
Desde las páginas de Revolución Obrera hemos planteado que para los obreros la solución a sus problemas no vendrá desde el parlamento burgués, y mucho menos en la elección del presidente. Siempre hemos insistido en la necesidad de que el movimiento sindical recupere la independencia de clase con respecto al Estado, los patrones y el imperialismo, y nos reafirmamos en esa línea, pero no desconocemos que hoy la situación pone a las masas frente al dilema de quién va a gobernar, si Cepeda o de la Espriella.
En el capitalismo, las clases dominantes son las que realmente tienen el poder y lo ejercen a través de la maquinaria del Estado y sus instituciones. Los gremios económicos finalmente son los que se imponen, porque de acuerdo a ello es que se sirven de los contratos, leyes y reformas en contra de la clase obrera.
En ese contexto está inmerso el movimiento sindical y es necesario reiterar que, si de verdad quiere conseguir autoridad y prestigio dentro de los obreros que dice representar, debe conquistar su independencia de clase para garantizar los derechos de la clase obrera.
En medio de este contexto electoral hemos planteado que el pueblo no elige, que el que escruta decide y que los obreros y el pueblo vienen participando en esta campaña. Lo peor es que algunos compañeros de trayectoria en la Unión Sindical Obrera (USO), se encuentren del lado más reaccionario, es decir, apoyando al candidato de la Espriella, que representa al sector del narco paramilitarismo que le ha servido a los intereses de los capitalistas, responsables de miles de muertos del movimiento sindical, como los de los compañeros asesinados de Sintramienergética a manos de la Drummond en alianza con los paramilitares, de Sintraofan en Antioquia, o el caso de la USO con 116 sindicalistas asesinados entre 1987 y 2011, según datos de la ENS, cifras que se encuentran en el libro Sindicalismo Asesinado de León Valencia, y que incluso son datos no actualizados a la fecha.
Es por ello que es inadmisible que una organización sindical o algún sector de la USO apoye al narco paramilitar de la Espriella. Hemos insistido en la necesidad de la independencia de clase, es por ello, que no es correcto maniatar la lucha de los trabajadores a la politiquería burguesa. El argumento de un sector de la USO es que de la Espriella va a hacer sí o sí el fracking, cuando el problema de esa forma de explotar el petróleo es del capitalismo y como tal hay que atacar al sistema capitalista, el capitalismo no solo acaba con la fuerza de trabajo -la humanidad- sino también con la naturaleza, es un problema de la sociedad capitalista.
Por eso insistimos en la necesidad de rescatar el movimiento sindical de la politiquería y de la política burguesa que es la responsable de su división y por ende de su impotencia para actuar en la defensa de los intereses de los trabajadores, porque los desmoviliza, los ilusiona en que, desde el parlamento, con un presidente u otro se resuelven los problemas tan profundos de la clase obrera.
La participación en política de los obreros es de suma importancia, pero su participación en la lucha por el poder político del Estado, pero no de un Estado burgués como el actual, sino por la destrucción del Estado de los capitalistas y terratenientes y por la construcción del poder real de los obreros y campesinos bajo el Socialismo, para lo que necesita un Partido político independiente que represente los intereses del proletariado.






