¿Qué significa que el pueblo caleño haya sacado corriendo al alcalde Alejandro Eder?

¿Qué significa que el pueblo caleño haya sacado corriendo al alcalde Alejandro Eder? 1

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, fue expulsado por el pueblo caleño de las áreas afectadas por el terremoto mientras realizaba un recorrido muy campante y orondo, en medio de las víctimas y los socorredores. Durante dos días seguidos, el 10 y 11 de agosto recibió el odio de clase de las masas, que en medio de gritos, empujones y una que otra piedra, expulsaron al alcalde lame zuelas del hoy presidente Abelardo de La Espriella, que durante campaña presidencial calificó la administración de Eder de «inepta».

Las masas trabajadoras de Cali lo abuchearon, le lanzaron objetos y lo obligaron a retirarse con su esquema de seguridad después de que Eder militarizara a Cali para cuidar el capital privado y ordenara perseguir a las personas que estaban realizando trabajos de búsqueda y rescate de víctimas por medio de un toque de queda las primeras dos noches después del terremoto, precisamente las horas más cruciales y determinantes para rescatar personas y animales con vida bajo los escombros.

Además, el mandatario se afanó más por tomarse fotos entre las ruinas y con las víctimas, que por enviar rápidamente ayuda humanitaria y maquinaria pesada a los puntos más afectados para retirar el material. Existe un gran contraste entre la rapidez con que Eder organizó la posesión del aboganster De La Espriella en Cali, versus la lentitud y parsimonia que ha tenido para enviar las ayudas a los más de 12 puntos de colapso simultáneos. También critican, y con justa razón, la ineptitud de la Secretaría de Gestión del Riesgo, que no gestionó nada para preparar un plan de contingencia con antelación para darle un tratamiento acertado a una tragedia como la que finalmente sucedió. Eder, rápido con la farandulería y la represión contra el pueblo que intentaba salvar vidas entre el polvo y las piedras; y lento e inhumano a la hora de enviar las ayudas a los rescatistas espontáneos y a los damnificados.

De fondo, esta es la actitud propia de los funcionarios burócratas del podrido Estado burgués-terrateniente, que en medio del dolor del pueblo sólo buscan sacar algún tipo de rédito político, de ganar popularidad a costa del dolor del pueblo trabajador. Demuestra la ineptitud de ese mismo Estado que unos días antes se gastó millonadas en una posesión presidencial de la marioneta de la mafia y que ante el terremoto no atendió con la misma rapidez e interés las necesidades de las masas que se quedaron literalmente en la calle o bajo las ruinas de las casas donde vivían. Estas son muestras de que el pueblo ya no le come entero a los politiqueros ni a las lágrimas de cocodrilo que por ejemplo, derramó la esposa de Eder, la señora Taliana Vargas, que como actriz mediocre posa ante las cámaras para hacer drama y tratar de conmover inútilmente al pueblo que no se le come el cuento.

Los trabajadores, estudiantes, artistas del pueblo están ejecutando la consigna que dice Ni el Estado ni los politiqueros, ¡sólo el pueblo salva al pueblo!, y están actuando consecuentemente con ello. Se organizaron, actuaron, pasaron por encima de la ley burguesa y sus toques de queda, están salvando vidas con las uñas. Cada vida que se pierde es culpa de los monopolios burgueses de la construcción que usan los peores materiales para edificar las casas y edificios, pero también de Eder y su administración y del gobierno mafioso de Abelardo De La Espriella que no gestionaron los recursos para salvar vidas, sino, para salvaguardar la propiedad privada de banqueros, industriales y comerciantes.

Que el dolor se convierta en fuerza material para salvar vidas entre hermanos de clase, para organizar las Asambleas Populares y Ollas Comunitarias que dirijan con acierto las medidas necesarias que se deban tomar para que el pueblo administre la recolección y distribución de las ayudas y sacien el hambre del pueblo caleño. Llegará el día en que el pueblo, por medio de su unidad, organización y lucha, derribe la fortaleza enemiga y construya sobre las ruinas del capital, el Nuevo Estado de Obreros y Campesinos que construya viviendas de excelente calidad para las masas trabajadoras y que, ante una emergencia como estas logre administrar con acierto los recursos y ayudas necesarias para salvar la mayor cantidad de vidas del pueblo trabajador. Mientras tanto, organizados en Asamblea, deben seguirse gestionando las ayudas, las labores de rescate, los sitios de alojamiento para quienes lo perdieron todo y la alimentación y atención necesaria para retomar fuerzas y continuar con la solidaridad de clase, pues en manos de los insaciables capitalistas y los fantoches gobernantes, las ayudas se diluirán y no llegarán a quienes realmente lo necesitan.

Adelante compañeras y compañeros, hoy más que nunca está en nuestras manos salvarnos entre nosotros y actuar como solo los obreros y las masas populares sabemos hacerlo, con rapidez, honestidad, solidaridad y amor por nuestro pueblo.

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