Mi experiencia en grupos clandestinos

Mi experiencia en grupos clandestinos 1

Recibimos en nuestro correo el siguiente escrito de un joven aspirante a la militancia en la Unión Obrera Comunista (mlm).


Cuando recién entré a la universidad, me sentí altamente emocionado y atraído por la lucha política y ese espíritu rebelde que tanto escuché que tenía. Esta emoción me llevó por un lado a buscar organizaciones comunistas, pero también fue dirigida hacia los grupos clandestinos, a los cuáles logré entrar trascurrido un tiempo, y una vez dentro entendí muchas cosas y cambió mi manera de pensar.

Tenía muchas ganas en hacer cosas por y para el pueblo, que fueran realmente significativas, pero dentro de estos grupos realmente no encontré la forma; percibí mucho desinterés por hacer trabajo de base y por acompañar al pueblo, por lo cual nunca hubo intención de hacer a las masas protagonistas de la lucha. Además, contrario a lo que pensaba, había un altísimo nivel de desorganización y una motivación “absurda” de “salir por salir”, a pesar de que hubiera alguna justificación en relación con alguna coyuntura o con relación a alguna conmemoración, esto lo sentía más como una excusa para salir, es decir, no había sustentaciones algunas más allá de la acción en sí misma.

Una vez corrimos un riesgo innecesario y absurdo, riesgo que puse en evidencia al instante y la única respuesta que recibí fue la confrontación de un compañero, que expresaba me estaría complicando de más, que si alguien nos veía, no diría nada y además que él ya llevaba mucho más tiempo en dicho proceso, por lo cual yo no entendía nada y debía evitar decir algo en relación con los riesgos.

Otra vez en medio de un enfrentamiento casi recibo el disparo de un proyectil por parte de un miembro de la UNDMO (ESMAD), y este hecho me hizo comprender que, si algo me sucedía, nadie me iba a socorrer, ni mis compañeros porque no tenían siquiera formación en primeros auxilios y además al no haber trabajo de base, no se contaba con el respaldo del pueblo.

Estas situaciones y muchas más me hicieron entrar en una contradicción, la cual traté con mi grupo de estudio marxista, y con su lectura de los hechos entendí varias cosas, entre ellas:

  • La lucha no tiene héroes, los héroes son las masas, es el mismo pueblo el que se salva, participando activamente en la lucha de clases.
  • Debe de haber organización y preparación previa.
  • La rabia e indignación es correcta y precisa, pero no debemos dejar de lado a las masas, ni abandonar nuestro trabajo con ellas.
  • Este tipo de acciones deben estar dirigidas políticamente.

Es muy importante aclarar que ser comunista no tiene nada de pacifista, ni “tibio”. No tenemos miedo, solo estamos preparando a las masas con trabajo de base para cuando llegue el momento, además de que nosotros mismos nos estamos preparando, física, teórica y mentalmente para los futuros confrontamientos. Entendemos la importancia de la acción violenta, de la lucha en las calles a través de la barricada, con la capucha, y sobre todo con las masas. Sabemos que no puede haber una revolución pacífica, y por eso abrazamos y hacemos nuestra la rabia y la violencia del pueblo reprimido por el Estado burgués. 

Hoy en día tenemos pendiente como grupo el estudio la línea militar de la UOC (mlm) y mi formación como cuadro junto a la de otros compañeros, una vez terminado este proceso podremos hacer parte y trabajar arduamente junto a otros camaradas por la construcción del nuevo Partido Comunista Revolucionario; con esfuerzo, sacrificio y lucha este Partido será vanguardia y encausará hacia la revolución el torrente de rabia e indignación que siente el pueblo.

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