararon encima impidiendo que respirara mientras pedía ayuda inútilmente. Ya la policía, que le gritó insultos racistas mientras lo agredían, lo había condenado a muerte. Fue llevado a la Estación Cazucá de la policía donde una patrullera ignoró los llamados de ayuda que Donovan hacía a gritos y por el contrario, le tiró agua por la cara. Cuando finalmente se desmayó, ahí sí la policía pidió ayuda médica, pero ya era demasiado tarde porque no llegó vivo al Hospital Cardiovascular Luis Carlos Galán de Soacha. La policía lo había asesinado. Y no paró todo allí. Después de estos terribles hechos, varios policías fueron a la vivienda de la madre de Donovan a lanzar insultos y amenazas contra la familia.

Por otro lado, Ricardo Andrés fue asesinado el 21 de septiembre en medio de un operativo de la Policía Antinarcóticos y la Fuerza Aérea contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Según sus familiares, el joven se encontraba en medio de las balas porque había sido secuestrado por ese grupo al margen de la ley y en el momento del operativo alcanzó a manifestar que él no tenía nada que ver con ese grupo armado, sin embargo, poco o nada le importó eso a la policía que finalmente lo asesinó. Según su madre, Ricardo Andrés trabajaba en una finca ganadera y no tenía nada que ver con las Autodefensas. «Me mataste a mi hijo injustamente» gritaba desconsolada la madre de este joven frente a las instalaciones de Medicina Legal en Barranquilla, mientras le enviaba ese mensaje al terrorista presidente Abelardo de la Espriella.

Poco a poco se han conocido más detalles de estos desgarradores casos de terrorismo de Estado contra dos jóvenes del pueblo. La policía es una institución armada encargada de proteger los intereses de las clases dominantes a como dé lugar, incluso, inflando supuestas cifras de bajas en combate o de lucha contra la delincuencia, así tengan que asesinar a jóvenes inocentes del pueblo para ganar un permiso o una medalla manchada de la sangre de los hijos del pueblo. Así como hoy golpean al pueblo, es hora de prepararse para la lucha, pues el miedo y las bajas tienen que cambiar de bando. El llamado es a que los policías desobedezcan a sus superiores cada vez que los envíen a asesinar al pueblo y a que el pueblo se organice para combatir con las armas a una institución podrida que solo trae torturas y muerte a la clase obrera del campo y la ciudad.

Es hora de organizar de nuevo los Grupos de Choque o Primeras Líneas. Es hora de organizar las Guardias Obreras y Campesinas y las Milicias Populares que preparen duros golpes en las ciudades contra los abusos de las fuerzas armadas del Estado de los capitalistas y terratenientes. Es necesario preparar una nueva Huelga Política de Masas, un nuevo levantamiento popular contra el terrorismo de Estado y por las reivindicaciones populares.

¡La sangre derramada será vengada con la Revolución Socialista!

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